En Mendoza, tierra fértil donde el desierto se convierte en oasis, donde la savia se tiñe de borravino y el paisaje derrama ánimos de creatividad, aquí entre viñas florecidas y paredes centenarias acaba de darse la primera de una serie de residencias de artistas que propone pensar la obra fuera de los márgenes habituales.
Artistas hacen residencias en una vieja casona de Mendoza para salirse de la zona de confort
Así como en otras partes del mundo, en Mendoza abrió un lugar que además de funcionar como un pequeño hotel familiar ofrece residencias para artistas

En el atelier del artista mendocino Tomás Mattanó, en Villa Vicrtoria Lodge, se ofrecen residencias de artistas de todo el país.
Foto: Gentileza Tomás MattanóUna antigua casona del siglo XIX de estilo victoriano, enclavada en medio de la naturaleza que impone admiración al pie de la Cordillera de los Andes, funciona como un pequeño hotel familiar y ahora también como un lugar de hospedaje para el intercambio artístico.
Residencia de Artista por los Caminos del Vino se da en llamar la iniciativa que nace en el deseo del joven artista mendocino Tomás Mattanó y la implementa un experto en la materia: el curador de arte y gestor cultural Daniel Rueda.
Recomendadas
A sus 30 años, y después de descubrir este tipo de propuestas en Roma, Italia, Tomás Mattanó concretó el sueño de ofrecer una residencia de artistas en el seno de su atelier.
Pero no quiso hacer una réplica de experiencias europeas en castillos encantados, sino un espacio de intercambio con identidad propia, convencido de que el lugar aportaría para federalizar el arte visual argentino.
Un lugar para turistas y artistas por igual
Mattanó trabaja y vive en esta villa victoriana construida en 1890 en Coquimbito, Maipú. En la casona restaurada de dos pisos funciona su atelier y un hotel cultural donde su taller de arte es parte de un proyecto de exposiciones abiertas al público, y ahora también de una residencia de artistas.
Saliendo de la pandemia, a principios de 2021 la familia del artista compró la casa de adobe con techos altos para habitarla. Ese fue el plan original de Leandro Mattanó, su mujer Susana Grisolía y sus 4 hijos. Pero enseguida sintieron la necesidad de compartirla.
Así surgió Villa Victoria Lodge, un exclusivo hotel "bread and breakfast" de apenas 3 habitaciones en suite en cuya planta baja se instaló una galería de arte y el taller del artista de la familia.
"La posada la atienden mis hermanas, una hace los desayunos y la otra recibe a los pasajeros, y mi mamá hace de todo un poco; yo hago el mantenimiento de la casa y el jardín, además de tener el atelier y gestionar la sala de arte junto a Daniel Rueda", cuenta Tomás Mattanó en diálogo con Diario UNO.
Los jardines de la casona están rodeados de viñedos que, cual composición pictórica, se abren camino entre arboledas imponentes.
Una residencia de artistas para crear en terreno desconocido
Como la aguja que busca su lugar en un telar inexplorado, el salteño Federico Kirchsbaum se atrevió a abrir el juego de la Residencia de Artista por los Caminos del Vino. Y lo hizo en plena Vendimia, durante 10 días de inesperadas lluvias para el territorio árido mendocino.
Para Kirchsbaum no fue solo un traslado de bastidores y materiales desde el Norte al Oeste argentino. Significó, por primera vez en sus 17 años de trayectoria, poblar un taller de arte que no le pertenecía, ingeniárselas con herramientas inusuales para la creación de sus obras y, en definitiva, salirse de la zona de confort sumergido en otras formas artísticas, experimentando lo desconocido.
En el artista salteño la residencia provocó una "economía de guerra" para el traslado de sus materiales (lijas, cristales, hilos, lentejuelas, agujas). Pudo llevar consigo solo lo que cabía en la valija de viaje, obligándolo a mantener una relación más directa y consciente con cada insumo y técnica aplicada a su trabajo.
Esta limitación, lejos de ser un problema, fomentó en él la experimentación pura. "La residencia en Mendoza me ayudó a probar materiales y técnicas sin la necesidad de un resultado, algo que a veces la urgencia de las muestras no permite", explica a Diario UNO Federico Kirschbaum.
