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Esta monja japonesa de 42 años es una de las acusadas que tiene el caso del instituto Antonio Próvolo que sacude al mundo entero.

El perfil de la monja Kosaka Kumiko, que sólo respondió las preguntas que le hizo su abogado

Kosaka Kumiko es una de las acusadas que tiene el caso del instituto que sacude al mundo entero.

Las acusaciones de abusos sexuales contra los chicos que asistían a esa institución del Gran Mendoza () dan la vuelta al mundo.

Kumiko tiene 42 años y nació en Japón. Llegó a la Argentina en 1977 junto con el resto de su familia.

Adquirió los hábitos en el 2000. Después trabajó para varias instituciones religiosas en todo el país.

Los padres de Kumiko fallecieron y no tiene relación con el resto de su familia, conformada por tres hermanos más que viven en Buenos Aires, España y Japón.

La monja no cuenta con perfil de Facebook y dice no haber entablado amistad con gente de ninguna de las instituciones para las que trabajó.

Resumen del jueves

La monja Kosaka Kumiko (42) llegó a Mendoza, se declaró inocente y quedó imputada como partícipe en los abusos a menores hipoacúsicos denunciados en el Instituto Antonio Próvolo de Luján.

Después de dar testimonio durante casi diez horas fue enviada a la unidad penitenciaria de Agua de las Avispas, confirmó Eduardo Orellana, director del Servicio Penitenciario. En la cárcel tendrá custodia permanente. La defensa ya pidió el beneficio de la prisión domiciliaria.

El fiscal Flavio D'Amore, quien estará a cargo de la causa en remplazo del fiscal Gustavo Stroppiana, que está de licencia, recibió a Kumiko a las 10.30 de ayer en los Tribunales provinciales. La religiosa había llegado a la provincia a las 6.30.

Fue traslada por una comisión especial de la Policía Federal tras entregarse en Buenos Aires después de un mes prófuga y con pedido de captura nacional e internacional.

Primero arribó hasta las instalaciones de la Policía Federal, de calle Perú y Sarmiento de Mendoza capital, y en medio de un gran operativo policial fue esposada y sacada hasta la unidad fiscal Luján-Maipú a las 9.

Ahí la esperaban para formalizar su acusación. Finalmente se transformó en la sexta sospechosa en uno de los casos policiales más resonantes de los últimos tiempos. Quedó imputada por ser partícipe necesaria de con acceso carnal gravemente ultrajante y corrupción de menores en tres casos.

Sin embargo, se la involucra en varios hechos aberrantes. Entre ellos, entregar a una menor para ser violada y colocarle pañales a una víctima para que no se le noten las hemorragias que le ocasionaron los abusos sexuales. También por filmar a niños mientras se bañaban, hacerlos ver pornografía e incitarlos a que se manoseen entre ellos.

Aunque previamente también había sido señalada de golpear a las víctimas y de ser quien se encargaba de seleccionarlas. Algunos testimonios la comprometen como partícipe de vejámenes. Todos estos hechos fueron aportados por los niños sordos entrevistados.

Su declaración

Kumiko declaró espontáneamente ante el fiscal. Aceptó sólo las preguntas de su abogado defensor y en otra oportunidad ampliará su testimonio con las injerencias de los abogados querellantes. Negó todo lo que dijeron las víctimas en su contra y sostuvo su inocencia. Los damnificados habían aportado información en cámara Gesell y la ubicaron en diferentes escenarios y períodos.

Fuentes del caso precisaron que se le preguntó porque creía que las víctimas la señalaban. A lo que respondió que era una cuestión de plata o de política. Asimismo, explicó que por más que los religiosos hagan voto de pobreza son parte de "un cuerpo, el cuerpo de la Iglesia, y cuando tocan a una parte del cuerpo nos tocan a todos, y por eso podríamos pedir ayuda a otras partes de la Iglesia", dijo por la mañana.

A la tarde, se le consultó si quería ampliar esa respuesta y respondió afirmativamente: "Yo no les creo a las víctimas porque en Mendoza hay un boom de denuncias a monjas y sacerdotes, es una moda", indicó en la audiencia que terminó recién a las 20 y en la que se habló de todo, bajo secreto de sumario.

Por su parte, el abogado defensor de Kumiko, Carlos Varela, solicitó el beneficio de la prisión domiciliaria, ya que la oriental teme por su integridad y que otras internas puedan hacerle daño. La solicitud será analizada más adelante por los representantes del Ministerio Público Fiscal. Lo más probable es que sea negada, ya que el fiscal Gustavo Stroppiana le había rechazado un pedido de mantenimiento de libertad cuando la mujer estaba prófuga y era intensamente buscada.

Estudios psiquiátricos

El abogado querellante Sergio Salinas, en declaraciones a la prensa, detalló que la monja desmintió estar implicada en los hechos que le achacan. Sostuvo que ella no podía hacer esos actos que le endilgan y que tiene estudios psicológicos previos que prueban que nunca tuvo problemas en ninguna de las instituciones donde trabajó antes de llegar al Próvolo.

Sin embargo, los testimonios acumulados por los abogados querellantes son muy firmes, ya que fueron confirmados por psicólogos que indicaron que los dichos de las víctimas eran veraces. Kumiko habría estado desde 2004 hasta el 2012 en el instituto de Luján. En ese tiempo, además de impartir clases era quien se encargaba de darles la mediatarde a los alumnos.

Causa principal

Los acusados, Nicola Corradi (82), Horacio Corbacho (56), José Luis Ojeda (50), Armando Gómez (46) y Jorge Bordón (50), presentaron distintos recursos contra la investigación del fiscal Stroppiana. En la audiencia del miércoles los defensores manifestaron que son nulas todas las pruebas que se produjeron desde el 27 de febrero hasta hoy.

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