Bárbara Negroni, nacida en Rosario en 1987, se define como una fotógrafa retratista e intimista, con un marcado interés por la fotografía autorreferencial y el documentalismo introspectivo. Su camino en el arte, aunque con un desvío inicial por la abogacía, se forjó bajo la influencia de una familia de mujeres artistas.
Bárbara Negroni: cuando la fotografía traspasa el papel y se vuelve una pintura
La rosarina, que por un amor de juventud vive en Mendoza, llevó sus fotografías al mundo de la pintura en lienzos de grandes dimensiones que expone en un hotel

Bárbara Negroni tiene 38 años, es de Rosario y hace dos años vive en Mendoza, lugar que la impulsó a dedicarse de lleno a la fotografía artística.
Foto: Cristian Lozano /Diario UNOFue particularmente su abuela paterna, Ana María Nimo, anticuaria y restauradora de arte, quien la introdujo desde muy pequeña en el mundo de las antigüedades, la pintura y la curaduría del arte. "Vivía rodeada de esa belleza y de cosas de mucho valor, de otros tiempos", recuerda Negroni, evidenciando cómo esa infancia entre piezas históricas y artísticas moldeó su visión y su aproximación a la imagen.
Fue durante la pandemia, a sus 33 años, cuando la necesidad de volcar todo ese universo interior la impulsó a dedicarse de lleno a la fotografía artística. Y a iniciar una prolífica carrera lejos de su tierra natal, porque fue un amor de juventud lo que la atrajo a radicarse en Mendoza hace dos años.
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"Todo lo que puede un cuerpo" nace de esa exploración profunda del autorretrato iniciada en 2020. Lo que comenzó como un trabajo en blanco y negro, buscando la atemporalidad, evolucionó a un formato totalmente novedoso: trasladó la fotografía al mundo de la pintura. Y su obra cobró una nueva vida.
Por propuesta del empresario hotelero Julio Camsen (Hualta Winery Hotel - Sheraton Mendoza Hotel), Bárbara llevó sus imágenes más allá del papel fotográfico, a lienzos de gran formato, de 2x1,5 metros, y sumergiéndolas en una explosión de color.
Cuando la fotografía dialoga con la pintura
"Llevé las obras a colores como el magenta, el cian, el amarillo, el naranja, y así quedó una obra totalmente nueva", explica, destacando que esta muestra que puede visitarse en el Sheraton (Primitivo de la Reta 989, Ciudad) es una "reformulación" de su trabajo original, donde lo fotográfico se excede para dialogar con lo pictórico.
Este proceso de adaptación al color y al nuevo soporte fue un reto de más de un año y medio de trabajo, dado que "no todo quedaba bien en color", y la impresión en estas dimensiones del lienzo requirió la colaboración de talleres especializados en Buenos Aires.
Para Negroni, esta muestra es una declaración de principios: "La fotografía es más de lo que podemos encontrar en un papel fotográfico. Es una disciplina con la capacidad de trascender sus propios límites y dialogar con otras ramas artísticas".
En "Todo lo que puede un cuerpo", el espectador se encontrará con un trabajo que, si bien nace de la fotografía, se manifiesta de una manera "mucho más pictórica que fotográfica en sí".
Esta interdisciplinariedad es una constante en su obra, donde siempre busca la retroalimentación con la poesía, la literatura y la pintura, utilizando el texto como un elemento más en sus composiciones artísticas.
La pulsión de amor y arte que la llevó de Rosario a Mendoza
Desde fines de 2022, Bárbara Negroni reside en Mendoza, una provincia que, según sus palabras, la ha "abierto las puertas de una manera increíble". Su llegada a la región, motivada por un reencuentro amoroso después de 18 años, resultó ser un terreno fértil para su creatividad.
"Mendoza es un lugar muy agradable para producir, hay menos distracciones, hay como más tiempo para hacerse presente y para generar obras y para buscar e inspirarse", comenta en esta entrevista con Diario UNO.
Y revela que a los 18 años, en una de sus últimas vacaciones familiares en la costa argentina, "conocí a un mendocino". Tuvieron su amor de verano y no volvieron a verse hasta hace casi tres años que las redes sociales los reunió. "Él no es del ambiente, me apoya y alienta para hacer lo mío, no dudé en venirme a vivir con él y siento que no me equivoqué", confiesa.
Sobre su carrera, el reconocimiento en el VI Salón de Fotografía Máximo Arias el año pasado y la oportunidad ahora de exponer en Hualta Winery Hotel y ahora en el Sheraton son una muestra del fructífero vínculo que estableció con el ambiente artístico local, impulsándola a seguir en "permanente acción" y a explorar nuevas colaboraciones.
