Entrevista

Eduardo López de Bodegas López: tradición bodeguera con una mente abierta a los cambios

Su bisabuelo fundó Bodegas López en 1898. Él hoy está a punto de alcanzar la cosecha número 125 de una firma emblemática para la vitivinicultura argentina

Eduardo López es cuarta generación de una de las familias más tradicionales de la vitivinicultura mendocina. Con Bodegas López nos adentramos en una historia emblemática para el vino argentino que está cumpliendo sus 125 vendimias, ahí sobre tierras maipucinas, en el mismo lugar que la vio nacer. Y que, según observamos su presente y proyección de futuro, resulta un libro abierto que aún llena páginas sobre la industria madre de nuestra provincia.

Bodegas López es un empresa netamente familiar, fundada en 1898. Convertida en una de las bodegas más antiguas de Argentina, con gran presencia de sus marcas en todo el país, hoy elabora unas 10 millones de botellas al año, tanto de vinos, espumantes, jerez y aceites de oliva, y de esa producción el 95% es para el mercado nacional.

Contador público de profesión y empresario vitivinícola por elección, Eduardo López a sus 59 años está al frente de esta nueva generación bodeguera y asegura: "La experiencia es lo que uno más le aporta a la empresa, pero también es muy importante tener una mente abierta a los cambios, a las nuevas generaciones, a dejar hacer cosas distintas, a renovarse".

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En una de las cavas, Eduardo López muestra orgulloso uno de los vinos insignia de su bodega: los Montchenot.

En una de las cavas, Eduardo López muestra orgulloso uno de los vinos insignia de su bodega: los Montchenot.

Casado hace 34 años, padre de tres hijas "divinas", define, Eduardo asegura que "si creés que ya se hizo todo, es el principio del fin; se aprenden cosas nuevas todos los días, pero hay que estar dispuesto a aplicarlas en tu empresa de la mejor manera posible, para generar nuevas opciones mirando siempre hacia un futuro mejor".

Y de este modo es como encara hoy la firma, cuyo mayor desafío en medio de los avances del "nuevo consumidor" es mantener la esencia de sus vinos elegidos por personalidades como Lionel Messi y Susana Giménez. Eso sí, aclara el empresario, "las decisiones hay que tomarlas pensando en el futuro y no en la historia".

125 vendimias celebra Bodegas López

"Nuestro bisabuelo fundó la bodega, en este mismo lugar donde hoy seguimos elaborando nuestros clásicos vinos", destaca Eduardo López -y no deja de sorprenderse por semejante hazaña- e intenta ser breve para resumir la historia familiar que hoy lo lleva a estar al frente de Bodegas López.

"José Gregorio López Rivas llegó al puerto de Buenos Aires en 1886, solo y con la corta edad de 18 años, como llegaron seguramente la mayoría de nuestros antepasados, con ganas de trabajar y progresar, para poder traer cuanto antes a sus familiares que habían quedado en su pueblo natal de Algarrobo en Málaga, España. Seguramente nunca se imaginó que 125 años más tarde, seguiríamos hablando de él y de aquella pequeña bodega que estaba fundando. Su tradición familiar era tan fuerte que buscó dónde poder cultivar sus propios viñedos, y Mendoza fue su región elegida. En el mismo predio en General Gutiérrez (Maipú) donde hoy sigue estando la bodega, donde José realizó su primerA vendimia", relata.

Y cuenta que "su hijo único José Federico, nacido el mismo año de la fundación de la bodega, fue quien algunos años después orientó la bodega a elaborar vinos de calidad, tratando siempre de hacerlos de la mejor manera posible". En los años ’30 empezó a embotellar los vinos, decidió que debían pasar largos años en toneles de roble francés antes de salir a la venta, algo impensado para aquella época y más aun hoy que se mantiene en vigencia. "En aquel momento más de uno pensó que estaba loco, pero tan errado no estaba", admite Eduardo.

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Imagen de las cosechadoras de los primeros años de vida de Bodegas López, a principios de 1900.

Imagen de las cosechadoras de los primeros años de vida de Bodegas López, a principios de 1900.

