Lila Levinson es (casi) una institución de los medios de comunicación en Mendoza. Su figura, aun hoy a los 88 años, denota esa mezcla de glamour televisivo y la profundidad humana de quien ha atravesado tormentas en su vida y ha decidido, a pesar de todo, seguir navegando.
Lila Levinson y el arte de vivir entre el glamour de la fama y los cuentos que sueña en soledad
A los 88 años, la histórica conductora de televisión Lila Levinson mantiene su vigencia en Radio Nihuil y acaba de publicar un nuevo libro de cuentos
La histórica conductora que marcó una era en la televisión mendocina acaba de publicar su nuevo libro de cuentos, "Viaje en Lila". Porque, si bien ella es famosa gracias a su permanencia en la pantalla y la radio, también supo desarrollar una prolífica carrera literaria.
En medio de esos mares que se hacen río de manifiesto de lo que a ella le conmueve y sueña, Lila Levinson revela en esta entrevista con Diario UNO que el brillo del éxito nunca fue gratuito y cómo la resiliencia la llevó a ocupar un lugar en el corazón de su comunidad.
Cada domingo por la mañana, Lila atraviesa los pasillos de Radio Nihuil con la naturalidad de quien camina por el living de su casa. Impoluta, siempre lista para enfrentar la cámara -aunque el aire radial no se lo requiera-, la conductora del programa "Lila" (todos los domingos a las 9 por FM 98.9 o AM 680) no piensa en jubilarse ni en callarse.
"Soy muy intensa e impulsiva, la curiosidad me mata, estoy toda la semana buscando la mejor nota para hacer el domingo", admite quien se mueve con la misma soltura en entrevistas de actualidad, científicas, tecnológicas, literarias o sociales.
Su libro de cuentos son para ella "viajes de mis sueños"
Tampoco se calla ante el papel en blanco. Allí, mediante el género que mejor le sienta, el cuento, Lila Levinson lleva 30 años escribiendo y publicando en antologías. Ahora sacó "Viaje en Lila", un libro editado por Daniel Fermani en el que por primera vez se animó a incluir una poesía suya.
"No soy buena como poeta, me convenció el editor a publicarla", dice y larga una sonrisa. Lo suyo son los cuentos, aquellas historias que en su mayoría surgen de sus propios sueños.
"Estos cuentos no son viajes terrenales ni de aventuras, son viajes de mi mente, de mis sueños. Porque sueño mucho", revela. Y dedica su libro, declarado de interés por la Cámara de Diputados y presentado el viernes pasado en la biblioteca Ricardo Tudela del MMAMM, "a las mujeres que reinventan el mundo cada día".
La charla de a poco va develando a una mujer que, detrás del maquillaje perfecto y su rubio impoluto de los años dorados de la televisión y de la voz aterciopelada que hoy sigue acompañando las mañanas dominicales por Radio Nihuil, ha sabido lo que es remar a contracorriente.
Porque en la vida de Lila no todo ha sido color rosa ni las luces del estudio han estado siempre encendidas. Pisó un set televisivo casi al mismo tiempo que llegó la televisión a Mendoza: en marzo de 1961 ingresó a Canal 7 Mendoza (El Siete), con apenas 23 años.
Se arrepiente de haberse alejado de la televisión
Protagonizó obras de teatro, condujo los eventos sociales y culturales más destacados de la época, participó como escritora en una Feria del Libro de La Habana, se sentó en la mesa de los almuerzos de Mirtha Legrand, trabajó para un canal de televisión estadounidense, fue docente universitaria y hasta se dedicó a pescar un tiempo.
Mamá de 4 hijos, sabe del dolor más profundo al haber perdido a uno, y con 60 años de carrera levanta la vista y confiesa: "Me arrepiento de haberme alejado de la televisión, ahí me siento como pez en el agua y en Canal 7 éramos una familia".
La decisión fue tras varias décadas instalada como la diva de la pantalla local, hasta hoy muchos televidentes la consideran "la Mirtha Legrand mendocina". Pero detrás de las pestañas postizas que se pegaba apurada en el auto antes de entrevistar a un embajador, la vida le exigía una entereza que pocos alcanzaban a vislumbrar.
Mendoza, a la que define con cariño como una "gran aldea conservadora", la adoptó rápidamente. Pero esa fama traía consigo una mirada constante sobre su conducta. Lila confiesa que la clave de su permanencia fue la transparencia: nunca permitió que la envidia o los celos profesionales empañaran su carisma.
