El partido estaba programado a las 18 del sábado, pero Enzo Pérez empezó a jugarlo mucho antes. Tras las suspicacias por su expulsión y las dudas sobre su presencia, se calzó los botines y defendió la camiseta del Deportivo Maipú con uñas y dientes.
Enzo Pérez desacatado
A los 17 minutos del primer tiempo, Martín Pino marcó el 1 a 0 y desató el delirio tombino; sin embargo, todavía quedaba mucho fútbol por delante.
El Botellero lo dio vuelta con goles de Tomás Silva y Juan Pablo Gobetto, el héroe de la jornada que demostró que, hasta de visitantes, juegan como en casa.
Pero todas las miradas se las llevó Enzo Pérez cuando besó su escudo (el del Depor, claro) y desató la bronca de los hinchas del Tomba.
¿Estuvo bien? ¿Estuvo mal? Ustedes dirán.
