En el mundo de los negocios, Andrés Coco Gandolfo (50) es un hombre de estructuras. Desde más de tres décadas, el suegro de Lautaro Martínez tiene como hábitat natural las empresas de servicios para la minería, la automatización y el sector del oil & gas.
El suegro de Lautaro Martínez transformó un antiguo viñedo en un complejo enoturístico de lujo
El empresario industrial Andrés Coco Gandolfo apuesta por el turismo en Mendoza con un proyecto en sociedad con su hija Agustina Gandolfo y Lautaro Martínez

El suegro de Lautaro Martínez, papá de su mujer la influencer mendocina Agustina Gandolfo, está al frente del proyecto de enoturismo familiar.
Foto: Gentileza CittaninaSin embargo, en un giro que combina la visión empresarial con el pulso emocional, el empresario industrial mendocino decidió plantar bandera en Las Compuertas, Luján de Cuyo, con un proyecto enoturístico que promete redefinir el lujo accesible en la provincia: Cittanina.
Este emprendimiento de 17 hectáreas no es una inversión más en Mendoza. Es un proyecto de raíces profundas que encuentra en la familia su sentido.
Recomendadas
Acompañado por su hija Agustina Gandolfo, y su yerno, el capitán del Inter de Milán y referente de la Selección Argentina, Lautaro Martínez, Coco transformó un antiguo predio en un complejo que integra viñedos centenarios, una propuesta gastronómica de nivel internacional y un futuro hospedaje.
Un hallazgo estratégico para su proyecto de enoturismo
La historia de Cittanina comenzó casi por accidente, en una búsqueda de esparcimiento entre amigos que mutó en una oportunidad de negocios irrepetible.
"Esto surge como una idea con amigos de poder tener algún emprendimiento turístico. Estuvimos recorriendo Tupungato, Uspallata y Luján de Cuyo para hacer unas cabañas y salir un poquito de la industria a la cual pertenezco", rememora Gandolfo sobre la piedra fundacional de este proyecto de enoturismo que se originó en pandemia, hace casi 6 años.
El destino lo puso frente a una propiedad que pertenecía a LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy), el conglomerado francés detrás de Chandon, Cheval des Andes y Terrazas de los Andes.
"Ellos querían vender acá porque para el grupo tenía un valor más inmobiliario que de viñedos. Fue una negociación muy larga y difícil hasta que se concretó", explica.
Al enterarse de la magnitud del hallazgo, su hija Agustina y su yerno Lautaro Martínez decidieron sumarse, convirtiendo la idea original en un proyecto familiar de gran escala.
Coraje Mendoza: gastronomía con sello italo-argentino
Lo que descubrieron fue un tesoro acorde a la naturaleza de Mendoza: una viña de 1930 con una calidad genética excepcional.
"Nos dimos cuenta de que estábamos en un viñedo de primera zona, tenía algo muy cualitativo como valor. A Lauti le gusta mucho el vino, a mi hija también, y así nació la idea de hacer nuestras propias etiquetas", señala “Coco” en esta charla íntima con Diario UNO.
La primera gran etapa de este master plan es la inauguración de Coraje, el restaurante que funciona como espejo de la propuesta que Agustina Gandolfo lidera en el exclusivo barrio de Brera, en Milán (Italia).
Para la operación en Mendoza, la familia se alió con el Grupo Broda (de la reconocida familia Barbera), garantizando 75 años de trayectoria gastronómica.
El concepto es una danza entre dos culturas: "En Coraje de Milán es comida italiana con un toque argentino. Y acá es comida argentina con un toque italiano", define Coco Gandolfo.
Un entorno donde el arte y la tierra dialogan
Pero más allá del menú, el empresario industrial propuso una filosofía de precios que busca democratizar la experiencia gastronómica: "La única condición que le puse a los inversores es que se ofrezca excelencia a un precio accesible. Hoy tenemos un menú de $45.000 para almuerzos con entrada, plato principal y vino”.
Cittanina no es solo una bodega con restaurante, es también un museo al aire libre. El predio está custodiado por obras de arte que refuerzan la identidad local.
Su primo hermano, el celebrado artista visual Miguel Gandolfo, creó esculturas de madera inspiradas en la geometría de Leonardo da Vinci que conviven con obras de su mujer, la también genial artista Laura Valdivieso.
