Dejando de lado sutilezas técnicas y puritanismos, lo cierto es que el dinero sirve para coordinar acciones entre los seres humanos. Y cuando la inflación atrofia esa herramienta, pasa lo que se vio esta semana en los comercios mendocinos: nadie sabe qué corno hacer.
Escenas de una semana con los precios enloquecidos en comercios de Mendoza
El jueves -mientras el dólar trepaba a $337-, pensativa en la puerta de su negocio de repuestos ubicado en Costanera y Pedro Vargas (Dorrego), Karina charlaba con la periodista de Radio Nihuil Rocío Portillo: "En el transcurso de esta mañana, los proveedores nos pasaron aumentos de hasta un 40%", se lamentó.
Su comercio vende piezas Toyota originales y alternativas. Y estas últimas son las que más suben. "Hay negocios que directamente eligieron no abrir. Nosotros optamos por trasladar a precios lo que podemos, aunque sepamos que mucho de lo que vendemos no lo vamos a poder reponer", dijo la mujer.
Por ahora, semanas así se perciben como atípicas. El riesgo es que se vuelvan costumbre. Como en la consabida anécdota de las ranitas que se cocinan, sin darse cuenta, en una olla con agua que se calienta de a poco.
Karina consideró: "La realidad es que no está bueno que la gente compre a estos valores sin techo. Un fabricante de los apoyacabezas de Toyota ya nos avisó que cierra. Entonces el cliente compra igual, piensa que quizá después no consigue. Aparte, hay proveedores que bloquearon la plataforma online en la que ofrecen productos esperando que se aclare el horizonte".
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Remedios y celulares frente a la inflación
A principios de la semana, la Nación acordó con los farmacéuticos conservar el precio de los medicamentos por debajo de la inflación durante 60 días. La decisión abarcó los productos de venta libre y los recetados. Ya el viernes, aquella negociación sonaba lejana.
En la Econofarma del Hospital Central, Rocío admitió que la gente seguía comprando. "Pero algunos se quejan, porque el viernes aprovecharon -por ejemplo- una promo de Ibuprofeno y cuando vienen el lunes esa promo ya no está más debido a que no la pudimos mantener".
Y a lo mejor, una vez que el mendocino promedio se compra un blíster de Clonazepam para combatir la depresión inflacionaria, sin querer se le cae el celular y necesita repararlo. Y ahí está Gastón, acodado en el mostrador de la sucursal de Doctor Celular ubicada en el ChangoMás de Las Heras:
"Por hoy y mañana no estamos ingresando celulares para reparación, pá. Las piezas de recambio no se consiguen o no tienen precio", explica el muchacho.
-¿Y los clientes entienden eso?
-No tanto. Te quieren dejar el aparato para que lo arregles pero les tenés que contar que en estas condiciones no podés repararlo. Encima, pareciera que la gente practica la rotura de los celulares como deporte ¡Cada vez vienen más clientes así!
En el comercio donde trabaja Gastón no venden teléfonos, pero sí accesorios. "Si los proveedores me aumentan los precios, yo te los tengo que aumentar. Y nosotros también vimos esta semana que los distribuidores tenían cerrados los sitios de Internet donde ofrecen los productos, aguardando hasta ver qué se viene".
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El sinuoso camino de la banana
Los ecos de la escalada del blue llegaron asimismo al Mercado Cooperativo de Guaymallén, donde un verdulero que pidió resguardar su nombre -cual si fuera un anónimo superhéroe rodeado de zapallos- confirma a este medio que el efecto dólar se sintió en sus cajones.
"Entre los problemas logísticos que hubo con las nevadas y la suba del dólar, hay productos que se desequilibraron. El kiwi y la palta, por ejemplo, vienen de Chile, son importados. Sería lógico que se muevan esos precios", pronostica.
-La banana también viene de afuera, ¿no?
-Viene de Ecuador y Bolivia, o sea que también va a sufrir cambios. Igual la banana no se mueve tanto. Es una fruta de consumo popular y no de clase media y alta, como la palta y el kiwi. O sea que la podés subir pero hasta ahí nomás.
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El sinuoso camino de la banana II
Y así, entre pito y flauta, llega el fin de semana y Alex está atendiendo un sex shop ubicado en la galería Independencia de Ciudad. Lo rodean vestidos sexys, dildos de todos los tamaños y -según el entrevistado- "más gente que nunca".
"Yo no sé si será el rubro o qué, pero nunca trabajamos más que en estos últimos dos meses", comparte su asombro Alex, mientras observa el movimiento.
"Ahora notamos todavía más ventas porque llegaron las vacaciones de invierno. Más tarde viene la primavera. En los sex shops siempre decimos que no hay temporada", teoriza.
Dice que en su negocio el 80% de los productos son importados y que en las últimas cuatro semanas los precios han subido un 20 o un 25%. En el caso de los fabricantes nacionales, Alex cuenta que han comunicado que habrá demoras de entre 20 y 30 días en las entregas por falta de insumos.
-¿Cuánto es tu venta promedio por cliente en estos días?
-Entre 4 y 7 mil pesos. Pero tenemos productos que valen por encima de los 20.000. Y se venden, eh.
-¿La gente te pelea los precios?
-No, y es probable que tenga que ver con el pudor. Muchos entran calladitos, eligen y pagan. Yo pienso que es porque, a pesar de la crisis, los mendocinos siguen dándose algunos gustos.
Hablando de gustos: después de comprar algún apoyacabeza Toyota, un kilo de bananas, el blíster clona y alguna tanga en el sex shop, tal vez el mendocino atina a stockearse comprando tortitas. Desde el sábado, la docena sale $430. Será media docena, nomás.
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