Salud y bienestar

Yoga: cuál es la postura recomendada para mujeres de 50 años por sus beneficios para las articulaciones

El yoga es una de las actividades más efectivas para aliviar dolores de huesos y prevenir molestias en las articulaciones

Editado por Walter Vasquez
vasquez.walter@diariouno.com.ar

Cuando se atraviesa la barrera de los 50 años (o en algunos casos antes), se comienza a experimentar distintas molestias y dolores articulares, especialmente en las rodillas y los tobillos. Para aliviar y también prevenir esto, se recomienda poner en práctica una postura de yoga que no exige demasiado esfuerzo y, además, libera el estrés y promueve la concentración.

Esta postura de yoga, además, promueve la liberación de estrés.

Según cuentan especialistas en el tema, la postura de la paloma fortalece las rodillas, las piernas y los tobillos al tiempo que equilibra y tonifica las extremidades inferiores, previniendo dolores. Además, como si fuera poco, esta asana abre la cadera de forma moderada, lo que ayuda a mejorar la flexibilidad y la estabilidad de la pelvis.

En la misma línea, la postura de la paloma demanda equilibrio, lo cual requiere conciencia del cuerpo y esfuerzo por enfocarse, logrando así despejar la mente y liberar estrés. Por ende, se trata de un ejercicio que cualquier persona que practique yoga debe realizar. No importa la edad ni la flexibilidad, ya que hay distintos niveles de Eka pada rajakapotasana.

Para hacer la versión clásica de esta asana, deberás colocarte de pie, con las extremidades ligeramente separadas, distribuyendo el peso de manera uniforme. Inhalar y mantener las manos en el centro del pecho, asegurándote de mantener las cuatro esquinas del pie izquierdo firmemente apoyadas en el suelo.

A continuación, levantar la pierna derecha y colocar el pie derecho sobre la rodilla izquierda. Mantenerse consciente, respirar con calma y deberás concentrarte al máximo para mantener el equilibrio.

Conoce la postura de yoga que mejora las articulaciones.

Mantener el pie izquierdo firme ayudará a controlar el equilibrio. Fijar la mirada en un punto o cerrar los ojos para una mayor concentración. Mantener la máxima cantidad de segundos. Luego, liberar y regresar a la asana inicial, respirando algunas veces y repetir lo mismo con la pierna derecha apoyada en el piso.

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