Cuidar la salud cerebral y prevenir el deterioro cognitivo o la demencia no depende de ejercicios milagrosos, sino de modificar conductas cotidianas que dañan las funciones del cerebro a largo plazo. Por eso, la neurociencia siempre destaca los cinco comportamientos fundamentales ave que se deben evitar o mejorar con el tiempo.
Todos lo hacen, pero los neurólogos recomiendan evitar este hábito y proteger el cerebro del deterioro
Hay al menos cinco hábitos que se vuelven cotidianos y hasta inevitables, pero que con el tiempo potencian el deterioro del cerebro

Todos lo hacen, pero los neurólogos recomiendan evitar este hábito y proteger el cerebro del deterioro
Algunos eligen tener un buen descanso, otros una buena rutina de ejercicios, otros leer o meditar, sin embargo, hay algo cotidiano que pocos hacen porque se vuelve inevitable y es el que más beneficia al cerebro.
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Cuidar el cerebro es posible evitando estos 5 hábitos
Los hábitos desde la forma en que nos movemos hasta cómo gestionamos el descanso y el estrés desempeñan un rol clave en el cuidado de la memoria, el pensamiento y las funciones cognitivas a lo largo del tiempo.
El sedentarismo es el hábito que encabeza la peor costumbre para la salud del cerebro. Por eso incorporar movimiento o ejercicio en los ratos libres aunque sea cinco minutos disminuye de forma significativa el riesgo de demencia.
El estrés es otro factor y últimamente se volvió desmedido porque reaccionar de mala manera ante pequeños problemas diarios activa la respuesta de lucha o huida, liberando adrenalina y desatando cambios hormonales nocivos. Entonces esa tensión por estrés refuerza redes neuronales negativas en el cerebro y debe equilibrarse.
Dormir poco influye un montón, aunque no parezca. El descanso insuficiente o usar pantallas antes de dormir perjudica de forma directa el funcionamiento cognitivo. En este caso, los neurólogos aconsejan dormir entre siete y ocho horas por noche para que actúe el sistema responsable de eliminar los desechos celulares que, si se acumulan, aumentan la probabilidad de sufrir demencia.
Andar en bicicleta o monopatín sin casco también es un hábito cotidiano y que debe evitarse a toda costa porque sino, expone al cerebro a daños severos, incluso cuando se viaja a baja velocidad.
Por último, tomar alcohol incluso aunque uno crea que es poco por ser una o dos copas al día, termina por alterar la estructura del cerebro y agrava el riesgo de deterioro.
En pocas palabras
- Hábitos diarios: cinco conductas cotidianas pueden potenciar el deterioro cerebral a largo plazo.
- Causas comunes: el sedentarismo, estrés crónico, falta de sueño y consumo de alcohol afectan la salud cerebral.
- Prevención: modificar estas conductas, priorizar el descanso y evitar golpes en la cabeza son clave para la salud cognitiva.