Luego, en los ’50 se fueron sumando Federico y Carlos, los hijos varones de José Federico que le dieron gran impulso y consolidaron en el tiempo la tarea iniciada por su abuelo y su padre. A finales de los ’80 se fue incorporando la cuarta generación de miembros de la familia, para ayudar en el crecimiento que venía teniendo la bodega y sus marcas.

Si bien los miembros de la familia López que participan activamente hoy en la bodega son pocos, "el principal objetivo es mantener la familia unida tratando de satisfacer los intereses de todos, tanto de la cuarta como de la quinta generación", confiesa Eduardo López. Y revela un plan secreto íntimo:

Hemos desarrollado en los últimos años buenos protocolos familiares y reglas claras para el ingreso a trabajar en la bodega de miembros de las futuras generaciones, pero la idea es que todos los familiares se sientan parte e integrados en la bodega Hemos desarrollado en los últimos años buenos protocolos familiares y reglas claras para el ingreso a trabajar en la bodega de miembros de las futuras generaciones, pero la idea es que todos los familiares se sientan parte e integrados en la bodega

Lo que más rescata Eduardo López de la generación de su abuelo y bisabuelo fue "cómo en aquellos tiempos, hace más de un siglo, pensaron en marcas de vinos que perduraran en el tiempo y con un estilo propio".

-Dicen que una empresa familiar está destinada al fracaso. ¿Qué opinás?

-Es verdad que en las empresas familiares en general es muy difícil traspasar la tercera generación, pero también hay muchas excepciones y sería nuestro caso. Ya la quinta generación está trabajando desde hace algunos años aportando su ímpetu y sus ganas de trabajar. Hacemos todo lo posible para que las generaciones futuras sigan disfrutando de una bodega familiar centenaria, inmersa en una Argentina donde progresar es aún más difícil que en otros países. Probablemente cuando ingresé a la bodega a fines del ’80, no tomé dimensión de lo que sería ser parte de una empresa que estaba iniciando un cambio generacional y pasando a la cuarta generación, pero creo que fue sencillo. Nuestro padre, a medida que pasaban los años, nos daban a mi hermano y a mí mayor participación en la decisiones, y cuando uno menos quiere acordar los años pasan volando, y hoy nos encontramos haciendo lo mismo con las generaciones futuras. La incorporación de nuevas generaciones es un proceso lento pero continuo, y cuando se da en forma natural, no es tan complicado, siempre teniendo una mente abierta y estando dispuesto a aceptar e incorporar nuevas y distintas ideas, como también los cambios que van llegando.

Honrar la historia con la mirada puesta en el futuro

Eduardo López describe cómo se ha renovado la marca, los valores que permanecen y no se negocian a la hora de elaborar un nuevo vino de Bodegas López.

"En las distintas etapas de la bodega se han ido generando nuevas marcas, nuevos vinos, incluso algunos con estilos diferentes, pero lo importante es no perder la esencia de lo que es cada vino", explica el empresario vitivinícola. Y advierte: "Cuando uno logra haber desarrollado clásicos, marcas que perduran en el tiempo, es donde hay que mantener sus estilos, lo que realmente los hicieron clásicos y no cambiarlos".

Para Eduardo, "siempre hay forma de ir mejorándolos, en esto la tecnología ayuda mucho, pero su esencia, su estilo, hay que mantenerlos". Es que de este modo, según su óptica, "se respeta a nuestros consumidores, que son los responsables de nuestra existencia".

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Una imagen de 1910 de los trabajadores de Bodegas López, posando en uno de sus galpones que hoy continúan en pie.

Una imagen de 1910 de los trabajadores de Bodegas López, posando en uno de sus galpones que hoy continúan en pie.

Es así que Eduardo López viaja por el mundo compartiendo encuentros de la industria y ofreciendo conferencias acerca de su propia visión del mercado.

