"Monstriña piensa poco, lo indispensable... pero percibe, siente... e imagina mucho... y es allí donde sucede su Universo...", describe la artista visual María Verónica Ramírez sobre su personaje adorado. Esa niña sin edad ni origen definidos que hace más de una década juega, baila, come, respira y canta con sus monstruos por el mundo.
Para la artista María Verónica Ramírez, "Monstriña transforma los miedos en arte para jugar"
La artista porteña, viuda de Caloi, revela cómo nació su preciada criatura y por qué eligió las vacaciones de Mendoza para el primer refugio de su gira federal

La artista María Verónica Ramírez presenta en Mendoza su personaje infantil que convierte los temores en arte para jugar.
Foto: Cristian Lozano/Diario UNOMendoza amaneció más colorida desde este viernes en vacaciones, y sus infancias están dispuestas a mirar bajo la cama. Las puertas del Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM) se abrieron para dar la bienvenida a una invitada muy especial: una pequeña de coletas eternas y mirada curiosa que no viene a espantar a los fantasmas sino a invitarlos a tomar el té.
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En el marco del programa municipal Ciudad de los Chicos 2026, el debut de la muestra de arte "Universo Monstriña" en Mendoza es un acontecimiento que sacude la agenda típica del receso invernal.
A través de más de 50 ilustraciones y estaciones interactivas pensadas con la curadora Sabina Villagra, la exposición propone un viaje sensible hacia la vulnerabilidad de los chicos. Monstriña ha llevado sus miedos a Europa y ha conquistado los salones de arte más importantes de Buenos Aires. Sus sombras se iluminan también en las contratapas del Diario Clarín.
Su creadora, la multifacética artista visual María Verónica Ramírez -viuda del humorista gráfico, ilustrador e historietista Carlos Loiseau, más conocido como Caloi- abre el corazón en esta charla con Diario UNO para explicar cómo esta niña nacida de un lapiz y la casualidad se convirtió en un espejo donde se miran, lloran y sonríen niños y adultos por igual.
La artista soñaba con traer a su Monstriña a Mendoza
Para María Verónica Ramírez, ver a Monstriña habitando el museo municipal del subsuelo de la Plaza Independencia es mucho más que un logro profesional; es el cumplimiento de una promesa íntima, de esas que se amasan con paciencia y se defienden del paso del tiempo.
Traer un universo tan delicado desde Buenos Aires requirió una complicidad que nació hace años, se congeló en pandemia y finalmente floreció gracias al empuje de la Asociación Bancaria y la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.
“Siempre el sueño fue que Monstriña pudiera viajar por el país. Es un país con distancias tan grandes, esa parte es difícil. El sueño era poder hacerla recorrer más el país,. En Buenos Aires se ha hecho mucho en vacaciones de invierno, entonces viene gente de todas las provincias y siempre pedían que fuera. Ahora se han alinearon los astros”, confiesa la artista, dejando traslucir la emoción de quien ve partir a un hijo hacia nuevos rumbos.
Y, como quien sabe que la espera valió la pena, cuenta: "Particularmente, el de Mendoza es un sueño largamente acariciado porque empezamos a pensarlo y a intentarlo y a amasarlo con la Asociación Bancaria en el 2019. Nos agarró la pandemia y después volvimos, lo logramos y Monstriña desembarcó por fin en estas vacaciones".
Los vinos de antaño en Mendoza con Caloi y con Chanti
El lazo con la tierra mendocina no es nuevo para ella, está impregnado de recuerdos entrañables y complicidades de otra época.
En la inauguración en el MMAMM, el viernes pasado, rodeada de tizas, lápices de colores y crayones, María Verónica se encontró con su colega Chanti y juntos rememoraron los inicios de una amistad que nació hace 35 años, cuando los anhelos de artista del mendocino recién se dibujaban.
"A Chanti lo conocimos cuando fuimos a Mendoza la primera vez con el 'Negro' (Caloi) a un encuentro cultural con gente encantadora. Y Chanti en ese momento hacía dibujos de animales autóctonos, todavía no publicaba en ningún lado. Era muy jovencito, nos regaló las postales que todavía guardo", relata la artista.
Monstriña nace de la fascinación de su creadora por las sombras
Para entender la profundidad de Monstriña hay que hurgar en sus orígenes, desprovistos de cualquier especulación comercial o mandato editorial. Durante 25 años, María Verónica Ramírez compartió la vida, los desvelos y la cotidianidad creadora con el inolvidable Caloi.
Conoció de cerca el nacimiento planificado de Clemente pero su propia criatura eligió un camino diferente: el de la intuición pura.
“Monstriña apareció porque en realidad me habían pedido ilustraciones de monstruos para un festival de animación que se llama Monstra en Portugal. Y ella empezó como a volar. Hacía tiempo que tenía la idea de trabajar con las sombras, porque la sombra simbólicamente es interesante y es plástica", explica la artista visual, dibujante y realizadora audiovisual.
