La Antártida volvió a convertirse en escenario de descubrimientos que despiertan fascinación en la comunidad científica. Por un lado, un equipo de investigadores logró recuperar hielo de aproximadamente 6 millones de años de antigüedad que conserva muestras de la atmósfera terrestre de aquel período. Por otro, persiste el enigma de unas señales detectadas bajo el hielo que todavía desafían las explicaciones conocidas.
Descubrimiento histórico en la Antártida: una "cápsula de tiempo" de 6 millones de años y un dato desconcertante
Investigadores descubren hielo que conserva aire de una época remota de la Tierra. Una extraña anomalía detectada bajo el continente blanco sigue sin explicación
El hallazgo del hielo antiguo se produjo en la región de Allan Hills, en la Antártida oriental. Allí, científicos perforaron entre 100 y 200 metros bajo la superficie y extrajeron núcleos de hielo que contienen pequeñas burbujas de aire atrapadas desde tiempos remotos.
Los especialistas describieron el descubrimiento como una auténtica “cápsula del tiempo” natural. La particularidad es que este tipo de hielo suele encontrarse a más de dos kilómetros de profundidad, pero las condiciones geológicas de Allan Hills permitieron acceder a él mucho más cerca de la superficie.
El proyecto fue liderado por investigadores del programa COLDEX, que determinaron la antigüedad de las muestras mediante técnicas avanzadas basadas en isótopos de argón. Según explicaron, las burbujas preservadas ofrecen información clave sobre las temperaturas globales y la concentración de gases de efecto invernadero de una etapa muy anterior a la actividad humana moderna.
Un gran descubrimiento y el enigma de las señales que llegan desde el interior de la Tierra
Mientras ese descubrimiento promete aportar nuevos datos para comprender la evolución climática del planeta, otro fenómeno mantiene en alerta a los investigadores.
El experimento ANITA (Antena Transitoria Impulsiva Antártica) registró ráfagas de radio provenientes desde ángulos considerados imposibles para el comportamiento conocido de los neutrinos cósmicos. Los resultados fueron publicados en la revista Physical Review Letters y generaron interrogantes tanto en especialistas de Estados Unidos como de Argentina.
Las señales detectadas parecían surgir desde unos 30 grados por debajo del horizonte, una característica que no encaja con las teorías actuales. La física Stephanie Wissel, de la Universidad Estatal de Pensilvania, explicó que los neutrinos no pueden atravesar semejante cantidad de roca sólida, lo que deja abiertas múltiples hipótesis.
Ante la falta de respuestas concluyentes, la NASA ya trabaja en PUEO, un nuevo instrumento diseñado para estudiar con mayor precisión estas señales. Mientras tanto, el continente más austral del planeta continúa revelando secretos que podrían ayudar a comprender mejor tanto el pasado de la Tierra como algunos de los mayores misterios del universo.





