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El arquitecto de un hit en Spotify: cómo vive Natalio Faingold la explosión de "Lamento boliviano"

La canción nació como bolero en los '80, con Enanitos Verdes saltó a la cima del rock latino de los '90 y hoy hace historia en Spotify. ¿Cómo lo vive su autor?

Editado por Carolina Baroffio

Por más que su canción haya ingresado en el selecto Billions Club de Spotify, a más de 40 años de haberla escrito y siendo la primera canción de Argentina en lograrlo, el mendocino Natalio Faingold no se desespera por tocarla en vivo y prefiere mirar hacia adelante sin regodearse del pasado. Solo siente gratitud por "Lamento boliviano".

Se trata de un tema que compuso entre fines de 1982 y el verano de 1983 inspirado en un viaje a Perú, y que en su momento dio en llamar "Borracho y loco". Luego, su compañero de banda Dimi Bass puso el toque final a la canción y la grabaron en el '86 para el disco "Envasado en origen" de Alcohol Etílico, bajo el nombre de "Soy como una roca".

Hasta aquí fue parte del repertorio de esa banda emblemática del rock mendocino. Hasta que la tomó Felipe Staiti, se la propuso a su grupo Los Enanitos Verdes para incluirla en el álbum "Big Bang" con el título de "Lamento boliviano" y pronto la convirtieron en himno del rock latino de los '90.

Lamento boliviano en versión de los Enanitos Verdes ingresó al Billions Club de Spotify por sus 1.000 millones de reproducciones

La cuenta de Spotify en Instagram felicitó a los Enanitos Verdes por ser parte de su Billions Club con la canción "Lamento boliviano".

Recientemente, "Lamento boliviano" alcanzó 1.000 millones de reproducciones en Spotify, siendo la primera canción de rock pop argentino en pertenecer al "club de los billones" (Billions Club) junto a temas en español como "Despacito" de Luis Fonsi y Daddy Yankee, o "Baile inolvidable" de Bad Bunny, entre otros popularísimos hits. Solo un artista de nuestro país había logrado la hazaña: Bizarrap en el 2023 con "Quevedo: Bzrp Music Sessions, Vol. 52”.

En este caso, detrás del esplendor digital que irradia por caso la plataforma musical más usada del mundo, Spotify, está la historia del rock mendocino. Porque esa canción de Enanitos Verdes nació antes que los algoritmos y lleva consigo los cimientos de una industria de la música local que hoy bucea sin antiparras en mares del mundo entero.

"Lamento boliviano", una canción más

Para Natalio Faingold, "Lamento boliviano" es sencillamente una canción más dentro de su amplia y variada carrera. Considerado un "innovador" de sonidos y melodías, Faingold es compositor, productor musical, pianista y parte fundamental de bandas icónicas de Mendoza como Altablanca y Alcohol Etílico.

Como buen trotamundos de la canción, ha estudiado y se ha desarrollado afuera, en lugares como Los Ángeles, Boston y Londres. Compone también música incidental y conceptual, como sus celebradas obras sobre leyendas populares de fe pagana cuyanas “El Futre” y “Deolinda Correa”. Actualmente vive en un campo en Uruguay y en diálogo con Diario UNO se presta al análisis de su hit.

"Cada canción tiene su lugar y esta es una más, pero sí está bueno que después de muchos años de tocar -sobre todo en los ‘80 en Mendoza, cuando hacíamos todo a pulmón-, ese esfuerzo trascienda las fronteras y hoy marque un hito", expresa y refuerza la idea: "Lo que se estaba gestando entonces es lo que hoy me reconforta muchísimo. Que ese trabajo llegue ahora a tanto nivel de popularidad me encanta".

Natalio Faingold, músico

El mendocino Natalio Faingold compuso la canción a principios de los '80 con el nombre de "Borracho y loco". Luego Dimi Bass, su compañero en Alcohol Etílico, agregó estrofas y se grabó como "Soy como una roca". Finalmente, los Enanitos Verdes la llevaron a la fama mundial en los '90 como "Lamento boliviano".

-Debe ser el sueño de cualquier compositor que su obra trascienda de esta manera...

-La trascendencia es la salida de la creatividad, así llegás a la gente. Cuando creás algo, no pensás en eso, pero siempre hay un camino hacia ese lugar. En su momento era tocar en vivo una canción nueva, y ahora que le llegue a todo el mundo y que la gente me agradezca es como transmitir algo bueno en un mundo que está muy raro. Así que es todo positivo.

Embed - Enanitos Verdes - Lamento Boliviano (video oficial)

La metamorfosis de la canción: del bolero al rock pop

-De todas las versiones que se han hecho de "Lamento boliviano", ¿cuál es la que más te gusta?

-La que logró todo esto: la de los Enanitos Verdes. Esa es mi versión favorita. Las otras son divertidas, algunas en cumbia, pero la mejor realizada fue la de los Enanos. Se grabó en Los Ángeles con el productor Gustavo Borner, que es amigo mío. Ahí se hizo la magia.

-¿Qué diferencia sentís que hubo entre la versión original de Alcohol Etílico y la que se volvió masiva?