Al contrario, se convirtió en mentora de quienes daban sus primeros pasos, algo que mantiene y la caracteriza. Esa coherencia entre la mujer que brillaba en alfombras rojas y la que criaba a sus hijos es lo que construyó el puente indestructible que hoy la une con su comunidad.
Rechazó una propuesta de televisión de Daniel Tinayre
Asegura que, pese a su belleza natural y a su lucha acérrima por defender los derechos de la mujer cuando entonces pocas denunciaban la violencia de género o la desigualdad laboral, nunca quiso ser reina de la Vendimia. Ha sido locutora de las fiestas en 16 oportunidades, pero considera que no necesitó una corona para salir a dar su mensaje.
"No es falsa humildad pero yo no me veo como me ven los demás. He tenido oportunidades mejores que ser reina", rebate y se le viene en mente los meses que estuvo trabajando para el Canal 41 de Houston, en Estados Unidos.
"Me volví, extrañaba mucho a la familia", comenta quien rechazó una oferta laboral del mismísimo Daniel Tinayre para ir a trabajar a Buenos Aires, así como tampoco aceptó reemplazar a Annamaría Muchnik en “Buenas tardes, mucho gusto”, uno de los programas más vistos de la televisión en los años '70 y '80, pionero al haber sido un magazine destinado a las mujeres.
Su relato confirma una carrera profesional en los medios que construyó sin encandilarse, al calor de su gente y de su tierra natal, alejada de los neones de una gran ciudad. Para ella la comunicación, ante todo, es un acto de fe. "El que busque la fama en televisión le va a durar poco, un tiempo y después se apaga la vela", sostiene.
Una novela como materia pendiente y su propia biografía
La escritura acompaña a Lila Levinson desde los 14 años, cuando se escondía en la despensa de su casa familiar para leer a escondidas novelas de adultos como "Naná" de Émile Zola. Luego se metió en Filosofía y Letras, y aunque no terminó sus estudios universitarios, la literatura iba a ser su páramo en la vida.
Ha publicado cuentos en diferentes antologías, integró grupos literarios de mujeres como Sin Colorete o La Lechuza, y hasta la actualidad sigue tomando talleres con quien considera su "maestra", Mercedes Fernández.
Hoy, esa pulsión creativa se traduce en 13 cuentos que no son travesías geográficas, sino expediciones de la mente y el sueño, dedicadas -según sus propias palabras- "a las mujeres que reinventan el mundo cada día". "Viaje en Lila" no es más que un testimonio de su curiosidad infinita y de su capacidad de soñar.
Al pendiente le resta publicar su primera novela, que lleva largo tiempo escribiendo y que toma a una célebre figura femenina de la Mendoza del siglo XIX, Genoveva Villanueva, como motor de inspiración. "Escribo lo que me conmueve, lo que me sacude. Y cuando me enteré quién había sido Genoveva Villanueva, me sacudió y empecé a escribir. Esa mujer fue una heroína", expresa.
Por otro lado, la historiadora Marcela Hurtado está escribiendo su biografía. "Buena parte de mi archivo de recortes periodísticos y fotografías de época lo tiene ella para usarlo y contar mi vida", anticipa Lila Levinson.
Lila Levinson y su resiliencia para enfrentar las pérdidas
Con 10 nietos, 7 bisnietos y un hijo radicado en el exterior, los días de Lila pasan hoy por celebrar la unión familiar. Cuenta con orgullo que la portada de su nuevo libro es creación de su hija, la artista visual Vivian Levinson.
Toma el legado de amorosidad, empatía y respeto que le transmitieron sus padres (él judío, ella católica) como bandera al declarar: "Todas las familias tienen pérdidas, tristezas, injusticias, son oscuridades que te hacen daño".
Y dice: "Pero las mujeres tenemos el sable listo para partir por la jungla y cortar las paredes de espinas que te rodean para seguir adelante, eso es lo que hago: seguir adelante, no importa lo que te pase, porque si estás acá en esta vida, por algo será".
Así de roble se muestra la conductora, con la fortaleza que le da el deber cumplido y la energía que le invade la vida. "Yo ya estoy en edad de partir pero me da lástima porque es tan lindo vivir", manifiesta su deseo al viento. Mientras, busca el timón de su velero pesquero para continuar llenando páginas de sueños por alcanzar.