Ella, quien publicó el fotolibro "En el ARA", sus obras forman parte del circuito expositivo de Medellín, Colombia, además de haber formado parte de muestras en Rosario, Buenos Aires y en Arequipa, Perú. En Europa, Bárbara ganó la beca en Máster de Fotografía y Postproducción, en la prestigiosa escuela de Fotografía Too Many Flash (Madrid, España).
Un linaje artístico viviendo en un museo en casa
La influencia de las mujeres de su familia, especialmente su abuela Ana María Nimo, fue crucial en el despertar artístico de Bárbara Negroni. Su abuela, reconocida anticuaria y restauradora en Rosario, transformaba los negocios familiares en "un museo" donde Bárbara pasaba incontables horas durante su infancia y adolescencia.
Ahí, entre objetos de arte de "mucho valor e incluso histórico y patrimonial", se fue nutriendo de una suerte de "curaduría" constante. “No me di cuenta de la curaduría en la que vivía permanentemente. Vivía rodeada de esa belleza y de cosas de mucho valor, de otros tiempos que mi abuela atesoraba y exhibía como verdaderos tesoros”, reflexiona la artista.
Este entorno, sumado a la presencia de escritoras y pintoras en su linaje, cimentó su sensibilidad estética, a pesar de que inicialmente optó por estudiar abogacía, carrera que finalmente abandonó para abrazar su verdadera vocación: el arte de la fotografía.
La fotografía como lenguaje expandido
Negroni no se limita a la captura de imágenes; su forma de trabajar la fotografía es eminentemente artística y va más allá de lo comercial. Ella busca fusionar sus aprendizajes indirectos y directos con otras disciplinas del arte.
“Se ven en mis fotos con pintura ”, explica, refiriéndose a cómo esta muestra en particular exhibe fotografías sobre lonas, lienzos y tules, rebasando el soporte convencional de la imagen. Esta visión multidisciplinaria es intrínseca a su obra, donde la fotografía no sólo se asienta en un papel, sino que "puede abarcar muchos conceptos y muchas artes".
Para ella, es "acotado" decir que sólo hace fotos, siente que "hace muchas más cosas que fotografía", integrando el texto, la literatura y la pintura en una simbiosis creativa que da como resultado una obra auténtica.
La transmutación del blanco y negro al color en sus fotografías
El proceso de transformar sus autorretratos originales, realizados en blanco y negro, a un espectro de colores vibrantes en gran formato, fue uno de los mayores desafíos de esta muestra en el Sheraton. Su intención inicial con el blanco y negro era lograr una "atemporalidad" que perpetuara la obra en el tiempo.
Sin embargo, la propuesta de llevar las imágenes a lienzo y color representó una “reformulación” total para la artista. Durante un año y medio, Bárbara trabajó meticulosamente para que cada fotografía "funcionara" en su nueva paleta, seleccionando tonos como el magenta, cian, amarillo y naranja, que le permitieron crear una obra "totalmente nueva".
La escala de las impresiones, que superan los dos metros de altura en algunos casos, también presentó un desafío logístico, obligándola a trasladar el proceso de impresión a Buenos Aires por la falta de maquinaria adecuada en Mendoza.
Bárbara Negroni define "Todo lo que puede un cuerpo" como una forma de "mostrar el poder que tiene la fotografía de hacer hablar a las demás ramas artísticas". La muestra puede visitarse todos los días, de 9 a 18, en el Sheraton de la Ciudad de Mendoza.
Según el texto curatorial, esta exposición de Negroni "no busca la representación exacta del artista y sus rasgos físicos, sino una realidad que está vinculada con su interior, sus emociones y los no-límites de la representación. Es una forma de enunciación y exploración. La obra fotográfica toma una dimensión que excede el soporte y lo atraviesa, para converger en el espacio y transformarlo en una oda al color y la creatividad".
Mendoza: un nuevo hogar, un nuevo impulso
La inquietud artística de Bárbara no se detiene en "Todo lo que puede un cuerpo". Diplomada en artes visuales, la idea de ella es "que circule la obra, más adelante la voy a llevar al museo Estévez en Rosario y a bodegas de acá y a museos en Buenos Aires".
Por otra parte, Negroni está inmersa en nuevos proyectos colectivos que buscan seguir expandiendo el medio fotográfico. Trabaja con los arquitectos locales Nacho Marqués y Agostina Scriboni, con quienes explora la integración de la fotografía en la arquitectura, llevando las imágenes a formatos más allá del lienzo y la tela para una "creación más material".
Además está desarrollando un proyecto llamado "Espalda" con la dibujante rosarina Sabrina Monzón, una iniciativa que, de manera no literal, aborda la idea de la falta de "respaldo" y la necesidad de generarlo para avanzar en la vida.
Estas iniciativas revelan su constante búsqueda de nuevos lenguajes y territorios para su expresión artística, siempre con la convicción de que el arte puede expandirse a múltiples territorios. Lo importante es manifestarlo y "estar en acción permanente", concluye la artista.