Lo que comenzó como un simple pedido en un autoservicio de McDonald's terminó en uno de los litigios más famosos de la historia, cambiando para siempre las leyes del consumo. Todo empezó en 1992, cuando Stella Liebeck, de 79 años, ordenó un café de 49 centavos en Albuquerque.
Demandó a McDonald's por un café y ganó millones de dólares: el caso que cambió las reglas
Se descubrió que McDonald's ya había recibido más de 700 quejas previas de clientes por lo mismo. La historia de la mujer que cambió la forma de consumo
Mientras el vehículo estaba estacionado, la mujer intentó quitar la tapa del vaso para añadir crema y azúcar. Al no haber portavasos, sostuvo el recipiente entre sus piernas, y le provocó quemaduras de tercer grado en el 16% de su cuerpo.
La mujer que demandó a McDonalds y ganó millones de dólares
Liebeck permaneció hospitalizada durante ocho días, necesitando injertos de piel y un tratamiento médico costoso que la dejó con secuelas permanentes. Lo que muchos no saben es que, a la hora de la demanda, intentó llegar a un acuerdo con McDonald's por 20.000 dólares para cubrir exclusivamente sus gastos médicos.
McDonald's, en un gesto polémico, ofreció nada más que 800 dólares para la mujer, por lo que el caso fue llevado a juicio con datos altamente reveladores.
En ese momento, la empresa servía el café en una temperatura de entre 82°C y 88°C, algo capaz de causar quemaduras profundas en menos de tres segundos.
Se descubrió que McDonald's ya había recibido más de 700 quejas previas de clientes quemados, pero decidió no bajar la temperatura del producto.
Finalmente el jurado, indignado por la actitud de la corporación, otorgó a Liebeck 2.9 millones de dólares (aunque luego la cifra fue reducida por un juez y finalmente sellada en un acuerdo privado).
El caso que cambió las reglas del consumo
Desde entonces, las advertencias de "precaución, contenido caliente" se volvieron obligatorias y las grandes cadenas de comida rápida debieron ajustar sus estándares de seguridad para evitar nuevas demandas.
De hecho, este caso es estudiado a lo largo y ancho del mundo como el ejemplo definitivo de la responsabilidad de empresas como McDonald's frente al consumidor.