-La calidad de audio no era la misma. Aparte, yo no estaba cuando se grabó por primera vez con los "Alcoholes..."; estaba en Estados Unidos estudiando en Berklee College of Music. Me hubiera gustado estar porque aunque la quiero a aquella primera versión y me gusta y todo, no es como lo hubiera hecho. Pero no puedo decir nada porque no estuve. Y esa canción ya pasó de hoja en mi vida, quedó en el pasado.

Yo siempre estoy haciendo cosas nuevas, eso me llena el presente. Amo la innovación y la creatividad, nunca me quedo atrás mirando el pasado. De hecho, a "Lamento boliviano" casi nunca la toqué en vivo después de mis 23 o 24 años cuando apenas la sacamos con Alcohol Etílico.

Alcohol Etílico

Alcohol Etílico, banda fundamental del rock mendocino que integraban Faingold y Dimi Bass, grabó la canción en 1986.

-¿Cómo fue el proceso de composición con Dimi Bass en aquel entonces?

-Tuvo varias etapas. A finales del ‘82 compuse "Borracho y loco", me salió el estribillo de una y lo grabé en un casete en aquel entonces. Dimi encontró ese casete un día y le agregó cosas divinas que me encantaron. Así quedó lo que hoy conocemos. Al principio, Alcohol Etílico la grabó como "Soy como una roca".

Fue una colaboración, pero no juntos: primero vino la música y el estribillo, originalmente la canción tenía un formato más de bolero cuando yo la hice. Después se movió a este formato nuevo.

El arte de crear en la era de la urgencia

-¿Te sentís radicado en algún lugar hoy o seguís siendo un "trotamundos"?

-¡Estoy en todos lados y en ninguno! (risas). Ahora paso mucho tiempo en Uruguay, en un lugar de campo, muy tranquilo, donde tenemos armado un estudio y estoy trabajando en cosas nuevas. Pero quiero estar más en Mendoza; han sido años movidos, pero me voy a organizar para tocar más en vivo y pasar más tiempo en Mendoza. Me gusta el mar, así como amo la montaña; no me gusta el campo.

-¿Qué es lo que más disfrutás hoy de tu día a día musical?

-Disfruto la música en el sentido de compartir con amigos, llegar a un lugar que está buenísimo y compartir el vivo me encanta.

Me levanto música y me acuesto música. Hoy estoy haciendo mucha música de piano, una fusión de ritmos donde el piano es la voz. Estoy por meterme de cabeza en un álbum nuevo que quiero hacer a partir de mayo, alguna que otra canción ya se puede escuchar en mi cuenta en Spotify; pero tengo ganas de volver al concepto de disco.

Natalio Faingold, músico mendocino

Natalio Faingold se considera un "trotamundos" de la música. Actualmente pasa buena parte de su tiempo en Uruguay.

-Eso es casi un acto de rebeldía hoy cuando solo se producen "singles"...

-Sí, puede ser, se ha perdido pero un disco te organiza mentalmente como artista. Una obra con 10 o 15 temas te da un rumbo. Es cierto que hoy todo es tan rápido y urgente que el álbum quedó relegado, no sé si la gente tiene tiempo de escuchar 12 canciones de un tirón.

Aunque después, como pasó con “Lamento boliviano”, una canción es la que se escucha por todos lados, eso ya no depende del artista. Para el creador, hacer un álbum está bueno, te ordena.

Volver a Mendoza para tocar la canción con amigos

-¿Está en tus planes volver a tocar en Mendoza pronto?

-Tengo ganas de armar algo, justamente ahora que estoy por acá unos días. Me gustaría buscar un productor y hacer un teatro o algo nuevo.

-¿Y te gustaría honrar en vivo ahora “Lamento boliviano”, ante el público mendocino? ¿Quizás con los músicos que formaron parte de la canción?

-Sí, sería lindo. A esos músicos los quiero mucho, la verdad que estoy súper agradecido y por suerte tenemos muy buena onda. Fueron épocas muy divertidas, por la edad pero también porque ensayábamos mucho, estábamos en movimiento todos juntos y le poníamos esfuerzo a todo. En aquella época, en los ‘80 casi no había industria de la música en Mendoza, estaba todo por hacer.

Embed - Lamento Boliviano Dimi Bass invitado por los Enanitos Verdes

Con “Lamento boliviano” ahora me doy cuenta de que había algo en nosotros que estábamos abriendo caminos, sobre todo con Altablanca estábamos abriendo caminos en un mundo desconocido que nos encantaba pero que lo hacíamos por intuición; ahora explota y llega a todo el mundo. Estoy súper agradecido con esa canción, sobre todo que le guste a los jóvenes, que pase de generaciones.

-En cuanto a las bandas actuales de Mendoza que están viviendo un gran momento de exposición, ¿cómo lo analizás?

-Eso me encanta, está buenísimo, hacen cosas muy buenas. Se abrió una industria, un lugar de salida para las cosas y eso es muy importante para la creatividad, así como las herramientas digitales que están hoy a disposición.

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