El Autódromo Hermanos Rodríguez fue el escenario de una jornada que quedará grabada en las páginas doradas de la Fórmula 1. Con una actuación madura y calculadora, Kimi Antonelli cruzó la meta en el tercer escalón del podio en el Gran Premio de México y aseguró de forma matemática la corona de pilotos, transformándose a los 20 años en el monarca más joven que haya visto la Fórmula 1.
En apenas su segundo año dentro del Gran Circo, el joven talento no solo liquidó la pelea por el título con una anticipación abrumadora, sino que además cortó una prolongada sequía histórica para el automovilismo de su país.
Victoria de Verstappen y título para Antonelli
El triunfo fue para el neerlandés Max Verstappen (Red Bull), mientras que en la segunda posición finalizó el británico Lewis Hamilton (Ferrari).
Antonelli, que comenzó en la cuarta posición, mantuvo una gran regularidad en una accidentada carrera que contó con una extensa suspensión por una bandera roja tras el abandono del finlandés Valtteri Bottas (Cadillac).
De esta manera, el italiano terminó de liquidar el campeonato al terminar en la tercera posición, ya que solo necesitaba finalizar noveno en caso de que su compañero de equipo en Mercedes, el británico George Russell, o Hamilton se quedaran con el triunfo.
Gracias a este resultado, Antonelli llegó a los 380 puntos y le saca 119 a su nuevo escolta Verstappen, que superó en el campeonato a Russell y a Hamilton gracias a este nuevo triunfo.
Ventaja demoledora en México, récord de precocidad y el fin de una sequía eterna
La holgura con la que el corredor arribó a suelo azteca reflejaba la superioridad que construyó a lo largo del calendario. Con una ventaja de 123 unidades sobre su compañero de equipo George Russell y de 124 puntos sobre Lewis Hamilton, el piloto de las flechas plateadas disponía de su primera gran oportunidad para sellar la consagración cuando todavía restan cuatro fechas completas para el cierre de la temporada.
El escenario clasificatorio le abría las puertas a la gloria sin mayores sobresaltos: le alcanzaba con cruzar la meta entre los nueve mejores o aguardar que ninguno de sus dos perseguidores inmediatos consiguiera subir a lo más alto del podio. Lejos de especular con los cálculos matemáticos, Antonelli sostuvo un ritmo sólido de punta a punta, finalizó tercero y clausuró una definición en la que fue protagonista estelar durante todo el año.
Con este logro, el italiano pulverizó una marca de precocidad que parecía inamovible en la máxima categoría. Antonelli superó el registro que pertenecía a Sebastian Vettel desde 2010, cuando el piloto alemán obtuvo su primera corona a los 23 años de edad, estableciendo ahora un listón sin precedentes para las futuras generaciones del deporte motor.
La coronación en el podio mexicano tuvo además un enorme significado emocional para el público italiano. Al asegurar el título mundial, Antonelli se transformó en el primer piloto de su país en consagrarse campeón de la Fórmula 1 desde que el mítico Alberto Ascari lo consiguiera en 1953, cerrando una espera de más de siete décadas y estampando su nombre junto a las máximas leyendas del automovilismo internacional.
