La industria vitivinícola argentina vivió una de sus jornadas más relevantes del año con la segunda edición de los Premios Winexplorers 2026. En una gala que congregó a más de 250 líderes del sector en el Alvear Icon Hotel, en Buenos Aires, el reconocimiento a la Bodega Sustentable del Año quedó en manos de Santa Julia.
El premio, recibido por su director, José Zuccardi, no solo celebra la calidad de sus etiquetas, sino una filosofía de negocios que ha logrado amalgamar la rentabilidad con el respeto absoluto por el entorno y la comunidad.
La distinción llega en un momento bisagra para el vino argentino, que busca consolidar su posicionamiento en mercados internacionales cada vez más exigentes en términos éticos y ambientales. Con más de 220 nominaciones y 120 empresas representadas en 37 categorías, el certamen se ha convertido en el termómetro de la excelencia nacional, respaldado por un jurado de 38 especialistas de renombre.
"No nos da lo mismo": más que un lema, una estrategia financiera
Para Santa Julia, la sustentabilidad no es un departamento estanco ni una acción de marketing estacional; es el motor de su rentabilidad a largo plazo. Bajo la premisa "No nos da lo mismo", la bodega ha estructurado un modelo de negocios donde cada decisión en el viñedo impacta positivamente en el balance social y ambiental.
"Este premio reafirma nuestra convicción de que es posible elaborar vinos de alta calidad con un profundo respeto por el entorno", señalaron desde la dirección de la empresa. Esa visión se traduce en números concretos: la bodega posee hoy más de 400 hectáreas con certificación orgánica, siendo pionera en el manejo de suelos sin agroquímicos, el uso de compostaje y fertilizantes naturales.
El compromiso social como activo económico
La nota distintiva que inclinó la balanza del jurado fue el impacto social de la bodega. En un sector donde la retención de talento y el desarrollo local son desafíos críticos, Santa Julia ha implementado programas que fortalecen directamente a su comunidad. Entre ellos destacan:
- Centros educativos (CENS): Espacios destinados a que los colaboradores adultos finalicen su educación secundaria.
- Infraestructura comunitaria: Jardines maternales, talleres de formación técnica y espacios deportivos abiertos no solo a sus empleados, sino a los vecinos de la zona.
- Comercio justo: Certificaciones que aseguran que el crecimiento de la bodega se traduce en mejoras tangibles en la calidad de vida de sus trabajadores.
Desde una perspectiva económica, estas acciones reducen la rotación de personal, aumentan el sentido de pertenencia y posicionan a la marca como un referente de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) a nivel global, un requisito indispensable para acceder a góndolas premium en Europa y Estados Unidos.
Eficiencia operativa y biodiversidad
En el plano ambiental, la eficiencia en el uso de recursos ha permitido mitigar los crecientes costos energéticos y la escasez hídrica que afecta a Mendoza. La bodega implementa sistemas avanzados de tratamiento y reutilización del agua, además de promover la conservación de la biodiversidad local para mantener un ecosistema equilibrado que reduzca la necesidad de intervenciones externas en los cultivos.
Este enfoque de administración eficiente es lo que hoy buscan publicaciones de peso global como Wine Enthusiast. Fundada en 1988 y con más de 800.000 suscriptores, la influencia de este tipo de revistas en las decisiones de compra de los consumidores internacionales es determinante. Que una bodega argentina sea premiada por su sustentabilidad eleva el "Country Brand" de Mendoza, traccionando el precio promedio por caja hacia arriba.







