El dato es concreto y preocupante: solo entre enero y febrero de 2026, la Provincia recibió $36.000 millones menos que en el ejercicio anterior a través de la coparticipación nacional. Es una caída del 8% en términos reales que impacta de lleno en las capacidades financieras del equipo de Alfredo Cornejo.
La bomba silenciosa que ya le costó $36.000 millones a Mendoza en 2026
La coparticipación cayó 8% en términos reales. Las propuestas de Mendoza en el Consejo de Mayo y el mapa de las distorsiones que nos afectan

Alfredo Cornejo junto a Luis Caputo, en una de sus visitas a Mendoza. El nivel de actividad incide directamente en la masa coparticipación de impuestos.
La recaudación local cae menos, pero no alcanza a compensar. Qué pasará con los pedidos a Javier Milei para reformular el sistema.
Hay varios problemas dentro del problema. El primero es una merma recaudatoria fuerte que se vive sobre todo a nivel país. Los ingresos por esa vía fueron 9% inferiores a los del año pasado en febrero. De esa torta es que, en determinados impuestos -encabezados por el IVA- es que salen los pesos para los gobernadores. El segundo inconveniente es que, a esa recaudación ya de por sí menguada, se le agrega que todo el mecanismo está por cumplir 40 años y buena parte de los mandatarios considera que quedó viejo. Otorga resultados inconsistentes con la demografía de cada jurisdicción. Es inequitativo al menos en ese aspecto.
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El panorama mendocino es el siguiente: $18.000.000.000 menos en enero y otra suma idéntica también perdida en febrero. Ese es el “rojo” de las percepciones por coparticipación si se mide en términos reales (descontando la inflación) al arranque del 2026 frente al año pasado. El dato de que la caída alcanza al 8% es información oficial de Casa de Gobierno.
En comparación con lo que le ocurre al resto del país, también son malos estos números. La caída en general para todas las jurisdicciones es, de hecho, menor que la cifra mendocina: 7,4% como promedio total. Y si se toman casos puntuales, estamos más cerca de los que más sufren, como CABA, que tuvo la mayor baja (8,6%), que de aquellas provincias que no se vieron tan afectadas, como Salta (en el otro extremo, con -3,6% de recursos enviados desde Nación frente al 2025).
En concreto, en los dos primeros meses la Provincia percibió $433.098 millones, mientras que en el bimestre inicial del ’25 la cifra fue $354.547 millones. La diferencia nominal positiva no alcanza para “salir derechos” en términos reales. Además, si la comparación se hace contra los datos de 2023, el último de la gestión pasada, la caída real de las percepciones mendocinas es aún peor, ya que supera el 9%, de acuerdo a datos de Hacienda.
Las cifras de la caída en la recaudación
Según el Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI), en 2025 Mendoza llegó a recaudar, en recursos nacionales, el 7,81% menos que en el promedio de los años 2016-2023. Y calcularon que, entre esa caída más la asociada a recursos de origen provincial (-14,92%), la cartera de Víctor Fayad perdió el equivalente a $639.0000.000.000 durante el año pasado. Es decir, más de medio billón de pesos, o una décima parte de su presupuesto total actual.
“El año viene mal. De hecho, enero y febrero son los que más preocupan al Gobierno y no están computados en este análisis”, señaló el economista Nicolás Aroma, miembro de esa entidad. "La perspectiva no es buena y, dato no menor: el Presupuesto 2026 es el primero en 10 años que Mendoza presenta déficit. Con un financiamiento total pedido de un billón de pesos, el resto roll over, más nuevo financiamiento”, señaló.
Sobre esto Diario UNO consultó a Fayad, ministro de Hacienda. "El presupuesto con déficit es una cuestión contable, no financiera. Ese déficit lo genera el plan de obras que está calzado con fondos del resarcimiento”, respondió, agregando que "no discrepa” con el resto del razonamiento.
Más allá de todo lo anterior, hay un dato positivo que lo contrasta: la recaudación de impuestos locales no tiene una retracción tan importante como lo percibido por Nación. Los recursos provinciales, comparados en términos reales con 2025, disminuyeron, pero de forma mucho más moderada.
Específicamente, la caída de la recaudación comparando el primer bimestre del año actual contra el mismo período anterior, es del 1,1%: $247.000 millones antes y %323.000 millones ahora. Siempre corregidos por el 32,2% de la inflación entre los dos períodos. “Es mucho mejor el comportamiento local que los números de la coparticipación, pero aún así no alcanza. IVA y Ganancias bajaron mucho”, expresan desde Hacienda.
El problema sistemático de la coparticipación
En Vendimia, durante el almuerzo de Bodegas de Argentina, que compartió con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el gobernador Cornejo volvió a pedir por un cambio en el sistema de coparticipación federal de recursos. "Necesitamos una reforma fiscal y tributaria integral que elimine impuestos distorsivos, simplifique el sistema y reduzca la carga impositiva. Atar esa reforma a la Ley de Coparticipación contribuirá a una economía más eficiente”, apuntó aquel día el mandatario local.
El principal problema del mecanismo es que quedó desactualizado. Lo rige la ley 23.548, sancionada en enero de 1988 y se basa, aún hoy, en criterios demográficos de su época, que desde luego no reflejan a la Argentina actual. Eso, sin mencionar que la Constitución Nacional de 1994 estableció un plazo para sancionar una nueva Ley de Coparticipación que jamás se concretó. Se siguen perpetuando acuerdos políticos que literalmente se armaron en el siglo y milenio pasados.
En aquella ley inicial se estableció que Mendoza cobraría el 4,33% de la masa de coparticipación secundaria. Apenas por encima de Santiago del Estero (4,29%), que tiene, hoy, literalmente la mitad de habitantes que esta provincia. También estuvo, al menos en el texto inicial, por debajo de Tucumán (4,29%;); Entre Ríos (5,07%) y Chaco (5,18%). Ninguna de las tres tiene más población que Mendoza.
Esas distorsiones demográficas son constantes. Lo que hace que la jurisdicción que más reciba, usualmente sea también la peor ubicada en coparticipación per cápita (provincia de Buenos Aires). Pero, sobre todo, al varias provincias depender más de un porcentaje que excede su eficiencia de gestión que de sus virtudes propias, en cierto modo desalienta la competitividad. De ahí que Cornejo haya pedido varias veces que la coparticipación premie las virtudes para atraer actividad a la zona de cada uno.
Coparticipación: las propuestas de los mendocinos
En ese marco, Mendoza ya planteó alternativas. Durante el llamado Consenso de Mayo, del que participaron Cornejo y dos de sus alfiles, Martín Kerchner y Lisandro Nieri, la Provincia propuso introducir criterios de reparto que premien la eficiencia: por ejemplo, menor gasto en personal, mayor inversión en infraestructura o haber hecho esfuerzos más altos en recaudación propia.
Como se sabe, nada de eso ha tenido grandes avances. Para cambiar la coparticipación, en teoría es necesario consenso total de todas las provincias. Teniendo en cuenta que la masa coparticipable es rígida (es decir, el porcentaje es inamovible), un consenso total implicaría que algunas provincias quieran deliberadamente perder dinero. Es decir, que Tierra del Fuego, por ejemplo, vote en contra de sus propios recursos para hacer un sistema "más justo”. Es casi imposible.
“En el área de Sturzenegger hay una idea que podría llegar a superar ese escollo del consenso total. Que abre otro camino para modificarla, pero hay que ver si es viable”, dicen en Casa de Gobierno. Es una posibilidad que entusiasma a varios. Habrá que ver si cuando se discuta la nueva Ley Impositiva, también se cuela este debate postergado de la coparticipación.