Maximiliano Salas cumplió con las expectativas, y de qué manera. Abriendo el botín de su pierna zurda, tras una excelente asistencia de Facundo Colidio, convirtió el gol con el que River le ganó 1-0 a Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina. Así, la inexorable Ley del Ex dejó a la Academia fuera de la competencia.
Antes del partido hizo oídos sordos a los cánticos y, además, saludó afectivamente tanto a sus excompañeros como a Gustavo Costas y todo su cuerpo técnico. Eso sí, una vez que el silbato sonó, se olvidó del cariño que había mostrado contra sus rivales de turno.
Tras el gol que le dio a River la clasificación a las semifinales de la Copa Argentina, donde el Millonario se verá las caras con Independiente Rivadavia de Mendoza, el delantero enfrentó los micrófonos de la televisación oficial. Todavía en el verde césped, ante las cámaras de TyC Sports, Salas manifestó la tranquilidad con la que vivió el duelo
"Nada, para mí fue algo normal. Como dije siempre, siempre estoy tranquilo. En las buenas y en las malas mi tranquilidad nunca cambia. Y creo que así fue. La verdad que nunca estuve nervioso ni nada porque, como dije, era una final para nosotros también", comenzó.
A su vez, explicó cómo se enfocó en un partido que tenía una importante carga emocional: "Había que jugarlo con mucha tranquilidad, porque si entrábamos en el ritmo de ellos, que ellos también juegan muy bien, la íbamos a pasar mal. Siempre estuve tranquilo y gracias a Dios siempre la familia me bancó a mí".
Sobre los insultos, chicanas y hasta la zapatilla que le tiraron desde la tribuna, Salas lo tomó con normalidad: "Es parte del folclore, creo que es algo lindo, ¿no? Que las dos hinchadas se junten eso es algo hermoso".
Para finalizar, el delantero de River sentenció: "Siempre estuve tranquilo. Nunca se me fue la mano, sé manejarlo de la mejor manera. Siempre con respeto hacia la gente de Racing, hacia los jugadores. La verdad que siempre me dieron cariño. Siempre voy a estar muy agradecido".
