Portugal, con un gol a los 93', le ganó 2 a 1 a Croacia y se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026, instancia en la que se medirá con España en un clásico de península ibérica.
El cotejo tuvo algunos fallos polémicos, más allá de un penal leve pero infracción al fin que le permitió a los lusitanos llegar al empate transitorio.
Sobre el final llegó el 2-1 de los portugueses y enseguida el empate croata que fue anulado por una posición adelantada previa, ya que el sensor de la pelota marcó que hubo un roce de cabeza y eso generó que partiera el pase con el jugador en offside.
Los portugueses terminaron celebrando de manera agónica y dedicando su victoria a la memoria de Diogo Jota, a un año del accidente en el que falleció.
Final polémico en Toronto
En el tercer minuto de descuento, un nuevo centro desde la izquierda habilitó el cabezazo del delantero Gonçalo Ramos, que se elevó en el lugar para poner la frente y desviar la trayectoria de la pelota, que entró pegada al palo izquierdo de Livakovic.
El seleccionado croata tuvo que sufrir sobre el final, ya que había convertido un festejado gol para igualar el partido en el duodécimo minuto de descuento, con un remate del defensor Josko Gvardiol, aunque el mismo fue anulado por una posición adelantada previa.
El duelo entre Portugal y España apunta como uno de los más atractivos de los octavos de final del Mundial 2026 y se jugará el lunes 6 de julio a las 16, en Dallas.