La artista mendocina Florencia Aise aterrizó en Japón con objetivos concretos: llevar el arte local al otro lado del mundo, nutrirse de una de las culturas más fascinantes del planeta y, por supuesto, conocer templos milenarios, jardines y ciudades futuristas.
Reconocida por sus impactantes obras hiperrealistas, Aise ya está en territorio japonés para vivir una experiencia que considera un antes y un después en su carrera. Durante dos meses recorrerá distintas ciudades del país, participará de una residencia artística internacional junto a creadores de diversos continentes y exhibirá cuatro de sus obras, todas autorretratos que abordan la identidad femenina y el lugar de la mujer.
Su desembarco en Asia llega, además, después de otro importante reconocimiento internacional. El pasado 29 de mayo recibió en Barcelona una mención especial en el ModPortrait, uno de los concursos internacionales de retrato más prestigiosos, que se realiza en el Reial Cercle Artístic de la capital catalana y convoca a artistas de todo el mundo.
"Hay miles de postulaciones y quedar entre los primeros ya es muchísimo", resume la artista sobre una distinción que luego la llevó a exponer en una galería de Mallorca antes de emprender viaje hacia Japón.
Pero el sueño asiático venía gestándose desde mucho antes.
Un proyecto en Japón que comenzó hace un año
La idea de viajar a Japón nació de una inquietud personal. Después de la experiencia que había vivido en India, Aise sintió que quería conocer otra cultura completamente distinta y comenzó a investigar residencias artísticas internacionales.
Se postuló en varias convocatorias hasta que una organización japonesa la seleccionó el año pasado. Desde entonces trabajó durante meses para concretar el proyecto.
La residencia se desarrollará en Itoshima, una ciudad ubicada en la prefectura de Fukuoka, en la isla de Kysh, la más austral de las cuatro grandes islas japonesas. Allí convive con artistas de diferentes países, aunque todavía desconoce quiénes serán sus compañeros.
El programa incluye producción artística, intercambio cultural, talleres con niños y actividades destinadas a conocer en profundidad las tradiciones japonesas, como clases de cocina típica.
Para Aise, ese intercambio vale tanto como cualquier exposición.
"Me encanta conocer diferentes culturas y esta es una cultura que dicen que te explota la mente. Espero volver con muchas ideas y con mucha creatividad que me haga ir un paso adelante en mi carrera", cuenta.
Una valija con cuatro obras hiperralistas
En lugar de despachar enormes tubos con lienzos enrollados, la artista tomó una decisión práctica. Llevó 4 pinturas de pequeño formato cuidadosamente protegidas dentro de su valija.
No eligió cualquier obra. Son 4 autorretratos hiperrealistas, la serie por la que más reconocimiento ha obtenido y la que despierta mayor interés entre museos y coleccionistas.
"Creo que es la obra más valiosa que tengo", afirma.
Aunque reconoce que hoy el arte conceptual domina gran parte del circuito internacional, confía en que el público japonés también pueda valorar el oficio detrás de una pintura realizada durante cientos de horas de trabajo.
"Tengo la sensación de que, al ser una sociedad tan avanzada tecnológicamente, quizás valoren todavía más el tiempo del artista en el estudio, las horas y horas pintando", reflexiona.
El lenguaje universal del arte y las obras mendocinas
A miles de kilómetros de Mendoza, Florencia no siente que llegue únicamente como una artista argentina.
Para ella, el arte trasciende cualquier frontera. "Yo veo el nombre de Mendoza al otro lado del mundo, pero el arte es un lenguaje universal", dice.
Sus autorretratos abordan cuestiones vinculadas al feminismo, la identidad y las emociones. Y asegura que, sin importar el idioma o el país donde exponga, siempre ocurre algo parecido.
"Las mujeres entienden instantáneamente el mensaje del cuadro", asegura.
Japón representa, incluso, un desafío especial según dice. Se trata de una cultura donde el contacto físico suele ser mucho más reservado que en Occidente, pero Aise cree que precisamente el arte logra derribar esas barreras.
"Creo que justamente porque es arte va a ser más fácil comunicarlo", señala.
Mucho más que una residencia en Japón: un aprendizaje
Antes de instalarse en Itoshima, la artista aprovechará para recorrer parte del país.
Su itinerario incluye ciudades emblemáticas como Tokio, Kioto, Osaka, Nara, Hiroshima, Okayama, Fukuoka e Itoshima. También visitará Naoshima, la célebre "isla de los museos", uno de los centros de arte contemporáneo más importantes de Japón, además de viajar a Okinawa y realizar una breve escapada de cuatro días a Seúl, en Corea del Sur.
Cada uno de esos destinos forma parte de una experiencia que combina turismo, aprendizaje y crecimiento profesional.
Porque para ella las residencias artísticas representan uno de los pasos más importantes dentro de la carrera de cualquier creador.
De hecho, mientras preparaba este viaje recibió otra noticia inesperada: fue aceptada en una residencia artística en Georgia, el país ubicado entre Europa y Asia, con todos los gastos cubiertos. Sin embargo, coincidía con las fechas de Japón y debió rechazarla.
"Espero poder hacer muchas más residencias en mi vida", asegura.
El presente internacional de Florencia no estuvo exento de contratiempos.
Hace apenas unas semanas, cuando debía exponer en Mallorca, las obras quedaron retenidas durante más de una semana en la aduana de San Pablo, Brasil. Eso impidió que la muestra pudiera inaugurarse en la fecha prevista.
Lejos de quedarse con la frustración, decidió interpretar la experiencia desde otro lugar. "Siempre digo que todo es para un bien mayor y que las cosas feas pasan para algo mejor", reflexiona.
Algo similar ocurrió durante la preparación del viaje a Japón. Trabajó durante meses con una intensidad extrema. "He pintado tanto que hubo momentos en los que no podía mover la mano", grafica, aunque asegura que jamás dejó de disfrutarlo. "Amo lo que hago", repite.
La otra cara del sueño de llegar a Japón
Detrás de los reconocimientos, los viajes y las exposiciones también aparece el costo emocional. La artista permanecerá alrededor de un mes lejos de sus hijas, algo que reconoce como uno de los mayores desafíos de esta experiencia.
"Tengo una angustia grande porque voy a estar un mes sin ellas", dice. Es mamá de Santina de María Jesús.
Aun así, entiende que este viaje también forma parte del camino que desea construir. "Le voy a dar un poquito más de amor a mi carrera", expresa.
Su convicción es que crecer como artista no implica abandonar la maternidad, sino encontrar un equilibrio entre ambas facetas.
Cuando regrese a Argentina, Florencia Aise cree que sentirá algo parecido a lo que experimentó después de su viaje a India: la certeza de haber dado un paso enorme.
No habla solamente de una experiencia personal. También de la posibilidad de que una artista nacida en Mendoza siga abriendo puertas para el arte local en escenarios internacionales cada vez más exigentes.
"Con mucho trabajo todo se puede. Dios mediante. Yo no tengo dudas de que soy solamente un instrumento", dice. Con esa convicción cruzó medio planeta llevando apenas cuatro cuadros en una valija.
Pero, en realidad, también llevó consigo un pedazo del arte mendocino hasta uno de los rincones más admirados del mundo.











