Este jueves se hará la audiencia de imposición de pena a tres personas a las que el jurado popular declaró culpables del asesinato de un cuidacoches. Días atrás, este veredicto detonó una dura polémica porque el juez técnico Eduardo Martearena no aplicó la prisión perpetua por considerarla inconstitucional.
Te puede interesar: Domingo sangriento en la Villa Suiza
El cronograma publicado por el Poder Judicial indica que el jueves a las 14 comenzará a definirse el futuro de Mariano Gutiérrez y los hermanos José y Abel Yañez, sentenciados por el crimen de Juan Lucero, de 27 años.
Participarán del cónclave no solo los abogados defensores sino muy especialmente el juez Martearena y Fernando Guzzo, fiscal jefe de Homicidios y coordinador de los juicios por jurado popular.
Estos dos últimos protagonizarán una disputa jurídica que tiene en vilo al argot tribunalicio desde el momento en que Martearena se negó a aplicar la pena de prisión perpetua tras la lectura del veredicto como se esperaba y como está previsto en la ley.
Lo que viene
Contra lo que pueda creerse, el pronunciamiento del jurado popular es intocable: Gutiérrez y los hermanos Yañez son culpables e irán a la cárcel.
El quid de la cuestión es cuánto tiempo estarán presos: 35 años como espera Guzzo o 25 años (máximo) como calcula Martearena.
Si este jueves Martearena y Guzzo mantienen sus posturas, de por sí archirreconocidas, este último apelará en la Sala 2 de la Suprema Corte de Justicia para conseguir que los culpables sean condenados a perpetua. Aunque este proceso sea de largo aliento.
El Negro
¿Quién es el juez que pateó el tablero contra lo estipulado por la ley de jurado popular? Repasemos.
Se llama Eduardo Alfredo Martearena. En tribunales le dicen El Negro. Tiene 58 años y una larga carrera en el Poder Judicial de Mendoza.
En los '90 fue uno de los abogados de la Procuración General de la Suprema Corte durante la gestión de Rodolfo González.
Ya en el 2000 fue juez investigador en lo penal y durante la gobernación de Roberto Iglesias puso preso al ministro Alejandro Gallego mientras investigaba una denuncia por la rebaja de los sueldos de los jueces.
Más tarde integró el reducido grupo de fiscales de Delitos Complejos que en los pasillos de los tribunales eran conocidos como los superfiscales. En esa función estaba en julio de 2006 cuando le tocó resolver el crimen del psicólogo Flavio Piottante y la paciente Estrella Libedinsky, todavía impune.
También puede interesarte: Cornejo y el fallo de la Tupac mendocina
Ahora, gracias a las reformas judiciales, es juez de sentencia y juez técnico. Y por eso intervino en el juicio por jurado del caso denominado "La valija fúnebre", únicamente para conducir las audiencias y fijar la pena de prisión perpetua si el jurado hallaba culpables a los imputados.
Esto último pasó pero lo anterior, no. Martearena jugó fuerte, fiel a su estilo, visceral pero convencido de lo que hacía. Otra vez.
