La provincia de Mendoza tiene un pulmón verde muy conocido que es ideal para disfrutar del aire y la belleza del lugar, allí muchos van a tomar mates, sol, a andar en bici o correr, pero pocos conocen la oscura historia que rodea a una de sus partes: se trata de una construcción en forma de torreón cuyo destino iba a cambiar la ciudad. ¿De qué se trata?
La construcción secreta del Parque San Martín que casi redefine Mendoza se oculta entre árboles y misterio
¿Sabías que en las instalaciones del parque San Martín de Mendoza se esconde la historia de una construcción que casi redefine la ciudad?

La construcción secreta del Parque San Martín que casi redefine Mendoza se oculta entre árboles y misterio. Fuente: MDZ diario
Los mendocinos conocen a ojos cerrados el Parque San Martín; es un espacio que muchos eligen para disfrutar una tarde de domingo con la familia, una noche de verano con amigos o una mañana de ejercicio entre sus calles llenas de árboles. Sin embargo, aunque todo es belleza en este lugar, hay historias ocultas en sus estatuas y rincones que pocas personas conocen en detalle.
En el caso de hoy, te contamos el caso de una construcción muy vista por cualquiera que pasee en el parque. Se trata de un antiguo torreón que fue el modelo arquitectónico original a modo de ensayo para la creación de la penitenciaría de Mendoza.
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El torreón olvidado del Parque San Martín y un plan que pudo cambiar Mendoza
Cada rincón de Mendoza guarda una historia en particular, tal como este espacio de su famoso Parque San Martín, el cual está desde hace muchos años, pero que no todos conocen el porqué de su presencia. Este torreón en realidad se trata de una construcción extraña, como si fuera una decoración que pusieron para gastar ladrillos, un lugar que no tiene uso, pero la realidad es que en verdad su finalidad era otra, solo que no se llevó a cabo.
La historia empieza en 1895 cuando en el corazón del Parque San Martín, se empezó una construcción sólida que pareciera ser el castillo de una princesa mendocina. Sin embargo, se trató de un tipo de experimento, un laboratorio urbano donde se evaluaban los materiales, diseño y técnicas de construcción que se aplicarían en el futuro sistema carcelario de la ciudad.
La obra fue supervisada por un ingeniero italiano, quien usó esta estructura para probar la resistencia de los muros y la funcionalidad que tenían las ventanas estrechas. Este torreón que pareciera ser ocupado por un guardia de vigilancia, en realidad, nunca funcionó como una cárcel real, sino más bien como un ensayo arquitectónico.
Además, su ubicación no es para nada al azar, ya que a finales del siglo XIX estaba contemplado que se construyera la nueva cárcel de Mendoza en el entonces llamado Parque del Oeste, pero no se logró debido a las diferentes opiniones sobre el proyecto.