Fue un veredicto sin condenas para funcionarios públicos porque no los había en el banquillo de los acusados, pero los efectos de este juicio llegarán a aquel otro que está en curso contra el empresario, Cristina Kirchner y ex integrantes de su Gobierno por fraude con el manejo de la obra pública, al haber beneficiado en su licitación a Báez.
Si bien no se leyó en la parte dispositiva de la condena, el delito precedente de fraude con la obra pública fue considerado por los jueces Néstor Costabel y Adriana Pallioti, con la disidencia de Gabriela López Iñíguez.
Por ello, al considerar que tal fue el delito que originó el lavado, es que fijaron una pena tan alta, tal cual la pidió la fiscalía, y un monto de decomiso cercano a los 60 millones de dólares. Entre esos bienes se incluye el terreno que Fariña compró en Mendoza.
El resultado de este juicio sin lugar a dudas será un efecto de cola sobre el otro que actualmente se sigue contra Cristina Kirchner, pues este último es el origen de toda la maniobra según acaba de establecer este miércoles la Justicia.
Lázaro Báez está detenido desde abril de 2016 y desde ese momento estuvo con prisión preventiva en la cárcel de Ezeiza, hasta que en septiembre de 2020 la Justicia le otorgó la domiciliaria.