"El año pasado me invitaron a una charla en Brasil con distintas bodegas, sobre todo argentinas y chilenas, donde todos hablaban de volver a sus raíces, de volver a elaborar los vinos como en sus inicios, y al final cuando me tocó hablar, dije que nosotros no habíamos perdido nunca la manera de elaborar los vinos como lo habían hecho nuestros abuelos, porque esa manera clásica ha sido siempre nuestro gran baluarte, defendiendo que los clásicos no pasan de moda, con su estilo propio de crianza y añejamiento en grande toneles", comenta sobre ese procedimiento de añejar los vinos en barricas de roble francés que se estrenó en los años '30 y perdura en el tiempo.

"¿Y en qué se basó tu rebranding para conquistar nuevos consumidores, como la fabricación de vino en lata?, le preguntamos. "En los últimos años hemos realizado un rebranding de casi todas nuestras marcas, hemos actualizado y rediseñado sus etiquetas, hemos mejorado su comunicación y surgieron varios vinos con estilos algo distintos, pero nuestra mayor innovación fue no innovar en nuestros clásicos", enfatiza.

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Eduardo López es contador público, tiene 59 años y desde los '80 que trabaja en la bodega familiar que hoy dirige.

Eduardo López es contador público, tiene 59 años y desde los '80 que trabaja en la bodega familiar que hoy dirige.

"Todos queremos que los productos que consumimos con cierta frecuencia se mantengan con una presencia actualizada, sean modernos; pero seguramente no queremos sorpresas al momento de consumirlos, queremos que sigan siendo los mismos de siempre", justifica.

Y brinda tres claros ejemplos de ese concepto de evolución que aplica en Bodegas López: "Entre loos desarrollos con mayor impronta está, por ejemplo, el Chateau Vieux Chardonnay Gran Reserva, el primer vino blanco criado en madera y en barricas, algo realmente nuevo para nosotros. O un Petit Montchenot donde co-fermentamos dos variedades de maduración distinta como el Malbec y el Cabernet con una contraetiqueta con una historieta con diálogos entre dos personas de generaciones distintas. O una lata de nuestro vino Traful, impensado en una Argentina de hace unos años atrás".

La conclusión en Eduardo López es que "todas estas cosas surgen pensando en una nueva generación de consumidores que se van sumando al mundo del vino".

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El estilo López, aplicado a las exigencias del nuevo siglo

-La empresa es un emblema de la cultura del vino en Mendoza, un museo abierto a conocer la historia de la vitivinicultura mendocina. ¿Cuánto pesa esa distinción a la hora de mirar hacia el futuro de Bodegas López? ¿Influye ese bagaje patrimonial al momento de tomar decisiones comerciales?

-Sin duda que López es parte importante de la historia de la vitivinicultura en Argentina y sobre todo de la mesa de los argentinos por varias generaciones, pero es algo que en las decisiones diarias no lo tenemos en cuenta, debemos competir de igual a igual con cualquier otro vino, y tratar de diferenciarnos mas allá de la historia, aunque es una ventaja que pocos podemos usar a nuestro favor. Es loco pensar que llevamos tantos años en el mercado, hemos sido partícipes de gran parte de la historia argentina, pero no es algo que tengamos en la cabeza todo el tiempo, las decisiones hay que tomarlas pensando en el futuro y no en la historia.

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Bodegas López, ubicada en Ozamis al 300 de Gutiérrez (Maipú), es también un museo de objetos, vehículos y elementos de antaño de su producción vitivinícola.

Bodegas López, ubicada en Ozamis al 300 de Gutiérrez (Maipú), es también un museo de objetos, vehículos y elementos de antaño de su producción vitivinícola.

-El Chateau Vieux está cumpliendo 90 años y es un vino que marcó la forma de añejar en toneles de roble. ¿Por qué se mantiene ese procedimiento hasta la actualidad?

-Los clásicos Chateau Vieux como el del Montchenot son vinos que tienen su impronta y estilo propio de sus orígenes. El añejamiento de grandes toneles de origen francés de entre 5.000 y 35.000 litros les dan una característica, tanto en sabor como aromas, que prácticamente en Argentina es un estilo que quedó entre sólo unos pocos. Son hoy vinos clásicos que casi son únicos, comparables incluso con algunas grandes marcas europeas, que también supieron mantenerse en el tiempo.