Además, en la zona de la represa del complejo lucen las instalaciones del escultor Federico Arcidiácono, otro referente del arte mendocino.
El papá de Agustina Gandolfo tiene su refugio en Cittanina
El rincón más personal de Andrés Coco Gandolfo es la Ramada del Fuego. Se trata de un refugio construido con palos y donde se instaló un horno de barro, rodeado de viñas, que fue lo primero en levantarse en el predio de Las Compuertas.
"Es mi lugar", confiesa el empresario, marcando el contraste entre la sofisticación del restaurante y la rusticidad del origen mendocino.
Es que allí, desde los inicios del proyecto, el papá de Agustina Gandolfo comparte momentos íntimos con su familia y amigos. Cuando su hija visita Mendoza junto a Lautaro Martínez y sus dos hijos, es ese "rincón de Coco" donde se encienden llamas al calor de un almuerzo o una cena familiar.
El "suegro del gol" y la cultura del esfuerzo
Aunque el mundo pueda señalarlo como el suegro de Lautaro Martínez, Andrés prefiere hablar de los valores que comparten.
Entre risas, Coco se permite bromear sobre su pasado futbolístico frente al goleador de la Selección nacional: "Yo jugué al fútbol, nunca profesional, jugaba en el potrero pero era muy bueno... ¡A mí no me vieron! Siempre le digo a Lauti que yo era mejor que él".
Más allá de las bromas, la sociedad en este emprendimiento gastronómico y turístico va en serio: Lautaro aporta su pasión por el vino y la proyección internacional, mientras Andrés lidera la ejecución en el territorio.
Lautaro Martínez y Agustina Gandolfo, ansiosos por venir
El futbolista espera con ansias volver a Mendoza para ver en funcionamiento el restaurante Coraje que ya abrió sus puertas y tuvo su presentación oficial el viernes pasado.
"Desde diciembre que no pueden venir por sus compromisos deportivos. Ahora con mi mujer Alejandra nos vamos en junio porque mi otra hija, Giuliana, vive en Madrid y se recibe de la universidad; ahí nos encontraremos todos", cuenta Coco.
Además de Agustina y Giuliana, el empresario industrial tiene otra hija, Luciana, quien inicia su etapa universitaria este año. "Vivo rodeado de mujeres", confirma con una sonrisa Andrés Gandolfo y agrega que con su esposa "fuimos padres jóvenes, a los 19 años, esa experiencia nos hizo madurar".
De la industria al enoturismo en el terroir mendocino
A sus 50 años, pasar de un rubro "duro y estructurado" como la minería o el oil&gas a la sensibilidad del enoturismo ha sido un desafío mental para Ganfolfo.
"Vengo de una industria compleja, pero siempre trato de pensar en positivo. De otro modo hubiese tenido que cerrar mi empresa 10 veces en estos 20 años. Me genero mi propio clima de optimismo", afirma sobre su decisión de seguir invirtiendo en su Mendoza natal.
Aunque la elección de Mendoza para esta inversión masiva responde a una mezcla de lógica y corazón: "Hay una cuestión emocional: con mi familia amamos Mendoza. Cuando viajás te das cuenta de que no tiene nada que envidiarle a cualquier otra ciudad del mundo. Es limpia, tenés la montaña cerca, buen clima... Si lo ves desde el punto de vista racional, no sé si es el mejor lugar para invertir pero uno hace lo que puede con lo que tiene. Mi filosofía es vivir el momento a full".
El futuro de Cittanina
El viaje de Cittanina parece apenas comenzar. El nombre une "Città" por “ciudad” en italiano y Nina por su primera nieta que le dio Agustina Gandolfo, quien junto a su marido futbolista está radicada hace tiempo en Italia.
Tras la apertura del restaurante y la consolidación de sus vinos -Pasión y Coraje, elaborados por el enólogo Federico Isgró-, la siguiente fase incluye la construcción de una bodega boutique y un complejo de lodges integrados al viñedo, diseñados para ofrecer una experiencia inmersiva frente a una vidriera de álamos y montañas de fondo que ofrece el distrito Las Compuertas en Luján de Cuyo.
Andrés Coco Gandolfo logró una verdadera hazaña: trasladar el rigor de la gran industria a la calidez de una mesa mendocina, demostrando que con coraje y visión es posible transformar una viña con historia en un legado para las próximas generaciones.