Lejos de los escritorios, en las fincas la cosecha 2021 se resuelve así: Sin demasiado cumplimiento de protocolos, con puja en los precios del tacho para convocar a los cosechadores y con apuro de las bodegas para levantar la uva antes de que la humedad la afecte, esta es la realidad que se vive en las hileras.
Cosecha 2021: lenta, con pocas y reducidas cuadrillas


"Está todo un poco descontrolado", dijo un productor de la zona de Medrano, definiendo estas semanas de cosecha en los viñedos de Mendoza. La recorrida que realizó este medio fue por productores pequeños y medianos, sin incluir grandes compañías, y se centró especialmente en la zona Este de la provincia, en donde está concentrada la mayor cantidad de hectáreas cultivadas del país.
"Falta gente", dicen los productores. En la zona Este el plan Reinventa, que fue creado como una bolsa de trabajo para la cosecha, casi no tuvo impacto ya que la gente de la zona no se registró allí.
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A esto se sumó que los obreros golondrina que ingresaron fueron muy pocos al comienzo y que a mediados de febrero comenzaron a ingresar algunos más, especialmente de Tucumán y Jujuy, pero aún así son muchísimos menos que en la normalidad de los años anteriores y casi no se ven santiagueños y salteños.
"Los locales se mueven de acuerdo al precio del tacho. Las uvas para espumantes se cosecharon a unos $35 el tacho y aún quedan en la planta algo de chardonnay y sauvignon blanc esperando alcanzar el grado para los vinos.
Pero, como ya había comenzado a ocurrir en años anteriores, la maduración se las distintas variedades se está concentrando cada vez más. "Todavía en algunos lados están sacando aspirant, mientras que la merlot, la tempranillo ya están al límite.
Además hay bodegas que están apurando la cosecha completa, incluida la criolla. "Prefieren uva a las que le falte grado a que tengan botritis por la humedad de las lluvias", cuentan.
Esto hace un cuello de botella que hace que haya mucho por cosechar en poco tiempo y que los obreros elijan qué les rinde más y que se paga mejor.
Un cosechador con experiencia y buen estado físico puede levantar unos 55 tachos de merlot en la jornada, pero en el mismo tiempo puede levantar 100 de criolla. Entonces, las cuadrillas van a donde más le conviene y algunos productores se desesperan por las dificultades de personal.
Y el año que viene habrá otro problema. ¿Cuántos camiones que trabajan en la cosecha lograrán pasar la revisión técnica? Hay una enorme cantidad que quedará fuera del circuito.
"Hay muchos camiones que salen solo para la cosecha y quedan guardados el resto del año. Les hacen un seguro de dos o tres meses y listo, los ponen a trabajar. Pero esos ya no consiguen neumáticos, repuestos ni nada. Esos no van a poder seguir, si es que les exigen la revisión técnica", dicen en las fincas.
En contrapartida, parece que el avance irreversible en los viñedos viene con las máquinas cosechadoras, que este año ya han pisado fuerte.
Todos los sistemas, especialmente el de cosecha asistida, ha marcado terreno, crece y parece que ese crecimiento será cada vez más acelerado, de aquí en adelante.
Una cosechadora grande, convencional, está cobrando entre 450 y 480 dólares la hectárea. Parece un costo elevado, pero hay muchos que prefieren pagarlo que resolver la cosecha de una vez.
Las cosechadoras más chicas, aptas solo para espalderos y que hay muy pocas en la provincia, rondan los $28.000 la hectárea.