El proceso fue entonces una especie de artesanía conceptual que convivió con la lluvia persistente -inusual para Mendoza- y las charlas de taller que nutrieron la visión de ambos artistas, el residente y el anfitrión.
Puente federal para el arte argentino
La dirección y coordinación del proyecto, a cargo de Daniel Rueda, junto al artista anfitrión Tomás Mattanó, plantearon de entrada el desafío de romper con el centralismo porteño. Y la elección de Kirschbaum como punta de lanza no fue azarosa.
Su voz es representativa del ecosistema artístico del Norte argentino, su llegada a Mendoza permitió un diálogo necesario entre dos escenas regionales que comparten la cultura del vino pero lo viven de formas diferentes.
"Buscamos una continuidad de las residencias de artistas, estamos convencidos de que es la base para consolidar estos intercambios como herramientas de gestión cultural", afirma Daniel Rueda sobre la iniciativa que se aleja de la urgencia del resultado inmediato para decantar el proceso creativo y privilegiar la investigación.
En este entorno de la casona de los Mattanó en Coquimbito, Federico Kirschbaum trabajó en su serie de lijas bordadas y piezas objetuales, incluyendo un corazón de cristales y mostacillas que parecen latir con el ritmo pausado de la vid.
Durante 10 días, la fisonomía de Villa Victoria Lodge se pudo haber alterado con el sutil sonido de la aguja atravesando la lija. Y el paisaje vitivinícola de la zona no fue un decorado para el artista residente sino todo lo contrario: se convirtió en un interlocutor activo.
Las sorpresas del artista salteño al "respirar" vino
Federico comenta que le sorprendió una diferencia entre ambas regiones vitivinícolas. Mientras en Salta la vitivinicultura se recluye en localidades como Cafayate, lejos de la vida urbana, en Mendoza el viñedo atraviesa lo cotidiano.
"En mi provincia no pasa de ir conduciendo o caminando y sentir el olor del vino", evoca sobre una experiencia que marcó su estadía. Y que la completó visitando bodegas y asistiendo al Carrusel de las Reinas, además de ir a museos y talleres de artistas.
En el Carrusel se encontró comparsas de caporales, algo tan propio de su tierra que aquí cobraba un nuevo significado bajo el sol cuyano. "No esperaba que hubiera caporales, eso también me sorprendió", dice.
La primera Residencia de Artista por los Caminos del Vino cerró con un conversatorio abierto y una visita al atelier, donde el público pudo asomarse al "detrás de escena" de las obras en proceso de Federico Kirchsbaum y del dueño de casa, Tomás Mattanó.
Una convivencia para enriquecer el arte
Para ambos artistas fue muy enriquecedor el encuentro y reconocen como "desafiante" la convivencia. "Es verdad, no es fácil que un artista abre su taller y lo comparta, es u refugio sagrado; pero yo no lo veo así, no me molesta y hasta aprendo de ese compartir, de ese intercambio con otro artista", considera Mattanó.
También para Kirchsbaum fue inédito trabajar entre pinceles, lienzos y caballetes ajenos. "Estoy acostumbrado a trabajar solo, entonces compartir con alguien resultó súper enriquecedor; charlar, ver otros procesos, opinar... la producción fue un poco de investigación en ese sentido", afirma el artista salteño, quien conocía Mendoza cuando vino a exponer a la sala Arte H y cuando la pisó por primera vez, hace 15 años, "para un encuentro de meditación", cuenta.
Tomás Mattanó aporta que su objetivo con esto "es generar vínculos, conocer otro tipo de escenas y más que nada compartir el arte porque eso nos hace crecer". Anticipa que continuarán con más residencias de artistas y que le gustaría "hacer una linda muestra con las obras de esos artistas residentes que crearon aquí sus obras".
Por lo pronto, en la galería de arte de Villa Victoria Lodge quedará inaugurada en abril la exposición "Convergencia andina" de los artistas Carlos Gómez Centurión (pintor sanjuanino) y Alejandro Herrera Guiñazú (escultor mendocino), teniendo las pinturas y los dibujos de Mattanó como anfitrionas.