A veces, los grandes descubrimientos, son en realidad accidentes. Y en arqueología eso es algo que no es tan inusual y así lo demuestra uno de los hallazgos más importantes de la historia.
Derribó una pared de su sótano y no pudo creer lo que encontró: una ciudad oculta
Un hombre, en Turquía, estaba haciendo refacciones en su casa cuando, por casualidad, hizo uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la historia

Derribó una pared de su sótano y no pudo creer lo que encontró: una ciudad oculta
En la provincia de Cadapocia, en Turquía, un hombre se encontraba remodelando su casa. Cuando derribó una pared de su sótano, le llamó la atención que detrás de ella hubiese un hueco oscuro. Era 1963 y lo que acababa de descubrir cambió la historia.
La ciudad oculta detrás de la pared del sótano
Casi como si fuese una película, el hombre comenzó a recorrer el pasillo que encontró detrás de la pared. Al avanzar, se dio cuenta de que no se trataba de una cueva, sino que era la entrada a una ciudad oculta, subterránea, que poseía 18 niveles de profundidad. Había llegado a Derinkuyu y hecho uno de los grandes descubrimientos arqueológicos del siglo pasado.
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Según han logrado reconstruir los arqueólogos, esta ciudad estuvo diseñada para refugiar a miles de personas durante varios meses. En ella se encontraron establos, almacenes, pozos de agua y hasta una escuela. Para poder vivir, aquellos que la levantaron hicieron 50 pozos de ventilación que transportaban aire hasta los niveles más profundos de la ciudad.
Además, cada nivel podía sellarse y aislarse a través de piedras circulares de piedra que pesaban 500 kilos. Esto en caso de algún ataque.
¿Quiénes la construyeron y por qué?
Se cree que las primeras excavaciones de la ciudad de Derinkuyu se hicieron hace unos 3.000 años y que los hititas fueron los responsables, pero que fue ampliada y perfeccionada por los cristianos de la era bizantina.
La ciudad estuvo hecha desde el principio como un refugio contra las invasiones. Al ser subterránea, los ejércitos invasores pasaban por encima de ella sin saber qué había debajo de sus pies y estaba lista para albergar a miles de personas durante meses, hasta que el peligro pasara. Lo que nadie imaginó en ese momento es que la ciudad pasaría inadvertida durante siglos y hoy, cuando se puede visitar, es testigo de lo que significó este gran descubrimiento.