Una madre enfermó intencionalmente a su hija por años hasta que un médico la desenmascaró por un insólito pedido

Una niña fue convencida por su madre de que estaba gravemente enferma, pasó situaciones perjudiciales, hasta que un ángel la salvó del horror

Jugaba, bailaba, cantaba y sonreía como cualquier niño de su edad hasta que un día su madre se convenció de que estaba gravemente enferma y tenía que enviar a Nina a miles de hospitales.

Este es solo el comienzo de una trágica historia con un final desesperante. Te contamos todos los detalles.

El caso de Nina Blom: la niña cuya madre le inventó una grave enfermedad

Nina Blom, la niña cuya madre la llevó a 16 hospitales para que la trataran por enfermedades que no existían. Esta la obligaba a usar una silla de ruedas y le vendaba los brazos hasta hacerle sentir dolor.

Nacida en los Países Bajos entre 1970 y 1980, Nina Blom era una niña normal cómo cualquier otra. Disfrutaba su infancia, aunque su madre casi no la dejaba salir a la calle.

Su inocencia no iba a durar mucho tiempo. Cuando tenía ocho años, comenzó a sentirse cada vez más enferma y terminó bajo el estricto control de su madre viviendo constantemente en hospitales y tratamientos, pese a que siempre mejoraba.

Un día mientras jugaba en la piscina con su hermana, sintió un dolor muscular por nadar mucho y terminó como de costumbre hospitalizada. ¿La excusa cuál era? Que padecía una enfermedad muscular incurable y debía usar silla de ruedas. Así fue como se mudaron muchas veces, la obligaba a que le doliera su cuerpo, le restringía sus planes favoritos, entre otras cosas.

Ningún médico pudo descifrar qué era lo que le ocurría. Hasta que un ángel lo descubrió: su madre, ella era la razón de su enfermedad. El maltrato infantil que esta practicaba sobre Nina se justificaba bajo la exageración o provocación deliberadamente una enfermedad en el menor. Es decir, padecía el “síndrome de Munchausen por poder”.

Una madre despiadada que pidió la eutanasia de su propia hija

Nina vivió años de abuso infantil físico y psicológico junto a su madre. Sin embargo, los padres nunca recibieron castigo ni aceptaron los hechos.

Nina caracterizó a su madre como despiadada, sin corazón. La castigaba quitándole sus hobbies y actividades de niño, le imponía castigos físicos y psicológicos y hasta la hizo abandonar el colegio.

La mujer esperaba que su hija sintiera un mínimo dolor para que la pesadilla iniciara una y otra vez en hospitales bajo efecto de miles de pastillas que le daba en secreto.

A medida que pasaba el tiempo, la madre seguía descubriendo nuevas supuestas enfermedades del corazón y otras partes de su organismo. Hasta que un día le dijo: “Vas a morir”. Pues en otra visita de hospital, esta le dijo a uno de los médicos: “Queremos la eutanasia, ¿puede ayudarnos, doctor?”.

El milagroso rescate

La situación de Nina cambió cuando un médico se dio cuenta de la situación y llamó a los servicios de protección social. Finalmente, pudo rehacer su vida.

En una de las visitas habituales al hospital, Nina conoció un nuevo pediatra llamando doctor Vrienten, uno de los primeros en notar la rareza de la situación. Este se dio cuenta de lo que estaba pasando y decidió contactar a los servicios de protección de menores.

Fue enviada a un nuevo hospital bajo custodia policial y su madre fue descubierta a través de cámaras cuando se enojaba porque la niña negaba su enfermedad.

Finalmente, se liberó, dejó de ver a sus padres, cambió su identidad y empezó a rehacer su vida de a poco. Así fue como comprendió lo que realmente le había ocurrido: había sido víctima del llamado síndrome de Munchausen.

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