Hubo una época de expansión agrícola en que los productores argentinos del siglo XIX trajeron retoños de acacia negra desde Estados Unidos, creyendo haber encontrado una solución original para sus tierras. Aunque el árbol prometía embellecer, dar sombra y levantar cercos vivos, hoy se encuentra una de las especies más agresivas de la Argentina.
El día en que Argentina plantó árboles con espinas para cercar los campos, pero desató una invasión millonaria
Se importaron como árboles ornamentales para delimitar terrenos sin saber que iban a avanzar sobre campos productivos, cursos de agua y todas las provincias
Aunque su importación parecía un método sencillo y económico para delimitar propiedades y contener al ganado gracias a sus espinas ramificadas de hasta 15 centímetros, años después se volvió una especie invasora dentro del país.
Árbol acacias negras: una solución para los campos que se convirtió en una plaga cara de eliminar
Lo que empezó como un proyecto que parecia práctico desencadenó una de las invasiones vegetales más agresivas en la historia del país. El árbol capaz de alcanzar los 20 metros de altura, rápidamente escapó de los parámetros originales.
El secreto de su brusca expansión fue un aspecto que no se tuvo en cuenta y estuvo en sus frutos: sus largas vainas de pulpa dulce eran apetecidas por vacas y caballos. Al ser ingeridas, las semillas atravesaban el aparato digestivo del ganado, lo que debilitaba su cubierta protectora y facilitaba su posterior germinación en las heces dispersas por potreros, caminos y cursos de agua.
De esta forma, más de 150 años después de aquellas primeras plantaciones, la especie de este árbol se expandió por la Región Pampeana, la Mesopotamia, el Espinal, el Chaco Seco y las Yungas. Al formar bosques cerrados e impenetrable, su densa sombra bloquea la luz y sofoca a la flora nativa, transformando pastizales y zonas ribereñas.
Para el sector agropecuario, su avance reduce el área de pasturas y cultivos, además de dificultar el tránsito del ganado y de la maquinaria agrícola.
Sin embargo, el problema está en que controlar esta invasión cuesta una verdadera fortuna, ya que cortar el tronco no detiene la planta, pues las raíces acumulan reservas capaces de generar rebrotes de forma continua. Entonces, eliminar los montes exige maquinaria pesada, especialistas y años de monitoreo.
En pocas palabras
- Acacia negra: árbol ornamental importado en el siglo XIX que se volvió una especie invasora en Argentina.
- Propagación: sus semillas, ingeridas por el ganado, germinaban tras pasar por su sistema digestivo, dispersándose en heces.
- Impacto: forma bosques impenetrables que ahogan flora nativa, reducen pasturas y su eliminación resulta costosa y prolongada.


