Descubrimientos

Una cicatriz bajo tierra: descubrimiento en la Antártida revela la ruptura del continente

Este descubrimiento en la Antártida marca el punto exacto en donde el antiguo supercontinente terminó dividiéndose para siempre

La estructura ha sido bautizada por los investigadores como la Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental (East Antarctic Fan Basin Province). Se trata de una unidad fisiográfica de dimensiones subcontinentales que abarca la mitad de la base de la capa de hielo oriental en la región.

La Antártida sigue siendo un lugar de múltiples descubrimientos.

Impactante descubrimiento en la Antártida

Este descubrimiento no solo redefine la geografía subglacial, sino que expone las fuerzas tectónicas que moldearon el mundo tal como lo conocemos hoy, marcando el punto exacto donde el antiguo supercontinente se partió para siempre.

Como resultado del trabajo de los científicos, lo que se dejó al descubierto fue más de 30 cuencas en forma de "V" alineadas de norte a sur, siendo formaciones que se entienden desde Bahía Prydz hasta las Montañas Transantárticas y convergen cerca del Polo Sur.

Los análisis determinaron que esta megaestructura se formó hace unos 100 millones de años debido a un proceso de extensión rotacional de la corteza continental.

Con diferentes métodos, los especialistas llegaron a este descubrimiento.

Dicho en criollo y de otra manera, hay que decir que la corteza terrestre se estiró y se tensionó desde un punto central hasta colapsar. Este fenómeno ocurrió justo antes de la fragmentación de Gondwana, el gigantesco supercontinente que agrupaba a gran parte de las masas terrestres del hemisferio sur.

Un descubrimiento que lo cambia todo

Hasta ahora, la densa capa de hielo oriental había actuado como un escudo impenetrable para comprender la evolución tectónica global. Este descubrimiento no solo llena un vacío crítico en la historia de la geología, sino que demuestra el comportamiento de la estructura de los distintos continentes.

La gigantesca cicatriz bajo tierra de la Antártida es la prueba viviente de que el planeta es un organismo dinámico, cuyas heridas de hace 100 millones de años pueden seguir teniendo influencia en el día a día.

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