El abogado mendocino Eduardo Jorge Valverde (36) fue secuestrado, torturado y asesinado en Córdoba durante la última dictadura militar. Los responsables de su desaparición fueron juzgados y condenados en la histórica megacausa de "La Perla-La Ribera-D2".
El hijo del mendocino hallado en La Perla: "Los responsables eran criminales que escondían la evidencia"
Eduardo Valverde fue secuestrado el mismo 24 de marzo de 1976. Su hijo dice que este aniversario es distinto a todos

Hipólito Valverde, hijo de Eduardo, uno de los dos mendocinos identificados en La Perla.
Hace 10 días, parte de sus restos fueron identificados en una fosa del centro clandestino de detención La Perla aunque la familia aún no sabe de qué hueso se trata.
Su hijo Hipólito (50) habló con Diario UNO y contó cómo vive este 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Que es distinto porque llega pocos días después de que le dieran la noticia desde el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). "Los responsables eran criminales que escondían la evidencia", resumió.
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El secuestro de Valverde en la última dictadura militar
El 24 de marzo de 1976, horas antes del "Comunicado N°1" de la Junta Militar, Eduardo se presentó junto a otros dos abogados en un puesto militar de la Fuerza Aérea Argentina, Córdoba. Unos días antes había recibido una notificación para que asista entre medio de amenazas escritas.
"El se presentó porque pensó que iba a ser como en las anteriores dictaduras: que lo iban a tener un tiempo en comisaría, que iba a tener que pelear para que algún abogado, porque no todos los abogados querían trabajar estos temas por temor de anteriores épocas, pero bueno confiaba en que todavía existía la justicia", contó su hijo Hipólito en diálogo con Diario UNO.
Por supuesto, que no fue como pensaba. Las mentes criminales detrás de la última dictadura habían planificado una lista de militantes de izquierda, socialdemócratas, radicales, feministas, sindicalistas, abogados, miembros de la comunidad LGBTIQ+, sacerdotes, artistas, escritores, estudiantes, periodistas (y un largo etcétera) a exterminar.
Valverde tenía una vida ligada a lo social: había representado a presos políticos en dictaduras anteriores, fue miembro de la gobernación de Córdoba que ganó las elecciones en 1973, adscripto en la cátedra de Economía Política de Derecho y fundador de la Agrupación de Abogados de Córdoba. Estaba en esa lista.
"La primera oleada de secuestros (donde es secuestrado Valverde) se llevó a personas que podían llegar a incomodar de alguna manera el incipiente golpe", explicó su hijo, quien produce obras de teatro con diferentes temáticas. La última fue sobre desaparecidos, sus familias y sus buscadores.
Un 24 de marzo distinto
-¿Cómo fue enterarte de que tu padre fue identificado?
-Es un 24 distinto. Ya son 50 años de lucha. Tenemos que transitar la muerte de muchas abuelas y madres que ya están grandes. Murieron 3 en esta última semana.
Ya era una fecha sumamente especial, sumado a que me habían propuesto hacer una obra de teatro. Hicimos una obra de 3 escenas performáticas en la que se dieron un montón de casualidades.
Lo hice cuando salió la fecha, todo esto antes de saber de mi padre. Cuando sale la fecha de la presentación de la obra surge que es el día de mi cumpleaños, el 17 de marzo.
Entonces todo esto ya era muy movilizador y de repente, cartón lleno, identificaron a mi padre.
-¿Cómo han sido las charlas con familiares de otros identificados en La Perla?
-Cruzamos algunas palabras en la conferencia de prensa con quienes estaban sentados al lado. Estaban unas primas de las mellizas que encontraron. Una de las historias más crueles es esa que encontraron un molar solamente, lo cual indica que es de una de las chicas Carranza y que fue asesinada ahí.
Cecilia María y Adriana María Carranza eran dos mellizas que nacieron el 6 de julio de 1958 en la ciudad de San Francisco, Córdoba, y eran las menores de una familia de 8 hijos.
Cecilia estudiaba Ciencias de la Educación y Adriana Ciencias de la Información. Ambas jóvenes mantenían una militancia activa en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), por lo que fueron marcadas. El secuestro que se concretó la madrugada del 5 de mayo de 1976 en la pensión donde vivían.
-Me imagino que debe ser movilizador para un hijo de un desaparecido realizar obras de teatro sobre el tema...
-Bastante, porque una cosa es saber que se secuestraron a tantas personas, que había centros clandestinos, que se actuaba de determinada manera. Pero ya ponerle nombre, ponerle barrios, ponerle la música que escuchaban, es adentrarse en vivir con esas familias.
También está el problema de que no todas las familias tenían un sobreviviente o no tenían un buscador.
-¿En tu familia quién era ese buscador?
-Mi mamá (María Elena Mercado) que es quien recibe la citación de mi padre para que se presente en la Justicia porque él estaba trabajando en su estudio. Mi madre estaba cuidándonos en nuestra casa, a mí que tenía 1 año y a mi hermano Juan que tenía 2 años y 3 meses. En la citación decían que si no se presentaba le podía pasar cosas graves.
En la búsqueda hay una búsqueda profunda, la mayoría de las personas. Empiezan por comisarías, por hospitales y luego por distintos departamentos militares, policiales, la morgue, el Poder Judicial, en todos lados.
Mi madre presentó hábeas corpus, además, en representación de otras familias. Ahí su rol de abogada civilista pasó a un segundo plano para meterse de lleno en la búsqueda de todas estas personas que estaban faltando, y que estaban faltando también abogados y abogadas que se animasen a presentarlos.
Es ella quien buscó, la que continuó buscando durante muchos años, y fue fundadora de la CONADEP en Córdoba, y una militante de los derechos humanos desde siempre, trabajando con los niños de los desaparecidos en el taller Julio Cortázar, dando capacitaciones y diciéndole a la gente cómo eran las situaciones, si les correspondía o no la posibilidad de tener pensiones en la época que recibieron.
-Una familia con varios roles...
-Sí, a nosotros nos han tenido que ocultar varias veces, porque nos han seguido persiguiendo tanto a mi madre como a toda la familia. Hasta después de la democracia recibíamos amenazas, autos afuera de la vivienda, etcetera.
-¿Cómo recibió la noticia de Eduardo tu madre?
-Ella tiene 84 años. Siempre mostró una fortaleza que a veces tendríamos que aflojar, pero no podemos evitarlo, capaz. Siempre hemos sido así, medio estoicos y firmes con este tema, porque bueno, otros dieron la vida, y a otros nos toca poner la cara, y bueno, estamos ahí para ello.
-¿Qué reflexión te queda para este 24?
-La cuestión es que va saliendo a la luz todo el horror que fue causado y arrojan por tierra las opiniones negacionistas que quieren tapar el sol con la mano, porque hay verdad jurídica, testimonios y pruebas fehacientes de toda la planificación. No hubo excesos. No hay un exceso cuando matan a personas, las entierran ilegalmente y después tratan de ocultar esa prueba. Eso lo hacen mentes criminales solamente. Y mentes criminales que saben que en algún momento la Justicia va a caer sobre ellos. Y la Justicia cayó sobre ellos y la Justicia tiene que seguir investigando a los responsables porque sin eso no existe la posibilidad de que tengamos un Estado de Derecho.