Alejandro Gullé, Procurador General de la Corte
Además, informó que la Corte de la provincia y de la Nación se pronunciaron rechazando los recursos o las impugnaciones de inconstitucionalidad de la prisión perpetua, por lo cual quedó confirmada la constitucionalidad de la pena.
"El juez no puede legislar, debe aplicar la ley interpretando entre una de las varias posibilidades igualmente válidas que existen. Si se condena a una persona por un homicidio simple y la ley permite aplicar entre 8 y 25 años, se puede aplicar la cantidad que quiera en ese margen, en la medida en la que sustente o fundamente la aplicación", agregó el procurador.
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En este caso, para el homicidio calificado, la única posibilidad que da la ley es la prisión perpetua, por lo que si el juez dice que es inconstitucional, se debe legislar y crear una pena.
"En este caso, creo ha tomado una decisión incorrecta porque no da márgenes la ley. El homicidio calificado tiene una sola pena, que es la prisión perpetua o la reclusión perpetua, que todos sabemos que la reclusión sí fue declarada inconstitucional", prosiguió Gullé.
La situación judicial continuará con una apelación en la Suprema Corte de Justicia que podría pronunciarse en Sala, que sería la Sala 2 o resolver de manera definitiva mediante un plenario la constitucionalidad o no de la prisión perpetua.
Criticó los argumentos
Gullé criticó los argumentos esgrimidos por Martearena para considerar inconstitucional la prisión perpetua, y los desmenuzó justificando su postura.
"El argumento de Martearena sobre la resocialización que es el fin de las penas, y el estado de las cárceles, me parece incompleto. No tuvo en cuenta que en 2017 se sancionó una ley donde cambia un poco los argumentos de la finalidad de la pena", dijo el Procurador.
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En ese sentido, destacó que ya no es solo es la resocialización el fin de la pena, sino además la comprensión por parte del condenado de sus acciones. "Debe entender que trasgredió la ley y ha causado un perjuicio, por lo cual se le ha impuesto una sanción prevista en la ley".
"Es cierto que las cárceles no son un hotel, pero es la realidad que tenemos. Tampoco son catacumbas, en los últimos años se trabajó de una manera en la que pueden trabajar los que no estudian, hacer deporte, entre otras cosas". "Es cierto que las cárceles no son un hotel, pero es la realidad que tenemos. Tampoco son catacumbas, en los últimos años se trabajó de una manera en la que pueden trabajar los que no estudian, hacer deporte, entre otras cosas".