No hay dudas de que cada persona tiene su manera de hacer el asado y cada corte de carne, incluidas las achuras y embutidos, como los chorizos y morcillas, se hacen en la parrilla a su manera, con un tiempo y una temperatura acorde.
Asado ideal: los pecados que hay que evitar durante la cocción del chorizo y morcilla en la parrilla
El chorizo y la morcilla no pueden faltar en el asado. Para que salgan perfectos, no hay que cometer estos errores

El chorizo y la morcilla jamás pueden faltar en el asado.
Entre todas las formas que hay de hacer un asado, es probable que hasta los más experimentados cometan algunos errores durante la cocción de la carne, o los chorizos o morcillas.
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Se tratan de los dos embutidos que más consumen la gente en el asado, pero no siempre se tiene en cuenta un detalle que, para los más experimentados asadores, es pecado no saberlo.
Tener en cuenta qué es lo que no se debe hacer con el chorizo y la morcilla en el asado, es una inteligente decisión para padecer sobresaltos a la hora de llevarlos a la mesa.
Asado: lo que jamás hay que hacer con los chorizos y morcillas
Asar chorizos y morcillas lleva su tiempo, por más fácil que resulte. Los expertos asadores recomiendan tratar de esta manera en la parrilla a estos embutidos:
- Los más avezados en el asado aclaran que cocinar los chorizos a la parrilla sin retirarles la piola, es casi un insulto y está mal visto.
- Si algunos chorizos se van cocinando más rápido que otros, la presencia de la piola dificultará la tarea de ir girándolos por unidad.
- La peor parte de no sacarle la piola a los chorizos, es cuando llega el momento de servirlos en la mesa. Retirarles la piola, con el chorizo caliente, se vuelve una tarea difícil y engorrosa de realizar.
- Las morcillas nunca deben ponerse desde el inicio, salvo que no estén al fuego directo.
- Para evitar que la morcilla se cocine demás y se explote en la parrilla, lo ideal es dejarla en un rincón y sin brasas (ya vienen cocidas), para luego llevarla al fuego directo cuando resten 5 minutos para servir, para lograr esa consistencia crocante de la piel, que tanto les gusta a las personas.