Desde una infancia marcada por el amor de sus padres por el vino y la gastronomía, hasta convertirse en la primera Master of Wine con residencia en Sudamérica, la historia de Amanda Barnes es un viaje de pasión y descubrimiento. Nacida en Inglaterra, su destino parecía ligado a su país natal, pero en 2009 una visita a Mendoza cambió su vida para siempre.
Amanda Barnes, la maestra del vino que desde Mendoza y con acento inglés se hace oír en el mundo
La periodista especializada en vino es la primera mujer con residencia en Sudamérica en alcanzar el exclusivo título de Master of Wine

Amanda Barnes es británica y lleva 25 años viviendo en Mendoza. Desde aquí consiguió el título de Master of Wine, siendo una de las pocas mujeres del vino en el mundo en alcanzarlo.
Foto: Nicolás Rios /Diario UNOAtraída por la literatura sudamericana y el realismo mágico, la fascinación de Amanda Barnes por esta parte del mundo comenzó mucho antes de pisar suelo mendocino.
Sin embargo, fue el vino el que la retuvo. Periodista de formación, llegó con la intención de ampliar sus conocimientos sobre gastronomía, pero pronto se dio cuenta de que el vino reunía todos los elementos que amaba: la gastronomía, los viajes, la cultura y la naturaleza. Su decisión resultó clara: Mendoza sería su hogar, y el vino su carrera.
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Tanto es así que ha presenciado fiestas de la Vendimia en el teatro griego Frank Romero Day y hasta celebró su título de Master of Wine cual egresada de secundaria mendocina, por las calles de la ciudad, arriba de un bus de El Oro Negro.
Desde Mendoza logró ser "maestra del vino" internacional
Los comienzos fueron un aprendizaje intenso. Se formó en el campo, viendo la labor de enólogos y agrónomos en las fincas mendocinas, complementando su formación académica con estudios en la sede local de la EAS (Escuela Argentina de Sommeliers) y logrando las certificaciones del prestigioso WSET (Wine & Spirit Education Trust) de Londres, Inglaterra.
Con perseverancia, Amanda alcanzó el diploma WSET y esa fue su puerta de entrada para embarcarse en el desafiante camino del Master of Wine, un título que pocos en el mundo poseen. De hecho, sólo una argentina integra ese selecto grupo, Marina Gayan, quien en su momento obtuvo la membresía residiendo en Londres. El camino inverso hizo Barnes.
Después de trabajar en periódicos en el Reino Unido y completar su Máster en periodismo, Amanda Barnes decidió venir a Mendoza para aprender sobre el vino "y ahí fue cuando me enamoré de él".
Viajar por el mundo está en su esencia, y el vino se lo permite
"Me mudé aquí en 2009, y en ese momento casi ningún periodista de vinos de afuera de Argentina visitaba regularmente el área. Esto me dio una oportunidad única de ver la escena vinícola desde adentro, mientras podía comunicarlo a nivel internacional", rememora.
Viviendo entre dos mundos, se considera tanto mendocina como ciudadana global. Su hogar, su gato y sus pertenencias están en Mendoza, pero su profesión la lleva constantemente a congresos, proyectos literarios y estudios en el exterior. Viajar, para ella, no es solo un placer sino una necesidad profesional y personal.
Andar por el mundo es parte de la identidad de Amanda Barnes. "Mis padres me inculcaron un espíritu aventurero y la idea de que viajar es esencial para el crecimiento personal", nos cuenta en entrevista con Diario UNO.
La desigualdad de género también existe en la industria del vino
Y reflexiona: "Afortunadamente, vivimos en una época en la que las mujeres pueden viajar de forma independiente y profesional con mucha más libertad que nunca antes".
En cuanto a la equidad de género en la industria del vino, Barnes reconoce que si bien ha habido avances, todavía persisten barreras y prejuicios. Cree firmemente que las mujeres deben ser reconocidas por su capacidad profesional y no solo por su género. Aunque Mendoza ha sido un espacio acogedor, la mentalidad tradicional sigue presente y es necesario avanzar hacia una mayor inclusión.
El obstáculo de la poca importación de vinos para su carrera
El desafío de formarse en Mendoza, aunque enriquecedor, tuvo sus dificultades. Considera que la falta de acceso a vinos importados ha sido un obstáculo. De todas formas, con esfuerzo y dedicación, logró superar esas barreras y demostrar que es posible alcanzar la excelencia en el mundo vitivinícola desde el Sur.
-¿En qué sentido la importación de vinos ayudaría al perfeccionamiento académico de los estudiosos de la bebida en Mendoza?
