El reconocido abogado penalista Alejandro Poquet vuelve a tomar los laberintos de la Justicia y los mecanismos del poder para trasladarlos a la escena. Entre sus más de 10 libros publicados, ahora escribió una obra de teatro no para escapar de la realidad sino para analizarse desde una perspectiva diferente.
El abogado Alejandro Poquet traslada al teatro el juicio a Cristina y lo hace en clave de sátira
El reconocido abogado penalista y escritor mendocino presenta su nueva obra en el Teatro Selectro, bajo la dirección de la experimentada Graciela Lopresti
Sabiendo que el arte tiene más llegada a la sociedad que los tecnicismos y vericuetos del derecho penal, Alejandro Poquet se propone reflexionar sobre la violencia y el poder, temas recurrentes en su trayectoria literaria. De hecho, hace unos años llevó al escenario su versión teatral del Juicio a las Juntas de 1985 y hasta se animó a actuar.
Bajo esta premisa llega a la cartelera mendocina "Comodoro 3,14. No ha lugar a la verdad", una propuesta escénica que promete interpelar al espectador a través del humor y la ironía. Eso sí, esta vez el agobado no asumirá ningún papel y se quedará detrás del telón como autor de la obra.
Escrita por Poquet y dirigida por la experta teatrista Graciela Lopresti, la obra toma como punto de partida el proceso judicial que condenó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, rescatando elementos de la sátira clásica para invitar a una revisión profunda sobre el funcionamiento de los tribunales en el país y su vínculo con el poder de turno.
Trasladar al lenguaje de las tablas un expediente judicial de alto impacto social y que contiene más de 1.600 páginas implicó un minucioso trabajo de adaptación para todo el equipo artístico y no sólo para su autor, Alejandro Poquet.
El desafío de decodificar a la Justicia para una obra de teatro
Según explica a Diario UNO la directora de la obra de teatro, Graciela Lopresti, el texto original de Poquet poseía una fisonomía marcadamente técnica y calcaba la estructura real de un debate oral, donde intervienen el presidente del tribunal, el fiscal y la defensa.
Esta particularidad, plagada de terminología jurídica específica, representó el primer gran reto para un elenco que no provenía del ámbito del derecho. Lopresti detalla que el grupo viene desarrollando un proceso de ensayos muy intenso desde el año pasado, enfocado en traducir esos conceptos abstractos a un registro coloquial y asimilable para todo público, impregnando en la dramaturgia herramientas del arte escénico que lo volvieran teatro político pero no panfletario.
Para plasmar las tensiones del universo judicial que plantea Alejandro Poquet en su texto, la puesta en escena recurre a la farsa y a técnicas del clown.
El elenco que encarna este andamiaje está integrado por Dardo Boggia (tribunal), Hugo Marsala (fiscal), Beto Lisanti (defensor) y Julieta Gentile (imputada), contando además con el diseño escenográfico de Rodolfo Carmona, la iluminación de Raúl Ricardo Rojas y la asistencia de dirección de la actriz Gentile, quien asume el rol de la ex presidenta Cristina en el proceso judicial que la llevó a ser condenada el año pasado.
"Comodoro 3,14" estrena el viernes 29 de mayo, a las 21, en el Teatro Selectro (Capitán de Fragata Moyano 102, Ciudad). Las entradas están disponibles a través de la plataforma Entradaweb, y anticipadas tienen un valor de $10.000 a $20.000, según ubicación en la sala.
El abogado escribe para analizar mejor el funcionamiento de la Justicia
En charla con Diario UNO, Alejandro Poquet fundamenta su necesidad de incursionar en la dramaturgia como una extensión de su trayectoria profesional y académica en el área de la criminología.
Graduado en 1984 en Mendoza, Poquet formó sus bases en Buenos Aires donde llegó a desempeñarse como profesor adjunto de Eugenio Raúl Zaffaroni en la UBA. Tras su regreso en 1991, el abogado asumió funciones institucionales de relevancia al ocupar la Subsecretaría de Justicia durante el mandato del gobernador Arturo Lafalla.
