La Virgen de Luján es desde hace siglos un símbolo profundamente arraigado en la identidad argentina. Su figura ha estado históricamente ligada al pueblo, a los caminos, a los más humildes y a quienes atraviesan situaciones límite donde su milagro se hace carne.
Virgen de Luján: el día que el Papa Francisco fue testigo de su poder milagroso
Cada 8 de mayo se celebra en Argentina el Día de la Virgen de Luján, la Patrona es uno de los símbolos de la Iglesía Católica y el Papa Francisco presenció uno de sus milagros

Virgen de Luján: el día que el Papa Francisco fue testigo de su poder milagroso. Fuente: Aleteia.
Cada 8 de mayo se celebra en Argentina el Día de la Virgen de Luján, provocando una peregrinación multitudinaria rumbo a la Basílica de Luján, a 70 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En su día, como Patrona de la Argentina, representante de la Inmaculada Concepción y uno de los principales símbolos de la Iglesia Católica, sus milagros ponen la piel de gallina a miles de personas.
La creencia católica dice que la Virgen de Luján fue protagonista de muchos milagros; de hecho, el mismo Papa Francisco fue testigo de su poder milagroso y también fue figura durante la Guerra de Malvinas acompañando a miles de soldados.
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Cuando el Papa Francisco era arzobispo de Buenos Aires, durante la audiencia general confió que "vio" un milagro de la patrona nacional. En el contexto de la pandemia, este milagro era digno de relatar y así es como contó una historia relacionada con la advocación de la Virgen de Luján, la patrona de su país.
Ante miles de personas, describió que había una familia obrera, padre electricista con una hija de nueve años que tenía una enfermedad que los médicos no sabían qué era. La esposa del hombre y madre de la niña escuchó a los médicos, que le revelaron una dura realidad: ‘La niña no pasa la noche; es una infección y no podemos hacer nada’. Rápidamente llama a su esposo, padre de la pequeña, el cual estaba trabajando.
Acota el Papa Francisco que ese hombre quizá no iba todos los domingos a misa, pero tenía una fe grande, así que salió llorando, dejó a su mujer y a su hija en el hospital, se subió al tren y recorrió 70 kilómetros hacia la Basílica de la Virgen de Luján, la patrona de Argentina.
La basílica estaba cerrada porque eran casi las 10 de la noche y él se agarró a las rejas de la basílica a rezarle toda la noche a la Virgen, luchando por la salud de su hija. Al final, a primera hora de la mañana, se abrió la iglesia; el hombre entró y saludó a la Virgen, después de haber pasado toda la noche en rezando”.
Cuando llegó al hospital, no encontraba a su mujer. Hasta que el milagro se hizo carne frente a él, ella lo recibió sonriente. La mujer le cuenta que los médicos no tienen explicación, pero durante la noche, algo extraordinario pasó. A la niña le desapareció la fiebre, respiraba bien y no tenía nada. Así es como aquel hombre con la oración tuvo la gracia de la Virgen de Luján.