José Alberto “Pepe” Zuccardi es la segunda generación y líder de la tercera bodega exportadora de vino embotellado cien por ciento familiar. Desde 1992 está al frente de Familia Zuccardi, que incluye bodegas como Zuccardi Valle de Uco y Santa Julia, que se destacan en la producción de vinos y aceites de oliva.
José Zuccardi: "Las empresas familiares en los cambios generacionales o se refundan o se refunden"
El líder de Familia Zuccardi sostiene que “la verdadera familia en la vida es la comunión de objetivos y valores, no sólo el vínculo sanguíneo”. En una charla profunda repasa cómo fue elevar la calidad del vino y transformar la experiencia a través de la hospitalidad y el enoturismo
En 2023 Tim Atkin lo nombró “Leyenda del Vino”: En 2018 recibió el Premio Konex como empresario pyme, además presidió la COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina), por nombrar algunos logros y distinciones.
Actualmente junto a sus hijos Sebastián, Miguel y Julia continúan revolucionando la vitivinicultura.
Esta es parte de la conversación en el programa En Primera Persona que se emite los sábados a las 7 por Radio Nihuil y a las 15 por El Siete.
Transformar el legado familiar
En los años '50, el ingeniero civil Alberto Zuccardi, dedicado a la construcción, comenzó a utilizar un sistema de riego innovador. Se trataba de cañerías de hormigón subterráneas que ya se veían en California, Estados Unidos. En 1963, se le ocurrió plantar un viñedo en Maipú para mostrar mejor el sistema de riego a sus potenciales clientes. A partir de ahí comienza otra historia…
-¿Cómo se siente esto de primero haber sido el hijo que continuó el legado del padre y ahora estar con los hijos?
-Me tocó comenzar en la bodega en una etapa muy preliminar y en una vitivinicultura muy diferente de la actual. Empecé a trabajar en 1976 con 22 años, y era un mundo que no conocía mucho. Mi padre descubrió su segunda gran vocación que fue la agricultura. Empezó con una bodega trasladista. En aquel momento se hacían vinos a granel que se vendían a otras bodegas. Vinos muy básicos. Se consumía mucho vino pero de niveles de calidad muy bajos. En 1980 se produjo una crisis terminal de la vitivinicultura con la caída del Grupo Greco. En esa década de 1980 a 1990 la vitivinicultura argentina pierde un tercio del viñedo. De 330 mil hectáreas en 10 años se arrancaron 110 mil. A mí me toca en ese momento hacer un cambio muy importante que es poner la bodega en el mercado. Primero en el mercado nacional y después en el mercado internacional.
Pepe Zuccardi cuenta que si bien hizo el secundario en el Liceo Agrícola de la UNCuyo no tenía una profesión definida. Pero cuando comenzó a trabajar con su padre descubrió su camino.
Soy viticultor. Es lo que me gusta y lo que desarrollé y un poco uno tiene que ir adelante en las etapas de producir, de integrarse, de llegar a los mercados para poder seguir siendo viticultor.
-¿Cómo fue hacerte completamente cargo de la bodega a comienzo de los '90?
-A mí me tocó hacer algo muy distinto de lo que hacía mi padre, que fue integrar la bodega. Hago una reconversión de variedades de niveles bajos a variedades más cualitativas. Empiezo a injertar viñedos, a plantar nuevos, aún en medio de la crisis. Hicimos un proceso totalmente a contramano de lo que pasaba. Mientras en Mendoza se arrancaban los viñedos, yo me dediqué a plantar nuevos viñedos pero de una calidad más alta y a entender el mercado. Y salir pueblo por pueblo a vender los vinos, a construir una estructura de distribución que la bodega no tenía. Bodegas de aquella época casi no quedan. Colapsaron prácticamente todas y las que no fueron vendidas a capitales extranjeros.
“La familia no es sólo el vínculo sanguíneo”
En 1991 los padres, Alberto y Emma Zuccardi, dividieron su patrimonio en vida y le donaron al único varón, José Alberto, la totalidad de la bodega. En 2018 la disputa se hizo legal entre los hermanos José y Cristina. La Suprema Corte de Mendoza ordenó que José le pague 12 millones de dólares a su hermana. Sin embargo, José elevó un recurso de queja ante la Corte Suprema de la Nación.
Sobre este tema, José “Pepe” Zuccardi, pidió no ahondar ya que espera que sea la Justicia quien dé su veredicto.
Sin embargo, durante la charla, se profundizó sobre los vínculos familiares y cómo trabajan junto sus hijos para evitar conflictos a futuro.
-Hay un tema que quiero decir más allá de que están mis hijos. La verdadera familia en la vida, es la comunión de objetivos y valores. No es sólo el vínculo sanguíneo. Cuando hablamos de la familia Zuccardi estamos incluyendo a muchos colaboradores con los que compartimos estos objetivos y valores. Y esa es lo que constituye la trama familiar de una empresa.
Sebastián Zuccardi, el hijo mayor de José, es el director de Viticultura y Enología de la bodega familiar. Miguel es el ideológico de los aceites de oliva Zuelo y Julia tiene a cargo la hospitalidad de los distintos emprendimientos, entre ellos, restaurantes y enoturismo.
-Cada uno de ellos tenía una vocación definida y un proyecto en marcha, decidieron trabajar juntos. Decidieron hacer un protocolo familiar, que demoramos más de cuatro años en hacerlo, y definir las pautas sobre las cuales iban a trabajar juntos.