El autor de la obra reconoce convivir en la dualidad de su pasión por las leyes como por la literatura. Su debut editorial se produjo en 1997 con el libro de poesía "Muros y Voces" -cuyo epílogo fue escrito por Zaffaroni-, iniciando un camino de más de 10 publicaciones donde siempre analiza los conceptos de violencia, encierro y poder.
Esta búsqueda analítica encontró un punto de inflexión cuando Poquet entrelazó su disciplina con el universo literario de Jorge Luis Borges. El abogado elaboró su tesis de doctorado releyendo la obra borgeana, una investigación original que fue presentada ante la Fundación Borges y elogiada por la propia María Kodama.
Para el jurista, el arte funciona como un mecanismo de precisión que afina la mirada sobre el entorno social, lo que lo llevó finalmente a elegir la dramaturgia para canalizar sus inquietudes actuales. El teatro se le presentó como plataforma para volcar su análisis y sus consideraciones sobre el juicio a Cristina.
El abogado que sueña con una sociedad sin cárceles
A punto de sacar un libro sobre el caso Fernando Báez Sosa, Alejandro Poquet señala la necesidad de que los abogados mantengan una postura analítica frente a las demoras crónicas de la Justicia, la selectividad penal y el estado general de la administración judicial.
En sus ámbitos de enseñanza universitaria, el docente suele debatir con sus alumnos en torno a la eficacia de las penas y las instituciones de encierro actuales. Y hace tiempo, incluso desde sus años de funcionario público en los '90, sueña con una sociedad sin cárceles. Algo que para él no es una utopía.
"El Estado es continuación de una violencia, que sea legal es otra cosa, pero el Estado está manejado por unos pocos y le aplican las leyes al resto, no a ellos (como el caso Adorni). Y la sentencia, como el caso de Cristina, es una venganza", sostiene Poquet. Y vuelve de este modo a su teoría de que "el Estado, la Justicia, el derecho penal, son continuación de la violencia; entonces si cambiamos esa realidad, la violencia mermará y no habrá quién ocupe las cárceles".
Su obra de teatro va más allá de si Cristina robó o no
El abogado penalista aclara que su intención con esta obra de teatro no es centrarse en la culpabilidad o inocencia de la ex presidenta Cristina, sino cuestionar las condiciones bajo las cuales se desarrollan este tipo de juicios. Y enfatiza la importancia de que existan procesos técnicos rigurosos, justos y desprovistos de presiones políticas externas.
Graciela Lopresti coincide en la trascendencia de este debate. Para la directora, coordinar esta obra significó adentrarse en una discusión necesaria sobre la seriedad del sistema judicial y la necesidad de transparencia para resguardar los derechos de toda la ciudadanía.
El elenco asumió el desafío sabiendo que el componente político de la trama es un factor que genera opiniones divididas en el público -la "grieta"- pero priorizaron el valor de poner sobre tablas los fundamentos de un caso de alta resonancia social.
La sátira como aliada para hablar de Justicia
A pesar de la complejidad de los temas institucionales tratados, los creadores de la obra optaron por canalizar el mensaje a través de la sátira. La trama expone con ironía secuencias basadas en las dinámicas judiciales, incluyendo las interrupciones cotidianas de los magistrados, el manejo de los alegatos y la fuerte mediatización que rodea a las causas en el escenario actual.
Alejandro Poquet dice que el objetivo final del espectáculo trasciende las identidades partidarias de quienes asistan a verlo. La meta es provocar una pausa en la velocidad de la información diaria y generar interrogantes mediante una experiencia compartida que combine la sorpresa y la risa a lo largo de una hora de función.
"Mi objetivo es que se emocionen, que se rían y generarles una pausa en su vida, problematizar algo que para ellos venía muy lineal, muy claro. Seas mileísta, radical, de Cambiemos o peronista, ya está logrado. Te hice reír, pasaste un momento y ya no lo ves extraño al que está al lado de tu butaca, no importa tanto esa ideología de partido político. Te vas del teatro y empezás a navegar por las redes, empezás a leer de otra manera. No te alcanza con que te digan que Cristina es chorra", argumenta el abogado y escritor.
En un contexto social caracterizado por la polarización, el teatro busca de este modo que el público pueda procesar temáticas complejas de una manera distinta, promoviendo el debate y la empatía.