-Mendoza es un lugar fantástico para estudiar vino, porque la industria y los viñedos están justo aquí, al alcance de la mano. En ese sentido, es ideal. Los institutos aquí hacen un buen trabajo, pero enfrentamos el gran desafío en la educación vinícola de alto nivel que es la falta de acceso a vinos importados e internacionales.
La experta en vinos desea que "esto cambie a medida que se flexibilicen las importaciones", ya que para ella "probar vinos de todo el mundo es crucial para comprender mejor lo que hace únicos a los vinos argentinos".
Quiere atraer a las nuevas generaciones su pasión por el vino
Como vemos, su recorrido no ha estado exento de desafíos. Como periodista, ha enfrentado la dificultad de sostenerse económicamente en un mundo donde los medios reducen presupuestos y la información independiente lucha por mantenerse relevante.
Como comunicadora del vino, entiende que el reto actual es atraer nuevas generaciones de consumidores, adaptándose a las tendencias sin perder la esencia del producto.
Por eso, asegura que el mayor desafío en los últimos 20 años ha sido poder vivir del periodismo independiente. "Los presupuestos de los periódicos y revistas siguen reduciéndose, y si los lectores y las empresas no empiezan a valorar el periodismo auténtico, perderemos voces imparciales en la industria", considera quien ha publicado la "Guía de vinos de Sudamérica".
Una carrera llena de premios, libros y hazañas para brindar
El año pasado, Amanda fue distinguida como la Mejor Comunicadora Integral de Vinos en los 67 Pall Mall Global Wine Communicator Awards que por primera vez se entregaron en Londres. Esto gracias a su trayectoria, escribiendo para revistas especializadas, periódicos y libros internacionales, entre ellos Decanter Magazine y Hugh Johnson's Pocket Guide. También es editora del Circle of Wine Writers.
Ahora bien, convertirse en Master of Wine con residencia en Sudamérica es, para ella, un orgullo y una responsabilidad. Su meta es usar este logro como plataforma para visibilizar las regiones vinícolas del continente.
Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia y Perú son territorios con historias y tradiciones vinícolas que merecen mayor reconocimiento en la escena internacional. Con ese propósito, continúa trabajando incansablemente.
De ahí que su tesis de graduación se enfocó en las variedades criollas de Sudamérica, una elección que responde a su interés por reivindicar estas uvas subvaloradas y demostrar su potencial en la producción de vinos de calidad.
Festejó su título de Master of Wine arriba de un bus de egresados
El día en que recibió su título de Master of Wine, la británica Amanda Barnes decidió celebrarlo al estilo mendocino, a tono con su lugar de residencia. Entonces lo hizo recorriendo las calles de la Ciudad de Mendoza en un colectivo de egresados.
Con música de los '80 y '90, glitter y peluca rosa recorriendo el centro mendocino arriba de un bus de El Oro Negro, la periodista festejó con sus amigos un hito que le llevó años de esfuerzo y dedicación. Fue un momento de alegría pura antes de la ceremonia oficial en Londres, en noviembre próximo, donde el protocolo será más estricto.
Queda demostrado que su vínculo con Mendoza es profundo y emocional. Porque también ha presenciado fiestas nacionales de la Vendimia en el teatro griego Frank Romero Day.
Y aunque disfruta de la energía que se vive entre los viñedos, prefiere mantenerse al margen del trabajo de los enólogos en esa época de alta tensión. "Es un momento de emociones intensas, donde todo el esfuerzo de un año se materializa, valoro mucho lo estresante pero también emocionante que puede ser", sostiene la periodista.
"Mendoza se ha vuelto muy cara"
En su análisis del presente del vino mendocino, Amanda Barnes destaca que uno de los principales desafíos es el aumento de costos, que está afectando su competitividad a nivel internacional. Para ella, es fundamental que la industria se mantenga alineada con las expectativas globales para seguir siendo relevante en el mercado.
La periodista especializada en vinos asume que al volverse Mendoza una plaza poco conveniente para visitantes americanos o europeos, "sus costos ya no son competitivos respecto a otros destinos vinícolas de primer nivel, y no ofrecen el mismo nivel de valor que los consumidores internacionales esperan".
En este contexto, la disminución del turismo este año "ya está mostrando el impacto que estos altos precios están teniendo", reafirma.
Desde su primer encuentro con el vino en la infancia hasta su consolidación como referente internacional, la trayectoria de Amanda Barnes es pura inspiración.
Con pasión, conocimiento y una visión clara, continúa su misión de dar a conocer el vino sudamericano al mundo, convencida de que su historia y su identidad merecen ser contadas y valoradas.