El calendario lunar puede servir como referencia para quienes practican yoga y buscan adaptar la intensidad de sus rutinas a las distintas fases de la Luna. Según esta perspectiva, cada etapa del ciclo lunar puede asociarse con diferentes niveles de energía, por lo que la práctica puede modificarse para acompañar esos cambios. En este sentido, hay una fecha sugerida para practicar el bienestar con distintas posturas.
Calendario lunar: cuál es el mejor día de agosto para hacer yoga
En agosto, una de las fechas más destacadas será el viernes 28, cuando tendrá lugar la Luna llena. Este plenilunio, conocido tradicionalmente como la Luna de Esturión, coincidirá además con un eclipse lunar parcial que será visible desde diferentes zonas de América Latina.
Desde el enfoque del llamado yoga lunar, la Luna llena representa un momento de máxima actividad. Algunas personas pueden experimentar mayor vitalidad, creatividad y motivación, mientras que otras podrían sentirse más sensibles, inquietas o con dificultades para relajarse. Por este motivo, la recomendación no consiste necesariamente en aumentar la exigencia física.
Durante esta fase, determinadas tradiciones vinculan la energía lunar con una combinación de cualidades relacionadas con el fuego y el agua. Esto puede interpretarse como un período de mayor intensidad, pero también de sensibilidad corporal. Por esa razón, una práctica demasiado exigente podría no ser la mejor alternativa para esta jornada.
La propuesta para el 28 de agosto es realizar una sesión de yoga con calma, desarrollando movimientos fluidos y posturas de movilidad que permitan liberar tensiones. También pueden incorporarse técnicas de respiración y momentos de relajación para finalizar la práctica. El objetivo principal será conectar movimiento y descanso sin forzar al cuerpo.
Posturas recomendadas para hacer yoga durante la Luna llena
Para esta jornada pueden elegirse posturas suaves y restaurativas, especialmente si se busca reducir la tensión y favorecer la relajación. La postura del niño (Balasana) permite descansar y relajar espalda y hombros, mientras que la postura del gato-vaca (Marjaryasana-Bitilasana) resulta útil para movilizar suavemente la columna.
También puede incorporarse la postura de la pinza sentada (Paschimottanasana), realizada sin forzar el estiramiento, y la postura de la mariposa (Baddha Konasana), que favorece la movilidad de la zona de las caderas.
Para terminar, la postura Savasana puede mantenerse durante varios minutos para acompañar la respiración y permitir que el cuerpo vuelva progresivamente a un estado de reposo. Una sesión de este tipo busca aprovechar la Luna llena como un momento de pausa, movilidad consciente y relajación.






