Si hay una palabra con la que podría resumirse la Vendimia 2026 es “reprogramación”. Es que por cada cosecha de una misma cepa hubo una reprogramación de la misma fiesta.Lo que ocurrió fue, básicamente, como el título de la película, “una sucesión de hechos desafortunados”, en su mayoría meteorológicos, que derivaron en momentos de confusión para los espectadores.
Pero vayamos paso a paso para que se entienda lo que no se entiende y probablemente después de esta columna tampoco se entenderá, porque lo que tenía que suceder el sábado pasó al domingo; lo del domingo, al miércoles; lo del martes pasó al domingo; y lo del miércoles nunca sucedió. Si no lo entendés, no importa, nosotros tampoco.
Primera reprogramación: El Acto Central
Como suele suceder todos los meses de marzo desde que yo tengo uso de razón -y les aseguro que yo tengo uso de razón desde hace rato-, y como diría María Elena Walsh, “llueve y lloverá”, porque el clima de esta bendita provincia es así: febrero y marzo son meses de lluvias. En más de una fiesta hemos visto a los artistas chapoteando alrededor del escenario.
Es decir, era esperable que lloviera. Pero claramente a nosotros nos gusta exagerar, porque una cosa es que llueva y otra es tener que salir a buscar dos animales de una misma especie. Si la fiesta central se hacía el sábado 7 de marzo, la iba a dirigir Noé. Claramente, suspendida.
El Acto Central pasó para el domingo 8 -previamente, haber clavado 90 cruces de sal, una por cada vela de la Vendimia-. Pero acá todo se empezó a complicar.
La repetición: reprogramación de reprogramaciones
La reprogramación de la repetición fue el instante en que se abrió el portal de las reprogramaciones infinitas y comenzó el verdadero caos vendimial.
Si bien en un comienzo la repetición de la Vendimia se trasladó al miércoles 11 de marzo, no así el show de Luciano Pereyra, pues el muchacho tenía otros compromisos en su agenda y se plantó: tocaba el domingo o tocaba el domingo.
Entonces, a la gente que sacó entradas para el Acto Central se le sumó el plus de ver al artista, al mismo tiempo que a los espectadores que habían sacado entradas para la repetición se les restó.
Muchos de los que habían pagado para ver a Luciano Pereyra terminaron en los cerros, y los que no habían pagado para verlo lo vieron de cerca. Otros decidieron devolver la entrada, pero hubo quienes dijeron que igualmente, sin Pereyra, irían el miércoles a la repetición. Pues no ocurrió y ya no ocurrirá.
El show del martes, Abel Pintos entre el barro y el aquadance
Para hablar de los dos shows sucesivos al Acto Central, hay que aclarar que ya estamos en otro terreno: el terreno de una empresa privada que los organizó -sin acto vendimial de por medio-.
Si bien el pronóstico meteorológico fue benévolo con los que eligieron ver al Chaqueño Palavecino, Maguie Olave, La Repandilla y otros, pues el lunes 9 no llovió, no lo fue con los que sacaron para el martes 10. Todo se comenzó a descontrolar porque la tormenta, literalmente, llegó para embarrar la cancha.
Tal y como lo venía indicando el pronóstico, el martes no se podía actuar, a menos que los artistas decidieran hacer un espectáculo de aquadance -eso dentro del Teatro Griego- o filmar un capítulo de “En el Barro” -eso en el camino hacia el Frank Romero Day-. No había posibilidades porque la lluvia copó la escena.
Sin embargo, el cenit del caos ocurrió porque el aguacero comenzó a caer cuando la gente ya estaba sentada, canasta en mano, en las gradas que rápidamente se convirtieron en una cascada.
Para los que llegaron temprano fue bastante delirante, porque no sabían cómo resguardarse del agua. Pero para los que se encontraban en viaje hacia el teatro griego fue peor. Porque mientras el show seguía sin suspenderse -a pesar de que a todas luces, o a todas lluvias, no había nada que se pudiera hacer al respecto- ninguna voz oficial lo comunicaba.
Pero por precaución se comenzó a cortar el ingreso al Frank Romero Day porque, ya a esa altura, había más barro que calzada.
Conozco a una persona que iba a bordo de uno de los colectivos autorizados a subir y que no pudo llegar porque el paso ya estaba cortado. Cuando el micro estaba regresando, debió volverse al Frank Romero Day porque les avisaron que el show se hacía de todas maneras. En el momento en que iban a pasar nuevamente los controles, les prohibieron por segunda vez el ingreso. Cuenta la leyenda que el chofer quedó dando vueltas infinitamente por las inmediaciones del Cerro de la Gloria.
A modo de anécdota, en las redacciones esperábamos la suspensión, pero desde la organización no había un comunicado oficial al respecto. Hasta que Abel Pintos tomó las riendas del asunto y publicó un estado de Instagram donde les mandaba besos a sus fans y les decía que se verían el domingo 15.
La repetición eternamente suspendida
El miércoles 12, día en que se realizaría la repetición de la Vendimia 2026, el suceso no ocurrió. La que iba a ser la segunda puesta en escena de las "90 cosechas de una misma cepa" quedó eternamente suspendida, quizás porque muchos de sus espectadores ya se habían bajado del barco.
Ya a esta altura, de verdad, los que sacaron entradas para la repetición no sabían si devolverla o si volver el año que viene.
Cultura dio entonces la posibilidad de que quienes quisieran hacerlo se sumaran el domingo al show de Abel Pintos, pero sin que se les respetaran los lugares originales.
La suma de todas las reprogramaciones de la Vendimia 2026 la encarnó una mujer que fue entrevistada por El Siete en la fila de quienes concurrieron a canjear su entrada. Había sacado tickets para Luciano Pereyra y también para Abel Pintos. No sabía bien qué entrada devolver, si pedir que la reubicaran o si volver el año próximo.
Si estás leyendo esto, creo que te merecés que Abel Pintos y Luciano Pereyra juntos te habiliten un show privado.
Ánimo, que hoy termina
Finalmente, y si no graniza, tiembla o se desborda el dique Potrerillos, este domingo terminan las 90 reprogramaciones.
El año que viene, chicos, consulten a Meteored, el Servicio Meteorológico Nacional o Contingencias Climáticas de la provincia. Y si en los mapas del cielo hay símbolos de gotas de lluvia o rayos entre nubes, busquen otra fecha. Semana Santa podría ser una opción, o el Día del Amigo.
Pero en marzo llueven ranas, ya lo saben.







