Fuero penal

¿Sin cadáver no hay crimen ni condena? Cinco casos que estremecieron a Mendoza y al país

De Johana Chacón, la enfermera Páez y Soledad Olivera al jubilado José Massó. La sumatoria de indicios es clave para mandar a la cárcel a un asesino sin cadáver. El caso rosarino de 1980

Rosario, Santa Fe. Diciembre de 1980. La misteriosa y súbita desaparición del empresario Jorge Salomón Sauan se convierte en una investigación judicial. Desde el comienzo queda claro que el caso nada tiene que ver con los crímenes de la dictadura militar. Entonces, la pesquisa avanza, conduce y termina con la detención del único sospechoso: Juan Carlos Masciaro, quien fue acusado y condenado a reclusión perpetua por el crimen en solitario. El cadáver del hombre de negocios jamás apareció.

¿Podía haber condena por un crimen sin cadáver? Sí. ¿Por qué? Porque los investigadores sustentaron la gravísima acusación en una sumatoria de indicios y pistas que demostraron, con absoluta claridad, que Masciaro había secuestrado a Sauan, que lo había tenido cautivo en su casa y que había disuelto el cuerpo adentro de un macetón que regaba cada día con ácido, paciente y meticuloso proceso que ejecutó varias semanas hasta terminar con el hallazgo de una sustancia gelatinosa y pestilente. Y de una pequeñísima prueba. Stop. Alerta, spoiler.

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La película Un crimen argentino recrea la pesquisa y resolución de un crimen sin cádaver en Rosario en 1980. En la imagen, los actores Nicolás Francella (investigador judicial) y Darío Grandinetti (criminal).

La película Un crimen argentino recrea la pesquisa y resolución de un crimen sin cádaver en Rosario en 1980. En la imagen, los actores Nicolás Francella (investigador judicial) y Darío Grandinetti (criminal).

El caso del empresario rosarino fue publicado por el periodista Reynaldo Sietecase en el libro Un crimen argentino en 2002, que ha sido republicado varias veces. En 2022 fue llevado al cine bajo el mismo título y todavía se puede ser vista en la plataforma MAX. La última escena es tan truculenta y espantosa como reveladora de la verdad.

El crimen sin cadáver del jubilado José Massó

Mendoza, abril de 2026. Gonzalo González (50) es detenido en un casino céntrico y queda imputado por el asesinato del jubilado José Massó, de 83 años. Hoy, el acusado está alojado en la Estación Transitoria de Detenidos del Polo Judicial.

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José Massó, jubilado de 83 años. Hay un detenido por su asesinato pero aún no hallan el cuerpo.

José Massó, jubilado de 83 años. Hay un detenido por su asesinato pero aún no hallan el cuerpo.

Para Claudia Ríos, fiscal de Homicidios e investigadora del caso, el imputado González mató al jubilado que fue visto con vida y por última vez el lunes 9 de marzo entre Guaymallén y Ciudad. ¿Y el cuerpo de José Massó? Todavía no aparece y se espera que así suceda. Siguen las pesquisas policiales y judiciales pero se aguarda con gran expectativa la declaración y hasta la confesión del detenido para orientarlos acerca del destino final del jubilado.

Aún así, Ríos sustenta la acusación fiscal por homicidio simple en una cadena de indicios que, como en el caso rosarino, conducen al único sospechoso. Cámaras de videoseguridad y llamadas telefónicas demuestran que el ahora imputado y el jubilado se encontraron en el centro, en la zona de los casinos, poco después de que Massó fuera visto por última vez por familiares.

También se los detectó circulando a bordo del Chevrolet Corsa gris del desaparecido entre Ciudad (calles Rioja y Morón y el Nudo Vial) y Guaymallén (por el Acceso Este en dirección al Este pasando por calle Urquiza de Villa Nueva).

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El auto del jubilado, prueba clave para fortalecer la acusación por el crimen de José Massó.

El auto del jubilado, prueba clave para fortalecer la acusación por el crimen de José Massó.

Pero hay más indicios que fortifican la acusación: el coche del desaparecido Massó fue encontrado en un taller mecánico en Luján. Lo había llevado, según testigos, el ahora detenido, quien frecuentaba ese lugar porque, decía, compraba y vendía vehículos.

Y algo más, que podría significar el broche de oro para la investigación: el hallazgo de sangre humana en el asiento trasero. Todo indica que esos restos pertenecieron al jubilado desaparecido. Para la Justicia, por ahora, el caso está cerrado y esclarecido en un 99,99%. ¿Y el cuerpo de Massó? Para la Justicia, aunque admitirlo sería políticamente incorrecto, no es necesario hallarlo para enviar al único detenido a un juicio por jurado popular que, de acuerdo con la sumatoria de indicios, podría terminar en una declaración de culpabilidad y en la consecuente condena a prisión perpetua.

Crímenes sin cadáver en Mendoza

Mendoza ya condenó a algunos autores de asesinato sin que se hubieran hallado los cuerpos de las víctimas.

Los casos más impactantes y recientes son los de las desaparecidas Johana Chacón (2012) y Soledad Olivera, de 31 años, vistas por última vez con vida en Tres de Mayo, Lavalle.

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Johana Chacón, desaparecida en Lavalle en 2012. El autor del crimen fue condenado.

Johana Chacón, desaparecida en Lavalle en 2012. El autor del crimen fue condenado.

Aunque sus cuerpos nunca fueron encontrados, la sumatoria de indicios (declaraciones testimoniales y peritajes técnicos y forenses) derivó en dos condenas a la pena unificada de 32 años de prisión para Mariano Luque.

En el caso de la adolescente Johana Chacón, por haberla estrangulado e incinerado el cuerpo en un tacho de 200 litros.

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Mariano Luque fue condenado a 32 años de cárcel por los crímenes de Johana Chacón y Soledad Olivera en Lavalle.

Mariano Luque fue condenado a 32 años de cárcel por los crímenes de Johana Chacón y Soledad Olivera en Lavalle.

En el caso de Soledad Olivera, que había ocurrido un año antes que el de Johana Chacón, por haberla enterrado (se encontraron algunos restos óseos).

Más atrás en el tiempo, en noviembre de 1999, Mendoza se vio impactada por la desaparición de Juana María Páez, que trabajaba como enfermera en el Hospital Lencinas y vivía sola en el barrio Infanta de Las Heras.

Tres semanas después, la investigación policial y judicial derivó en la captura de una mujer y su pareja. Noemí Gladys Puebla fue condenada a la cárcel por el asesinato aunque el cuerpo de Marita Páez nunca fue encontrado, ni siquiera durante los tres días con sus noches que duraron las excavaciones con máquinas en terrenos inhóspitos de El Challao.

Enfermera Paez juicio horizontal
Homicida y víctima: Noemí Gladys Puebla y la enfermera Juana María Páez.

Homicida y víctima: Noemí Gladys Puebla y la enfermera Juana María Páez.

La acusación contra Puebla se sustentó en una sumatoria de indicios irrebatibles: la declaración del hombre -que dijo que Puebla, que era su novia, llevó a la enfermera a su casa de El Challao en su auto, un Chevette verde oliva- más el testimonio de un vecino del barrio Infanta que dijo que antes de desaparecer la enfermera subió al auto de "una mujer rubia" -se trataba de Puebla, la reconoció en fotos-.

Y más aún: filmaciones de cajeros automáticos que mostraron el rostro de Puebla cuando retiraba efectivo de la cuenta bancaria de la enfermera y tickets de compra de ropa en una tienda de Ciudad con la tarjeta de membresía de la desaparecida, todo esto entre cinco y siete días después de que Marita fue vista por última vez.