Y completa: "Dibujé desde siempre y le decía al 'Negro' (Caloi) que me gustaba esto de dibujar las sombras... Pero no tenía ideas en realidad, tenía esa intención. De a poco la Monstriña empezó a colarse, a empezar a tener un entorno, un lenguaje”, evoca con un hilo de nostalgia y gratitud.
El arte transversal que cautiva a niños y adultos por igual
Aquellos primeros bocetos de María Verónica Ramírez, donde una sombra en el inodoro o un reflejo en el espejo se colaban en la imaginación de un cuarto de juego eran pequeños tesoros compartidos por teléfono con amigos cercanos.
No imaginó que esa niña que nació en el silencio de su hogar terminaría colmando las salas de arte del exCCK, la Usina del Arte o cosechando el premio Humour Tendre en Francia.
“Empezó a caminar sola todo este recorrido. Monstriña es potente, es una muy linda compañía. Le tengo mucho cariño porque de todo lo que me ha traído no hay una sola cosa adversa, todo lo que me ha traído es muy hermoso. Lo que tengo es agradecimiento, y disfruto hacerla", confiesa la artista.
Uno de los misterios de la muestra es su asombrosa capacidad para borrar las fronteras generacionales. En las salas del MMAMM conviven de igual a igual el chiquito que dibuja con tizas sobre paredes negras y el adulto que se detiene ante las tiras originales publicadas en el diario Clarín desde 2016, descubriendo un guiño sobre la realidad o una referencia mundialista donde Monstriña alienta a la Selección.
Es una veta transversal que provoca el arte ilustrado y que recuerda la herencia de los grandes maestros del revés de la página, desde Mafalda hasta Clemente y tantos otros más.
Para la artista Mafalda es el Messi de la ilustración
“Monstriña tiene la particularidad de ser muy transversal, es cierto; por su lenguaje visual, sus imágenes y su universo, misteriosamente porque eso nunca fue buscado, impacta en los pibes pero al mismo tiempo también hay toda una parte de su universo que tiene que ver con la actualidad, entonces eso también tiene un arraigo, otro mensaje más para el universo de los adultos", explica la artista visual.
Y compara: "Mafalda es como Messi, está fuera de la escala humana porque Quino lo estaba; pero en el punto de que puede ser interpretada por los niños y por los adultos, Monstriña sí se le parece”.
Esa hondura poética es, al mismo tiempo, el escudo con el que María Verónica protege a su personaje de la voracidad de la industria. Aunque confiesa sus deseos de llevarla al terreno audiovisual, su mirada de realizadora prefiere los procesos lentos y artesanales antes que ceder los derechos a grandes productoras que diluyan la esencia onírica de la niña.
"Nosotros a Monstriña la vemos siempre en la intimidad, en sus espacios donde ella no es observada por nadie... Esos son otros universos que son validísimos pero hay que encontrar la forma de no tergiversar su identidad. Para mí son piezas cortas, poéticas, oníricas. El proceso es largo y personal. La única posibilidad de sostener esos procesos es con deseo, con entusiasmo, con alegría", afirma dejando latente el proyecto audiovisual que pueda llevar el universo de Monstriña a la pantalla.
Una muestra para ser arte y parte de la creación
A través de estaciones lúdicas y experiencias guiadas de acceso gratuito que se realizan diariamente a las 11 y a las 16, la exposición en el MMAMM se convierte en un ritual colectivo.
La propuesta del "Universo Monstriña" es, en definitiva, un acto de valentía disfrazado de juego: la oportunidad de reconciliarnos con nuestros propios fantasmas ocultos, de entender que el miedo no es el enemigo sino una habitación oscura que se puede iluminar con un lápiz y un papel.
“Queremos que sea una invitación a expresar los propios monstruos, perderles un poco el miedo y descubrir que también forman parte de nosotros. Las muestras de Monstriña son interactivas porque invitan a expresar nuestras propias sombras, nuestros monstruos, a perder un poco el temor; a entender que esa es una parte nuestra también y empezar a reconocerla con más de naturalidad, menos abismalmente", expresa la artista.
Y reconoce que "eso puede suceder cuando podemos expresarnos".
El MMAMM invita a jugar con nuestros propios miedos
La cita con la ternura que evoca la criatura de María Verónica Ramírez ya está pactada: la muestra puede visitarse durante este receso invernal de lunes a viernes de 10 a 19, y sábados y domingos de 16 a 20, de acceso gratuito en el MMAMM (ubicado en el Espacio Cultural Plaza Independencia).
Es una oportunidad para dejar caminar nuestra imaginación entre azules, rojos y amarillos, para perderle el miedo al frío invierno y salir del museo con la certeza de que, tal como le ocurre a Monstriña, en nuestro propio mundo siempre sobra lugar para soñar.