Por supuesto que tanto América Latina como Argentina tienen historias urbanas que marcaron un hito histórico. Uno de esos casos pasó en el siglo XIX en una ciudad argentina tras ser la primera en tener alumbrado público eléctrico. ¿Tenés idea cuál puede ser?
Se trata de un lugar que al poco tiempo de su fundación ya hizo de las suyas. Nació prácticamente haciendo historia de algo que hoy en día quizá es más que común, pero para la época era una evolución total. No es fácil ganarle a toda América Latina y; sin embargo, esta ciudad viviente en Argentina lo logró consolidando su identidad como capital planificada, moderna y adelantada en el tiempo.
Esta ciudad única en el mundo, se trata de La Plata. La primera en contar con alambrado público eléctrico teniendo en su suelo el resultado de una decisión visionaria que forjaría más adelante su identidad como capital.
La Plata: la ciudad argentina fue la primera de América Latina en encender el alumbrado público y cambió la urbanización para siempre
La ciudad de La Plata fundada el 19 de noviembre del año 1882 por Dardo Rocha, tenía como objetivo convertirse en la primera capital de la provincia de Buenos Aires luego de que la conocida federalización de aquella ciudad porteña. Desde un inicio se buscaba que fuera única, que resaltara del resto.
Y así es como se pensó en un proyecto totalmente excepcional y revolucionario para ese momento buscando ser diseñada desde cero sin improvisación alguna, sino más bien guiada por criterios racionales e innovadores.
La Plata ya no solo era una ciudad impecable con calles numeradas, diagonales perfectamente calculadas, plazas cada seis cuadras equilibrada entre verde y construcción, sino que además tenía agua potable, cloacas hasta alcanzar la tan esperada electricidad pública.
Todo empieza en 1885 cuando esta ciudad inauguró su sistema de alumbrado público eléctrico adelantándose a ciudades europeas y de América Latina en general que aún usaban el gas o el querosén. Esta increíble obra funcionaba gracias a una central instalada para abastecer pura y exclusivamente al lugar, basado en un sistema de generadores con corriente contínua, equipamiento importado y técnicos especializados.
Aquellas lámparas estaban ubicadas en edificios públicos y plazas utilizando arcos voltaicos muy potentes de iluminación. Gracias a esto, la ciudad se convirtió en un símbolo de progreso tecnológico que no solo era una cuestión estética, sino que mejoró la seguridad, la actividad comercial nocturna y la posicionó como una vitrina para "competir" con Buenos Aires y demostrar que el interior también podía progresar.
Además, a esta instalación se le sumaron la Universidad, observatorios científicos, museos y edificios públicos monumentales respondiendo a una idea en la que la ciencia y el conocimiento debían ser el motor de desarrollo. Sin dudas esto colocó a Argentina en el radar internacional viendo a La Plata como un modelo replicable.