Hoy hay muchos matices en el vino, y gran diversidad de estilos, que permiten una oferta muy distinta, pero me atrevería a decir que todos son de una alta calidad enológica. Todos son buenos, la tecnología y los cuidados que hoy se tienen, hace que no haya vinos malos. Nosotros defendemos mucho los vinos con la mínima intervención posible. La naturalidad que tiene el vino hace que sea una bebida sana como pocas Hoy hay muchos matices en el vino, y gran diversidad de estilos, que permiten una oferta muy distinta, pero me atrevería a decir que todos son de una alta calidad enológica. Todos son buenos, la tecnología y los cuidados que hoy se tienen, hace que no haya vinos malos. Nosotros defendemos mucho los vinos con la mínima intervención posible. La naturalidad que tiene el vino hace que sea una bebida sana como pocas

-¿Qué opinión te merecen los vinos orgánicos y biodinámicos?

-Hoy hay muchos matices en el vino, y gran diversidad de estilos, que permiten una gran oferta muy distinta, pero me atrevería a decir que todos son de una alta calidad enológica. Todos son buenos, la tecnología y los cuidados que hoy se tienen, hace que no haya vinos malos. Nosotros defendemos mucho los vinos con la mínima intervención posible, tanto en nuestros viñedos como en la elaboración. La naturalidad que tiene el vino hace que sea una bebida sana como pocas.

Las novedades 2024 de Bodegas López

El empresario y responsable de Bodegas López, Eduardo López, agradece las enseñanzas de su padre y su abuelo, y se inspira en el visionario proyecto vitivinícola de su bisabuelo andaluz que construyó un sueño familiar apostando a las bondades de la vid maipucina. Lo hizo quizás sin ser demasiado consciente de ello, y seguramente no imaginó una historia centenaria tan activa y pujante como desde el día de su fundación.

Para seguir escribiendo el futuro, Eduardo López se recuesta en las perspectivas del mercado mundial. "Sin duda que el mayor desarrollo hay que buscarlo en el mundo, en un mercado mucho más amplio", afirma. Sin embargo, aclara que para Bodegas López, "Argentina siempre fue el mercado principal, los mejores vinos de López se toman en nuestro país, independientemente que los compartimos también con los mercados externos".

El empresario sostiene que "hoy tomamos menos vinos, pero de mucha mejor calidad". Y para conmemorar la cosecha 125° aniversario de la bodega, Eduardo se entusiasma al pronosticar que "¡será una gran cosecha!; tanto en calidad como en cantidad, podemos anticipar una cosecha memorable".

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Anticipa que "a pesar de que iba a ser una cosecha húmeda, venimos teniendo una gran sanidad en las uvas, lo que seguramente será una cosecha de nuevos grandes vinos".

Si bien reconoce que el fin del año pasado y el comienzo de este 2024 están siendo tiempos difíciles en cuanto a lo económico, "creemos que las perspectivas a partir de los próximos meses serán buenas, estamos por un buen camino", considera apostando una vez más al resurgimiento del país.

En cuanto a los lanzamientos de los productos de la bodega que agenda para este año, Eduardo López puede anticipar: "Acabamos de terminar un nuevo proyecto, producto del trabajo de nuestro departamento de I+D, cuatro varietales con un estilo propio y añejado en barricas de roble de 500 litros bajo la marca Universo Paralelo, donde el conejo de Alicia en el País de las Maravillas la introduce en un nuevo y distinto universo, el nuevo Universo de López".

También anuncia que presentarán "un nuevo vino rosado elaborado junto a otra bodega y añejado en nuestros toneles; se trata de una novedad para el mercado en donde pocas veces se juntaron dos bodegas para elaborar un vino, y que ambos aporten su impronta y estilo".

Y se espera que los vinos de las "125 Vendimias" estén en las vitrinas relucientes de Bodegas López en las próximas semanas, "para sorprender a nuestros consumidores", concluye Eduardo López, ansioso por levantar esa copa que celebra tantos años de trabajo vitivinícola familiar y que, como el vino mismo, los años le dan vitalidad y renacimiento.

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