Análisis y Opinión

¿Hay una campaña orquestada?: "Que tal si paramos la pelota"

La "campaña antiargentina" se ha instalado en las redes sociales, pero el clima que se ha generado se da por la suma de voluntades detractoras ya que no se conocen evidencias de que exista una orquestación planificada

También Lionel Messi se ha llevado las palmas, pero en este caso de la prensa especializada internacional (AIPS), que lo ha considerado el mejor del Mundial y por encima de Kylian Mbappé, quien resultó segundo, por lejos, en el ranking. Paradójicamente, la FIFA ignoró al 10 argentino en la premiación final.

Lionel Messi, el Mejor Jugador del Mundial 2026

Sus 8 goles, 4 asistencias y conducción del seleccionado nacional, fueron determinantes para que, a su vez, la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol (IFFHS) designara al capitán argentino como el Mejor Jugador del Mundial 2026. No habría margen para el debate, pero el sistema estadístico y metodológico que aplica esta entidad contrasta con los comentarios negativos sobre su desempeño que inundan las redes sociales.

No puede atribuirse la actitud destructiva de los foristas a la mentada soberbia o conductas antisociales que se les endilga a nuestros connacionales, teniendo en cuenta que Messi es un ejemplo de humildad, equiparable al talento que despliega en el campo de juego.

Las rivalidades deportivas explican mucho de la psicología profunda de los participantes de las redes, pero más que ello, expresan comportamientos culturales de grupos y poblaciones. De la admiración a la envidia y de esta al resentimiento hay distancias que en determinadas circunstancias resultan diluidas.

Sus 8 goles, 4 asistencias y conducción del seleccionado nacional, fueron determinantes para que, a su vez, la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol designara al capitán argentino como el Mejor Jugador del Mundial 2026.

Frente a un campeón es común que se produzca un efecto polarizante, más cuando distintos competidores se sienten con posibilidades de llegar al podio. La histórica puja entre los seguidores de Messi y de Cristiano, la confrontación entre hinchas del Real Madrid y del Barcelona, la rivalidad que entraña connotaciones entre Argentina e Inglaterra, las sucesivas frustraciones de mexicanos en los mundiales, nuestros vecinos chilenos que no logran clasificar, las presumidas 4 estrellas de los uruguayos, y cuestiones por el estilo, van encolumnando -sin caer en erróneas generalizaciones-, rechazos a lo argentino.

Y así se podría seguir sumando a miembros de diversas nacionalidades con sus distintas motivaciones, también a los programas circenses, presuntamente deportivos, como el Chiringuito madrileño y madridista, y a los medios que se hacen eco de las controversias guiados por el rating.

Las acusaciones de racismo

Es sabio adoptar con calma lo de las rivalidades que, con el tiempo, van mutando de unos a otros. Lo que sí es más serio, se encuadra en las acusaciones de racismo. En cada país y región hay distintos grados de integración e intolerancia respecto de lo extranjero y de la diversidad, cada cual con sus complejidades. Sin embargo, aun sin estar exenta de la problemática, rankings internacionales posicionan positivamente a la Argentina en relación con el concierto de las naciones.

El resultado de la encuesta internacional realizada por Integrated Values Survey es uno de los que echa por tierra prejuicios que se han instalado en el entorno del Mundial, lo que no quita que se mantengan todos los esfuerzos desde la sociedad y desde las políticas públicas en nuestro país por neutralizar cualquier tipo de discriminación, ni que se señalen las conductas reprobables de ciudadanos e hinchas argentinos, ya sea en nuestro territorio o en el exterior. (Valgan como ejemplo las críticas hacia la vicegobernadora Hebe Casado por su ofensivo posteo contra la Selección francesa, que no logró pasar indemne el filtro de la tolerancia de una mayoría social y política).

Las repercusiones en la prensa por los polémicos dichos de Hebe Casado sobre la Selección de Francia.

Uno de los problemas a considerar, como se ha dicho, es el ámbito de las redes sociales, propicio para la proliferación de haters y caldo de cultivo de las fakes y de la manipulación, mediante recortes intencionados. De igual modo, la transfiguración que se practica usando la inteligencia artificial. El problema escala cuando influencers y personajes famosos se hacen eco de un presunto suceso sin el chequeo indispensable, una práctica corriente que permite viralizar un posteo hasta establecerlo como verdad incontrastable. El algoritmo se encarga de los demás.

La proclividad humana hacia las teorías conspirativas terminan por sesgar y cegar la visión de la realidad. Lo que se dice no es lo que es, sino lo que se cree que es; noción sometida a debate desde los clásicos griegos en adelante. Suele ser usual que se oculte, detrás de la presunta verdad, una búsqueda, o una necesidad interna que opere como bálsamo compensador. Así, "Messi hace goles de todo tipo por la ayuda de Infantino", "la Selección ganará el Mundial por decisión de la FIFA", "Argentina no pateó al arco por una conspiración del máximo órgano internacional del fútbol". Los convencidos a priori, encuentran pruebas en cualquier indicio adaptable a sus creencias.

Una catarata de detractores sin fundamentos

La "campaña antiargentina" se ha instalado, pero el clima que se ha generado se da por la suma de voluntades detractoras, ya que no se conocen evidencias de que exista una orquestación planificada.

Muchos referentes se han montado con extrema ignorancia acerca de lo que pasa en nuestro país: el actor Samuel Jackson, la cantante Rosalía -en su caso involuntariamente, según dijo, por replicar expresiones de alguien sin darse cuenta-, el bueno de Pérez-Reverte, embriagado por la emoción que no supo descargar puntualmente sobre Paredes, Molina y Ayala, protagonistas de la repudiable refriega, junto a Gavi, Rodri y otros, al término del partido.

Y siguen las firmas de los que deberían avergonzarse por agitar odios injustificadamente. La paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Hay que admitir que la especie humana se caracteriza por su racionalidad, pero con dificultades para contener su emocionalidad.

La dimensión política también atraviesa un clima mundial en tensión, en el que el gobierno argentino disputa su batalla ideológica alineado con EE.UU. e Israel con intervenciones de alto perfil. La tentación de los que levantan el dedo acusador por generalizar las conductas y fenómenos está a la orden, como pasa en los casos de violencia física y acoso psicológico sobre inmigrantes argentinos por parte de algunos alienados ciudadanos españoles. De situaciones puntuales se proyecta a un todo, la simplificación se jacta de la pereza intelectual.

La globalización de las comunicaciones ha estrechado las distancias al punto de establecer riñas verbales entre gente desconocida o no, de lugares remotos, lo que antaño era privativo de la escena barrial. Hoy la comuna se proyecta a nivel planetario. Es el mundo actual que amerita mayor reflexión para aquietar la agitación, donde los referentes internacionales de renombre deberían cumplir un rol colaborativo, actitud que no estamos visualizando. Ello también es todo un aprendizaje en estos tiempos de vértigo y de virulencia.

Es de esperar que cuando baje la espuma reconozcamos tanto las virtudes como los errores, empezando por los nuestros. Que el River-Boca de aquí o de cualquier lugar en el plano internacional sea motivante y no obnubile las mentes. Demasiado con lo que nos toca vivir en un mundo plagado de miseria económica y de valores transables.

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