El ambiente de boxeo profesional internacional toma siempre como buena noticia el anuncio de una pelea del Canelo Álvarez, desde hace años considerado el m ejor libra por libra. Unificará en mayo con el cubano William Scull, y aquí entra Mendoza en la historia.
Allí apareció un mendocino que les abrió una rendija por donde vieron la luz, y su destino tuvo una primera escala, o mejor dicho, una base para despegar: Mendoza.
El empresario mendocino Salvatore Accordino, habitúe viajero en Cuba y el Caribe en general, quiso hacer su aporte al deporte de los puños de nuestra provincia, y dar un golpe de efecto "trayendo un cubano", para que emulara al recordado Cirilín Olano en la década del '30 y dejara su marca y calidad en estas tierras. Autoridades cubanas le señalaron al ex integrante de la selección juvenil de aquel país, al Indomable William Scull.
Se completaron los permisos y Accordino se vino con la dupla cubana a la provincia. El plan general era que la Federación Argentina de Box -FAB- le diera la licencia a William y este realizara las peleas amateurs correspondientes, para luego saltar al profesionalismo. Pero el plan tenía sus trabas, y era la lentitud de los trámites de nuestro país.
"Les di (a Scull y Aldama) un departamento y me hice cargo de sus gastos de comida y lo necesario, para que entrenaran en Mendoza", aportó el empresario inmobiliario y dueño de la revista Diálogo.
William Scull en el boxeo amateur de Mendoza
La necesaria actividad para el púgil tuvo una salida gracias a que la Federación Sureste del Boxeo Mendocino, la entidad que dirige Gustavo Morillas, que le dio un licencia al cubano y se arregló su primera pelea para el 20 de noviembre del 2015. La cita fue en la Asociación Dr. Tomás de Godoy Cruz, de calle Maipú 320, de Godoy Cruz.
Allí se realizó el primer pleito de William Scull en nuestro medio, y el rival fue el guapo Juan Carlos Vargas, más emparentado con el kickboxing, pupilo de Víctor Maldonado.
"Todos esperaban que me ganara fácil, y el primer round él dio una muestra de su capacidad. Atacaba con velocidad y salía para evitar contrataques. Aguanté varias manos fuertes y precisas, pero ya en el segundo round el profe (Maldonado) me mandó a presionarlo y eso hice, y comencé a encontrar blancos para pegar", describió Vargas, que en ese segundo capítulo pudo tirar al pupilo de Franquis Aldama, que lo arengaba con su colorida vestimenta desde el rincón.
La crónica de Diario UNO
El autor de esta nota fue el único que presenció como tal esa pelea, y así fue parte de la crónica publicada al día siguiente en la edición de papel.
"Muy buen inicio tuvo el cubano (Scull), pupilo de su compatriota Franquis Aldama. Allí el moreno dio una pincelada del arte que todos queríamos ver y le reconocemos al encumbrado pugilismo amateur de la Isla. Paso al costado como recurso defensivo, ataques sorpresivos con combinaciones y posterior paso atrás. Pero lo bueno duró poco, pese a lo escueto del pleito entre aficionados: tres round de 2 minutos de combate por 1 de descanso.
Luego el pupilo de Víctor Maldonado (Vargas) le tomó el ritmo al rival extranjero, y en base a presión sistemática y arriesgar en los cruces, neutralizó la tarea de William.
Vargas crecía y Scull bajaba en lo físico, y el local hasta se dio el lujo de meter por dentro una derecha cruzada que envió a la lona al moreno, para que el árbitro Gustavo Morillas hiciera la cuenta de ocho.
El peregrinaje de Scull por Mendoza
Luego, llevado por Accordino a los distintos gimnasios de Mendoza, visitó y entrenó con Osvaldo Corro en el Firpo, Jorge Arias, José Castillo, en el Galíndez; y Pablo Chacón. La licencia de la FAB se hacía esperar, hubo un cortocircuito con Accordino y las cosas se complicaron.
"Les saqué los pasajes y los llevé al aeropuerto para que volvieran a Cuba y ahí los dejé", dijo Accordino, que agregó: "Allí apareció luego un señor que los fue a buscar y los alojó en su casa en Las Heras, y se hizo pública una foto donde habían colgado un bolsa de un árbol y entrenaban en la vereda de esa casa". Se trataba de Juan Di Santo, que junto a su familia los alojaron en su hogar.
El debut de William Scull con la licencia amateur FAB
Llegó la licencia de la Federación Argentina de Box, y se programó al matancero en una velada organizada por Jorge Arias en el estadio Polimeni, para el 25 de febrero de 2016, con Gumersindo Carrasco en la pelea de fondo, y donde noqueó a Ángel González en el segundo round.
Pero la definición categórica del Gumer no fue la única, ya que William Scull despachó con un escalofriante KO al sanmartiniano Kevin Cáseres, pupilo de Héctor Ponce.
La licencia profesional, despegue definitivo y el Canelo Álvarez
Y se logró el gran objetivo de la dupla cubana: obtener la licencia profesional de la FAB. "Recuerdo que estaban por abandonar todo e irse (Scull y Aldamas) porque no cumplían con el requisito de tener dos años de residencia en el país. Al no poder boxear como profesional, él y el técnico andaban haciendo changas de lo que fuera para sobrevivir", recordó el ex campeón mundial Pablo Chacón, otro que aportó su granito de arena para ayudar a los caribeños.
"Hice contacto con Osvaldo Bisbal (presidente de la FAB) y pudo hacer una excepción y le emitió la licencia aunque le faltaba un año de residencia. Así que después lo hicimos debutar en San Carlos, en un festival donde pelearon Nahuel Galesi y mi hermano Javier", agregó el Relámpago.
Finalmente llegó la noche que cambió para siempre la suerte del muchacho cubano. El 11 de noviembre del 2016, en el Polideportivo Fortunato Perazzoli, de la villa cabecera de San Carlos, llegó el estreno rentado de Scull.
Gastón Darío Avalos, un mendocino radicado en Chile, poco pudo hacer frente a William Scull, que había acusado en el pesaje 75,400 kg, y lo sacó en menos de tres minutos para el pleito que había sido pactado en peso supermediano a cuatro asaltos.
Luego la dupla cubana decidió cambiar de rumbos, se contactaron con el promotor Mario Arano y el peleador matancero fue sparring de Lucas Matthysse y todo el grupo se mudó a Trelew, Chubut. Allí se reactivaría la carrera de Scull, vendría su primer título, el Sudamericano de peso supermediano y su traslado a Alemania, donde forjó su ascenso al título mundial de la FIB, pero es ya otra historia.
