De seguro en algún momento has visto la publicidad de Red Bull cuyo eslogan de la bebida con cafeína era que "te da alas". Muy famosa y conocida fue una campaña que creían revolucionaria, pues nadie en su sano juicio pensaría que le permitiría volar ¿o sí?
Demandó a Red Bull porque no le dio alas: tuvieron que pagarle 13 millones de dólares
La famosa publicidad de Red Bull terminó en una demanda millonaria porque un consumidor dijo que eran afirmaciones publicitarias falsas y engañosas

Demandó a Red Bull porque no le dio alas: tuvieron que pagarle 13 millones de dólares
Bueno la empresa pensó mal y un hombre en Estados Unidos que era consumidor regular de la bebida los demandó justamente por ese motivo insólito.
Red Bull y su publicidad que "te da alas"
Bajo un marketing sumamente ingenioso y el tremendo éxito que Red Bull había logrado forjó lazos emocionales con sus clientes difíciles de conseguir. Hasta el año 2014, su exitoso y rompedor lema “Red Bull te da alas” les había permitido ascender como firma del riesgo y la aventura en todo tipo de deportes extremos.
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La historia del famoso eslogan de las alas comenzó a mediados de los 90, con una serie de anuncios de televisión muy sencillos e incluso divertidos con animaciones en blanco y negro cuyo personajes se enfrentaban a un dilema u obstáculo "insuperable".
Uno de los anuncios más conocidos es la historia de Sisifo, personaje mitológico griego que tenía que empujar una roca por una colina eternamente como castigo. De repente una lata de Red Bull aparece y él la toma. Pronto brotan de su cuerpo alas.
Pese a ser una campaña histórica e ingeniosa, algunos consumidores comprobaron su falsedad y demandaron a la empresa.
La demanda a Red Bull porque no le dio alas: tuvieron que pagarle 13 millones de dólares
Benjamin Careathers, un consumidor regular del refresco, demandó a la compañía por publicidad falsa, argumentando que después de 10 años bebiendo Red Bull no solo no "tenía alas", tampoco ningún rendimiento mejorado. Incluso, descubrió que tenía menos cafeína que una taza de café.
Básicamente se cree que la campaña engañó a los clientes "desprevenidos" o que no le prestaban tanta atención a lo que en realidad transmitían para que gastaran mucha plata en el producto premium, con la posibilidad de ganarle a sus competidores.
Gracias a este hombre, se creó una denuncia colectiva y para desactivar bombas de humo, Red Bull no quiso llegar hasta el final y resolvió el caso fuera de la corte, prometiendo devolverle 10 dólares a cualquier cliente estadounidense que compró la bebida desde el 2002, o 15 dólares en productos de Red Bull, y acordando modificar la futura publicidad. Es decir, debía pagar 13 millones de dólares para resolver la demanda destinando gran parte a fondos de consumidores afectados.
El caso puso en evidencia el poder de los eslóganes y cómo las promesas publicitarias pueden interpretarse literalmente.