Casos resonantes

Domingo sangriento en la Villa Suiza

El 28 de agosto de 2005 era domingo. A las 5.10 de la madrugada, dos bicipolicías de rondín se toparon con un automóvil Ford Focus abandonado en la calle Renato Della Santa de Godoy Cruz. El baúl estaba abierto y las luces encendidas. Para que fuera visto. La patente ayudó a saber que la dueña estaba domiciliada en la Quinta Sección y otros uniformados debieron ir hasta la calle Agustín Álvarez. Pero la abogada Hebe Turini ya no vivía ahí.  

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Desde 2002 residía en la Villa Suiza con su marido extranjero, en una casa de madera enorme, muy confortable y rodeada de pinos altísimos en una hermosa propiedad bautizada Agriswil, como el pueblo del cantón Friburgo. A media hora del centro en auto. Cerca del restorán. Pero peligrosamente distanciada de las viviendas vecinas.

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Cuando los policías llegaron para avisarle del hallazgo, encontraron el portón de rejas abierto y la puerta principal entornada y con las llaves puestas. El televisor estaba encendido y el volumen altísimo. Estaba todo revuelto. A la dueña de casa la encontraron muerta en el baño. En la planta alta. Había sido golpeada. Estrangulada.

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Turini tenía 38 años y el segundo nombre era Silvana. En su estudio llevaba algunos casos de derecho laboral aunque prefería trabajar en su casa. El suizo con el que contrajo matrimonio era Kurt Madder, 12 años mayor. Cuando la jueza Alejandra Mauricio comenzó a investigar, quiso saber qué podía decir el viudo, pero Madder estaba en su país de origen. Por trabajo como empleado de una aerolínea, explicaría después.

Madder fue notificado del crimen y regresó a Mendoza. Declaró como testigo y denunció el faltante de computadoras y dinero en efectivo de la víctima fatal. Y con cierta información ayudó al entonces policía de Homicidios Carlos Chávez, hoy retirado y dedicado a la actividad privada, a comprender que solo alguien conocido por Turini pudo haber cometido el asesinato.

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Ella estaba abrigada con una campera gruesa pero vestida de entrecasa. La principal hipótesis indicó que fue sorprendida y atacada cuando salió de la vivienda para darle comida al perro, un brioso rotweiller que fue encontrado atado. Como siempre.

La data de la muerte fue fijada aproximadamente a las 22 del sábado 27 de agosto de 2005. Se tomó como referencia la temperatura corporal detectada al momento de la autopsia practicada por el forense.

Presentando certificados y boletos de avión el viudo demostró que a la hora del crimen estaba en Suiza. Sin embargo, la sombra de la sospecha lo persiguió un buen tiempo como si hubiera sido el organizador del asesinato.

Mientras las pesquisas continuaban, Madder contactó a un estudio de abogados para ocuparse de la titularidad de sus bienes y los de su esposa.

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En la Villa Suiza estaban profundamente preocupados no solo por el crimen sino por la inseguridad en esa pintoresca zona de Luján. Había temor. Pequeñas reuniones primero. Y luego entrevistas con las autoridades del Gobierno para pedir garantías de que allí no habría más delitos. Gobernaba Mendoza el ingeniero Julio Cobos y el abogado Oscar Cóndor Tello era ministro de Seguridad.

"El auto estaba en la casa de la abogada y fue utilizado para escapar" "El auto estaba en la casa de la abogada y fue utilizado para escapar"

Mario Campos, entonces Director de Seguridad

Los detectives trabajaron en las adyacencias de la escena del crimen bajo una débil nevada y en cercanías de la zona donde el auto de Turini fue dejado y encontrado. Dos personas habían sido vistas bajando del vehículo sobre calle Renato Della Santa. Y esa fue una buena pista para seguir.

Dinero argentino, U$S1.700 y alhajas, indicó la lista de bienes faltantes en la casa de la abogada según la denuncia.

En los tribunales

El ofrecimiento de $50.000 de recompensa fue clave para que un testigo de identidad reservada resolviera el misterio y ayudara a detener a los responsables.

Tres años y dos meses después del asesinato, la Quinta Cámara del Crimen condenó a Marcos Moreno a 14 años de prisión. Era el casero de la abogada. 

El imputado se defendió relatando que había explicado a dos hermanos de apellido Coria cómo podían ingresar a la propiedad de la abogada para asaltarla y nada más.

Estos admitieron haber tenido acceso a esa información pero negaron haber ingresado al predio y a la casa. Y sindicaron al casero como quien había vendido una computadora de la mujer a un salteño.

Recién entonces cuando los investigadores entrevistaron al comprador del aparato comprobaron que Moreno mentía y que los Coria habían dicho la verdad, tras lo cual lograron cerrar el círculo.

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Rafael Escot, Gonzalo Guiñazú y Laura Gil de Chales conformaron el tribunal de sentencia. Los Coria fueron condenados por encubrimiento.

Argumentos

La implementación del nuevo Código Procesal Penal en Mendoza determinó que la pesquisa que había iniciado la jueza Alejandra Mauricio fuera continuada, clausurada y llevada a juicio por el fiscal de Delitos Complejos Luis Rafael Correa Llano.

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Los alegatos fueron extensos. Ríspidos.

Para el magistrado, "Moreno no actuó solo por la gran cantidad de secuencias que tuvo el robo seguido de muerte". Y pidió que fuera condenado a 22 años de prisión. 

"Quedó demostrado que la abogada murió en el acto y que se resistió al ataque. Fue arrastrada hacia el baño" "Quedó demostrado que la abogada murió en el acto y que se resistió al ataque. Fue arrastrada hacia el baño"

"Moreno pudo haber hecho copias de las llaves de la propiedad que tenía en su poder por ser casero de la víctima" "Moreno pudo haber hecho copias de las llaves de la propiedad que tenía en su poder por ser casero de la víctima"

Luis Correa Llano

Hoy, catorce años después

La madre de la abogada asesinada, habla con UNO desde su casa en Ciudad.

"Aquí estoy: sobreviviendo. Como el primer día. Sin entender por qué le hicieron eso a mi hija. Ella era una buiena persona. Generosa. Confiada" "Aquí estoy: sobreviviendo. Como el primer día. Sin entender por qué le hicieron eso a mi hija. Ella era una buiena persona. Generosa. Confiada"

Eve Denti de Turini

¿Volvió a ver al esposo de su hija?

Nunca más. Vendió aquella casa y se fue a su país.

Efectivamente, Madder nunca más volvió a la Villa Suiza, ni a pisar sus caminos ondulantes y angostos.

Tampoco se lo vio regresar a aquella casa bellísima, custodiada por pinos altísimos, testigos calificados pero mudos de uno de los casos criminales más resonantes de los últimos años en Mendoza.

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