José Massó, el jubilado de 83 años que está desaparecido desde hace casi un mes, y Gonzalo González, detenido esta semana en un casino y luego imputado por el crimen, fueron filmados por una gran cantidad de cámaras de videoseguridad ciudadana y de empresas de colectivos el último día en que el hombre de 83 años dio señales de vida.
La desaparición del jubilado: cámaras y celulares complican al acusado de haberlo matado
El jubilado José Massó y el detenido e imputado por el delito de homicidio fueron filmados a bordo del auto de la víctima el día de la desaparición
Ese material audiovisual y otras pruebas sustentan la acusación de la Fiscalía de Homicidios contra González, de 50 años, domiciliado en San Martín y capturado en un casino céntrico.
Para la Justicia, que toma varios casos como referencia -Johana Chacón, Soledad Olivera, la enfermera Juana María Páez, entre otros- la situación procesal por homicidio podría terminar en condena aún sin que el cadáver de Massó sea encontrado.
Varios indicios complican al detenido González y validan la versión judicial que fue la última persona con la que estuvo el jubilado antes de desaparecer.
El jubilado y el detenido hablaron para encontrarse
Los investigadores también detectaron, en la previa de la desaparición, llamadas telefónicas entre el jubilado José Massó y el hombre fuertemente sospechado de haberlo asesinado.
Y otro detalle relevante: el automóvil Chevrolet Corsa gris que condujo Massó hasta que fue visto por última vez fue encontrado en un taller, en Luján. De acuerdo a declaraciones testimoniales, el rodado fue dejado allí por el imputado González, quien habitualmente se dedicaba a la compraventa de vehículos.
Sangre en el auto del jubilado
Y un dato importantísimo: la prueba del reactivo Luminol realizada sobre el tapizado del rodado dio positivo de sangre en el asiento trasero. Ahora, los peritos avanzan para determinar de qué grupo. Luego, harán un comparativo de ADN entre lo detectado y dos de los cinco hijos del jubilado Massó.
El jubilado y el detenido, filmados en el Corsa gris
La observación de material recolectado por cámaras de videoseguridad instaladas en la vía pública y a bordo de al menos cinco unidades de tres líneas de colectivos ha sido clave para avanzar en el caso de la desaparición del jubilado Juan Massó.
También para identificar al sospechoso y detenerlo adentro de un casino, en Ciudad, poco después de haber ingresado, como habitualmente lo hacía.
La Fiscalía de Homicidios logró determinar una ruta compartida por Massó y González el lunes 9 de marzo último, a bordo del Chevrolet Corsa gris del jubilado.
Se los vio circular por calle Rioja en dirección al Sur, luego hacia el Este y tomar el Acceso Este camino a Guaymallén luego de pasar la rotonda del Nudo Vial. El último registro peritado hasta el momento los mostró en Acceso Este y Urquiza de Villa Nueva, Guaymallén. Pero habrá más.
Posteriores revisiones de material audiovisual podrían determinar el destino final del jubilado Juan Massó.
La claridad de las imágenes ayudaron a los investigadores a reconstruir un detalle sensible: Massó detuvo el rodado, le entregó el mando a González y se ubicó en el asiento del acompañante.
La ropa del detenido es clave
Que González haya vestido una remera clara también fue clave para identificarlo y monitorearlo. También para que, en su casa del departamento San Martín, la Fiscalía haya incautado ropas y calzados del sospechoso. También esas prendas están bajo peritaje, acaso en busca de rastros de sangre u otro material orgánico compatible con Massó.
La geografía céntrica, especialmente las veredas de las calles Amigorena y Primitivo de la Reta -aledañas a un casino- fue minuciosamente revisada por especialistas en cámaras de videoseguridad. Así pudieron detectar al buscado, al sospechoso y la posición y posterior desplazamiento del Corsa gris.
La teoría de los investigadores
Para la Fiscalía de Homicidios y de acuerdo a los indicios recolectados, Gonzalo González dio muerte al jubilado José Massó durante la tarde del 9 de marzo último y se apoderó del Corsa gris para luego llevarlo a Luján.
En las horas previas a la tragedia, víctima y victimario se contactaron vía celular y acordaron encontrarse en el centro, lo que fue detectado por antenas de telefonía.
Las cámaras de videoseguridad alimentaron aún más la teoría de la acusación. Massó y González salieron del centro a bordo del vehículo y se dirigieron hacia el Este.
Está claro que pasaron por Guaymallén y la Fiscalía sospecha que el destino final de José Massó a manos del acusado haya sido San Martín, donde vive este último.
Massó y González se conocieron en el ambiente del juego. Coincidían en distintas salas, especialmente de la Ciudad, donde comenzaron a tratar con regularidad.
Dos días después de la desaparición de Massó, González contactó a allegados al hombre y se presentó como amigo y persona de confianza. Dijo, además, que su padre -fallecido- había sido amigo de Massó y que se conocían de aquellas épocas.






