El juicio político al juez Sebastián Sarmiento pintaba para 5 días de audiencias, un largo desfile de testigos -algunos extranjeros- y segura destitución pero... terminó en suspensión por 6 meses en un proceso formalísimo que duró apenas 46 minutos, 39 de los cuales se fueron en la deliberación secreta de los 20 integrantes del Jury de Enjuiciamiento que dieron el presente.
Los interminables 46 minutos en la carrera del juez Sebastián Sarmiento
La política judicial avaló un acuerdo (negociación) entre Sebastián Sarmiento y la Procuración para que el Jury de Enjuiciamiento no lo echara y lo suspendiera hasta el invierno

Sebastián Sarmiento, juez penal, fue suspendido por el Jury de Enjuiciamiento.
Foto: Cristian Lozano/Diario UNO¿No era que el Gobierno tenía los votos necesarios para echar a Sebastián Sarmiento del Poder Judicial por haber contradicho un fallo dividido de la Suprema Corte de Justicia que respaldó la decisión de retirar los celulares de las cárceles porque la incomunicación de los presos por la pandemia había caducado?
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¿No era que Sebastián Sarmiento liberaba presos peligrosos y condenados mucho antes de cumplir la condena? Sí, pero... la política -por muchos considerada el arte de lo posible- puso quinta a fondo y avaló un acuerdo entre el cuestionado juez y la Procuración de la Corte, en este caso en el rol de acusadora ante el Jury de Enjuiciamiento.
Sebastián Sarmiento en su hora más difícil
Apenas 4 minutos tardaron el procurador, Alejandro Gullé, y Sarmiento en confirmarle al Jury de Enjuiciamiento que habían acordado que el juez se declarara culpable en un juicio abreviado a cambio de una sanción disciplinaria.
Apenas 3 minutos demoró el presidente del Jury, Dalmiro Garay, en leer en voz alta, tras la deliberación en el cuarto piso del Palacio Judicial, que Sebastián Sarmiento había sido condenado a una suspensión de 180 días sin goce de haberes a contar desde el 11 de diciembre de 2025 y a devolver todos los medios sueldos que cobró desde entonces y hasta esta semana.
Se levantó la sesión, políticos y magistrados se despidieron con besos y apretones de manos y cada uno volvió a lo suyo. La tarde recién comenzaba.
Con gusto a poco
Demasiado fuego en la previa del Jury a Sebastián Sarmiento para tan poca contundencia a la hora de tomar una decisión, coincidieron un par de protagonistas que llegaron y se fueron con el ceño fruncido, sabedores de antemano del desenlace.
Negociemos
Contra muchos pronósticos tremendistas, el juicio político a Sebastián Sarmiento fue un vientito y duró menos que un suspiro. La política lo hizo posible. Se veía venir.
De hecho, el 24 de agosto de 2025 -cuando el magistrado quedaba contra las cuerdas en la acusación por mal desempeño y se encaminaba a la destitución- Diario UNO publicó un anticipo de lo que finalmente sucedió este martes. Una nota que advertía de que, a pesar de la gravedad del asunto, Sarmiento tenía una forma de salir del laberinto y zafar del despido. Lo invito a (re) leerla. Fíjese la fecha. El juez Sebastián Sarmiento, el puente de los espías y la teoría Mendieta, pero a la mendocina
La mentada negociación que derivó en la suspensión por 180 días sin goce de sueldos comenzó hace varias semanas. Hubo reuniones y negociadores impensados. Enlaces. Puntos de contacto por fuera del radar del mundillo común y corriente. Incluso del periodístico. Para que nada pusiera en riesgo el objetivo ni la operación. Algo así como en la película Puente de espías de Spielberg.
Sebastián Sarmiento y la única salida posible para zafar
Sebastián Sarmiento era, claramente, el único que tenía todo para perder. No sólo el cargo, sino el prestigio que le otorga una foja de servicios intachable y sin antecedentes disciplinarios.
De hecho, la chance de ser juez en Neuquén se hizo añicos a fines de 2025 porque el Consejo de la Magistratura de la provincia declaró desierto el concurso: no iba a permitirse promover a un postulante de excelencia desde lo académico, pero con un juicio político sobre su humanidad como Sebastián Sarmiento.
Entonces, el propio Sarmiento propició la negociación.
Tuvo respaldo político desde el primer momento.
Y decidió avanzar.
Y hasta pidió ser trasladado a un nuevo destino laboral y ejercer, cuando regrese al despacho -durante el invierno-, en el Valle de Uco o en la zona Este, donde no tendrá que resolver pleitos vinculados con la vida carcelaria. Para no caer en la tentación. Para no equivocarse otra vez.
¿Pidió Sarmiento el traslado por decisión propia o le hicieron entender que lo mejor era alejarse de conflictos jurídico-carcelarios por resolver?
Piedra libre para Sebastián Sarmiento
El lunes 20, apenas 30 horas antes de la hora señalada para el comienzo del juicio político, Sebastián Sarmiento se reunió con el procurador Gullé. La negociación estaba cerrada en un 99%. Sólo quedaba ajustar algunos detalles, como el verse cara a cara de ambos. Sin intermediarios.
El juez fue consultado por periodistas que lo vieron retirarse del edificio del Ministerio Público post reunión. Se disculpó por no hacer declaraciones. Sólo había que esperar el formalísimo comienzo del juicio político, que terminaría un día después, apenas 46 minutos después de abierto.
Los 3 hermanos y denunciantes de Sebastián Sarmiento
Al fondo de la salón de actos del Poder Judicial -acondicionado a modo de tribunal para que sesionara el Jury de Enjuiciamiento- los 3 hijos del policía retirado Héctor Pelayes esperaron la decisión. Habían sido ofrecidos como testigos por el diputado sanrafaelino Franco Ambrosini, que respaldó la presentación contra Sarmiento en el Jury.
Pero nada iba a conformarlos.
Ni siquiera la destitución de Sebastián Sarmiento, a quien denunciaron ante el Jury porque había liberado a Roberto Pereyra, un preso peligroso que mató al padre en 2024 en un asalto pero que también murió en el intercambio de disparos de arma de fuego.
NADA iba a devolverles al padre fallecido. Y actuaron en consecuencia aceptando el acuerdo político judicial.