En 1993, donaron 300 bisontes americanos; hoy esta especie supera los 2.000 ejemplares y ayuda a recuperar uno de los ecosistemas más amenazados de la Tierra

La especie de bisonte americano, casi extinta en el siglo XIX, hoy es vital para la recuperación de uno de los ecosistemas más degradados del planeta.

Más de tres décadas después, aquellos animales se han multiplicado hasta superar los 2.000 ejemplares y se ha convertido en una pieza fundamental de un proyecto que busca recuperar uno de los paisajes más degradados del continente.

Esta especie está revitalizando uno de los ecosistemas más amenazados del planeta

La reserva Joseph H. Williams Tallgrass Prairie Preserve se encuentra cerca de Pawhuska y protege alrededor de 16.000 hectáreas de pradera de pastos altos. Este ecosistema llegó a extenderse por amplias zonas de Norteamérica, pero la transformación de los terrenos en campos agrícolas y otras actividades humanas redujeron drásticamente su superficie. Hoy, menos del 10 % de la pradera original permanece.

La iniciativa no consiste únicamente en aumentar la población de esta especie. El objetivo es recuperar las interacciones naturales que durante miles de años mantuvieron el equilibrio de estos pastizales. Estos animales son herbívoros que se alimentan principalmente de hierba. Al pastar, seleccionan determinadas plantas y modifican la distribución de la vegetación, lo que favorece el crecimiento de otras especies.

Cómo estos animales revitalizan los ecosistemas

Los movimientos de estos animales también alteran el suelo y crean pequeñas áreas con condiciones diferentes, que pueden beneficiar a insectos, aves y otras formas de vida.

La gestión de la reserva combina este pastoreo con quemas controladas. El fuego elimina parte de la vegetación acumulada, devuelve nutrientes al suelo y ayuda a mantener las condiciones propias de la pradera. Ambos procesos forman parte de una estrategia destinada a conservar la diversidad vegetal y evitar que el paisaje pierda sus características naturales.

El crecimiento de la manada tampoco significa que los animales hayan quedado completamente al margen de la intervención humana. Cada otoño, los responsables de la reserva reúnen a los bisontes para realizar controles veterinarios, pesarlos y administrarles las vacunas necesarias. Estas operaciones permiten vigilar la salud de una población que vive en amplias extensiones de terreno.

La recuperación del bisonte americano es especialmente significativa por la historia de la especie. Durante el siglo XIX, la caza comercial y la expansión humana redujeron sus poblaciones hasta niveles cercanos a la extinción.

En pocas palabras

  • Donación de bisontes: En 1993, se donaron 300 bisontes americanos a una reserva en Oklahoma.
  • Recuperación ecosistémica: La especie, hoy más de 2.000 ejemplares, revitaliza uno de los ecosistemas más degradados.
  • Manejo de la reserva: Se combina el pastoreo con quemas controladas para conservar la diversidad vegetal.
Resumen generado por Thinkindot AI

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