-¿Qué cosas se permiten y qué no?
- Normalmente las relaciones humanas tienen problemas por las cosas que no se hablan, las que permanecen ocultas, las que son tabúes. Hicimos un protocolo familiar, ayudado por gente profesional que conoce mucho de este tema, se habla de todo aquello que es difícil hablar, pero que son las cosas que luego generan los conflictos. Y entonces, cuando estas cosas se hablan y se resuelven y se acuerdan, se funciona sobre una base de mucha armonía. Las empresas son un ámbito donde mucha gente desarrolla su vida. Entonces, más allá de que la propiedad pueda ser de una familia o pueda ser de una persona, en realidad la empresa es un hecho colectivo, donde mucha gente aporta para que la empresa pueda existir. Entonces, un acto también de responsabilidad social es que los propietarios de una empresa tengan claros sus objetivos. Nosotros trabajamos muy enfocados hoy en cuatro pilares. Pero te remarco una cosa: la decisión y el rumbo de la empresa fue marcado por la nueva generación. Y si todo va bien en la vida, yo me iré antes que mis hijos. Me encanta trabajar, me encantan los viñedos, me gustan los proyectos nuevos. Pero hoy la bodega, ya desde hace bastante tiempo, está manejada por mis hijos y por un equipo profesional.
Los hijos en Santa Julia, Piedra Infinita y Zuelo
- ¿El nombre de la bodega Santa Julia es en honor a tu hija?
- Santa Julia es por Julia. No es Santa, afortunadamente. Es una marca que empezamos a exportar en el año '93, '94 y habíamos registrado la marca Santa Julia en honor a ella. Y luego ya en '95, '96 empezamos en el mercado argentino y fue una marca que creció mucho, se desarrolló mucho. Pero eso en honor a ella.
- Decías que tus hijos decidieron trabajar juntos, ¿quién toma las decisiones o cómo hacen para evitar conflictos?
- Ha sido un proceso largo. Siempre digo que las empresas familiares en los cambios generacionales o se refundan o se refunden. No hay términos medios.En realidad cada uno de ellos comenzó un proyecto nuevo y en realidad yo me sumé a los proyectos de mis hijos. Estamos hablando de comienzos de los 2000 aproximadamente.
Sebastián comenzó a desarrollar un proyecto de espumantes con el método Champenois junto a tres amigos. En 2004 la familia compra la primera finca en el Valle de Uco
-En ese momento estábamos en Maipú y en Santa Rosa. Estaba tan ocupado con tantas cosas, en aquel momento estábamos empezando a desarrollar el mercado internacional, yo viajaba más de 120 días al año, no me daba el cuero. Pero hicimos un trato: Sebastián empezó a conocer el Valle de Uco, compraba uvas de distintas zonas, vinificaba, ya era enólogo. Cuando terminó la facultad, se fue a trabajar a Francia durante unos meses y cuando volvió, ya habíamos comprado una parcela en Valle de Uco y ahí empezó con el proyecto, que hoy ha escalado y crecido mucho.
Zuccardi Valle de Uco la mejor del mundo
- En 2013 empezamos a construir Piedra Infinita y la terminamos en 2016. Fue todo un proceso de cambiar un concepto, comenzar a hablar del terroir. En aquel momento no se hablaba de vinos de terroir, se hablaba de vinos varietales y no era tan importante el tema de las regiones.
- ¿Por qué se llama Piedra Infinita?
- Esa finca que le llamamos Piedra Infinita tenía muchísima piedra en superficie.Sebastián calculó que íbamos a sacar unos 300 camiones de piedra. Empezamos a trabajar y sacamos más de mil camiones de piedra. Nunca se terminaba. Y en ese proceso una amiga periodista, Fanny Polimeni, nos preguntó si conocíamos el poema Piedra Infinita de Jorge Enrique Ramponi, un poema maravilloso de los años' 40. Y decidimos llamar al viñedo Piedra Infinita en honor a este poema.
La puerta principal de la bodega la hizo el escultor Roberto Rosas, un escultor, hay un cuadro de Carlos Alonso, una escultura de Guillermo Rigatieri, el arquitecto mendocino fue Fernando Raganatto. Para nosotros es un verdadero motivo de orgullo.
La bodega está muy vinculada a este concepto que te decía de los vinos, al concepto de terroir. La bodega está construida con materiales del lugar y es un proyecto hecho para ese lugar. Es decir, las formas de la bodega tratan de parecerse a la montaña.
-Durante tres años Zuccardi Valle de Uco fue elegida la mejor bodega del mundo por el ránking The World´s Best Vineyards.
- Sí, en 2019, 2020 y 2021. Es un caso único porque es la única bodega que ha sido elegida tres años consecutivos. Ya está en el hall de la fama. Ya no participamos, de hecho en la premiación del año 2022 se hizo en la bodega También Zuccardi Finca Piedra Infinita obtuvo en 2016 los 100 Puntos Parker por producir vinos con identidad.
- Si tuvieras que elegir un lugar en el mundo, ¿Sería la finca de Maipú, la de Santa Rosa o todos los emprendimientos del Valle de Uco?
- Yo te diría que Mendoza es mi lugar en el mundo. Obviamente el Valle de Uco es maravilloso, pero Mendoza tiene muchísimas cosas. Hemos trabajado en el desierto en Santa Rosa y da cosas muy interesantes. Estamos haciendo cosas en distintos lugares de Mendoza y siempre encontrás un enorme potencial por desarrollar.





