Los mitos son relatos ancestrales que buscan dar respuesta a preguntas de las que la mayoría de la humanidad duda, sea de la creación del mundo, de vida o de muerte, pero también de los alimentos, lo que hacemos, cuando lo hacemos y sus efectos.
El mayor mito de la historia que todos creen: bañarse después de comer corta la digestión o da calambres
Todos hemos sido testigo de este mito en la infancia: esperar minutos eternos después de comer para meterse a la pileta o a bañarse y poder hacer la digestión

El mayor mito de la historia que todos creen: bañarse después de comer corta la digestión o da calambres
Las creencias que tiene cada persona respecto a un tema están al orden del día, sobre todo cuando se trata de los alimentos, de la digestión y del agua. Muchos son los mitos e ideas erróneas que la gente cree y una de ellas es sobre esperar unos minutos para meterse a la pileta o a la ducha después de comer porque puede provocar calambres o cortar la digestión.
Si bien cada persona es libre de creer en lo que quiera y desee, los mitos respecto a esto circulan constantemente, por eso se está intentando desmentir algunas creencias que parecen sagradas o en todo caso, explicar.
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Siempre se ha dicho que hay que esperar minutos e incluso horas después de comer para meterse al agua, sea pileta o ducha. ¿Realmente es una prevención o simplemente es un mito urbano? Muchas madres y abuelas nos han dicho "no te metas al agua todavía porque se te va a cortar la digestión". Sin embargo, sea en verano o en invierno esta es una pregunta que todos se hacen sobre si realmente es algo que pasa.
Que se te corte la digestión quiere decir básicamente cuando hay shock periférico por un impacto con el agua fría o meterse de forma brusca y rápida a la ducha o pileta y no por haber comido hace unos minutos.
De hecho, el proceso de digestión dura aproximadamente hasta cuatro horas, por ende, a pesar de meterte al agua, la digestión sigue haciéndose. Es decir, es mentira que hay que esperar un mínimo de tiempo para bañarte después de comer.
También se creía que nadar con la panza llena era peligroso porque a uno le podía dar un calambre o una punzada de dolor que le impidiera nadar en el mar o pileta, así que se podía ahogar. Pero, según la BBC, no hay evidencia de que esto suceda realmente, aunque sí que el ejercicio forzoso dirige el flujo de sangre del aparato digestivo a la piel y los músculos de los brazos y las piernas. Así que si la comida todavía no ha sido completamente digerida, puede producir náuseas.