Cuando Carlos Pedrosa habla de teatro, no habla solamente de obras, ensayos o aplausos. Habla de encuentros. De personas que llegan con miedos, inseguridades o soledad y terminan encontrando un lugar donde sentirse parte de algo. Por eso, cuando intenta explicar qué significa para él el elenco comunitario Sagrada Familia, no utiliza términos artísticos ni académicos. Dice algo mucho más simple: "Las personas que se suman se sienten como en una familia".
Tienen 7 y 87 años, los une el mismo escenario y una pasión que les cambió la vida: el teatro
Mientras presenta su nuevo libro, el dramaturgo mendocino Carlos Pedrosa comparte la experiencia de un elenco comunitario integrado por actores de todas las edades
"Nos dimos cuenta de que había mucha gente que quería formar parte y decidimos abrir el elenco. Lo hicimos por una cuestión artística, porque enriquecía las actuaciones, pero también por una cuestión humana", cuenta Pedrosa.
Fotos: gentilezaQuizás allí esté la clave de una experiencia que lleva 16 años creciendo en Mendoza y que acaba de quedar reflejada en Los Epicúreos del Teatro, el segundo libro del dramaturgo, director y comunicador social mendocino. La publicación, que será presentada el próximo viernes 12 de junio en la Biblioteca San Martín, narra la historia de un grupo que desafía muchas de las lógicas actuales: reúne en un mismo escenario a personas de entre 7 y 87 años.
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"El elenco arrancó siendo exclusivamente de adultos mayores. Durante diez años tuvimos un grupo muy sólido, de unas 15 personas, con las que pudimos hacer cinco obras. Lo que empezó como una actividad terminó convirtiéndose en un espacio muy importante para todos", recuerda.
Con el tiempo el grupo de teatro se sumó de hijos, nietos, vecinos y personas mayores
Con el paso del tiempo comenzaron a acercarse más personas interesadas en participar. Hijos, nietos, vecinos y amigos de los integrantes originales preguntaban si podían sumarse. Entonces ocurrió algo que terminaría cambiando la identidad del proyecto.
"Nos dimos cuenta de que había mucha gente que quería formar parte y decidimos abrir el elenco. Lo hicimos por una cuestión artística, porque enriquecía las actuaciones, pero también por una cuestión humana. Lo que se generaba adentro era muy hermoso", cuenta.
Hoy el grupo reúne a niños, adolescentes, adultos y jubilados. Una nena de 7 años comparte ensayos con mujeres de más de 80. Un adolescente aprende junto a personas que podrían ser sus abuelos. Y lejos de generar diferencias, la convivencia parece potenciarse.
"No existe eso de que uno es más chico o más grande. Los que recién llegan aprenden de quienes tienen más experiencia, independientemente de la edad. Todos se contienen y se ayudan", explica.
La escena resulta llamativa en tiempos donde las generaciones suelen vivir cada vez más separadas. Mientras existen actividades exclusivas para niños, adolescentes o adultos mayores, el elenco eligió construir un espacio común.
"Vivimos en una sociedad que muchas veces aleja al adulto mayor y que les da poca participación a los niños. Nosotros tratamos de demostrar que sí se puede convivir, crear y crecer juntos. Estos proyectos dan vida y dan esperanza", afirma.
Pero si hay algo que Pedrosa repite durante la charla es que el teatro va mucho más allá de la actuación. De hecho, rechaza una idea bastante instalada: que está reservado para personas talentosas o con vocación artística.
"Lo niego rotundamente. El teatro es para todos. El teatro es arte y el arte es para todos. No hace falta ser artista ni tener experiencia previa", sostiene.
La frase no es una declaración de principios vacía. Surge de años observando transformaciones concretas.
"He visto personas que llegaron con muchísima timidez y que hoy pueden hablar frente a un teatro lleno. He visto gente recuperar confianza, autoestima y ganas de hacer cosas. El talento aparece después. Lo importante es animarse", asegura.
Entre las herramientas que el teatro ofrece, menciona la expresión emocional como una de las más valiosas. No es casual que una de sus frases favoritas sea: "La expresión salva vidas".
"Cuando uno encuentra un lugar para expresarse, como el teatro, pasan cosas importantes"
"La sostengo totalmente. Cuando una persona encuentra un lugar para expresarse, pasan cosas muy importantes. No solamente está interpretando un personaje. Está trabajando sobre sí misma, enfrentando miedos, descubriendo capacidades que no sabía que tenía", explica.
Esa transformación también llega al público. Después de muchas funciones, los espectadores se acercan emocionados para contar que se sintieron identificados con algún personaje o con alguna situación representada sobre el escenario.
"Nos pasa mucho que alguien viene y nos dice: 'Ese personaje soy yo'. O que una persona se emociona porque se vio reflejada en algo que estaba viviendo. Ahí te das cuenta de que el teatro genera algo profundo", cuenta.
Las obras que integran el universo creativo de Pedrosa suelen abordar temas vinculados con la vida cotidiana, las relaciones humanas, las pérdidas, la enfermedad, los cambios y la resiliencia. Siempre desde una combinación de humor y reflexión que invita a pensar sin perder la capacidad de disfrutar.
Ese espíritu atraviesa también Los Epicúreos del Teatro. El libro toma como punto de partida la experiencia del elenco comunitario y la relaciona con las enseñanzas de Epicuro, el filósofo griego que defendía la amistad, la vida compartida y la búsqueda de la felicidad en las cosas simples.
Para Pedrosa, la conexión surgió casi naturalmente.
El libro lo refleja: alguien de 7 años puede compartir elenco con un niño
"Hacemos teatro con gente común, pero de manera profesional. Y nos pasa algo parecido a lo que planteaba Epicuro en su jardín: encontramos felicidad en estar juntos, en compartir historias y en combatir la angustia a través del encuentro con los otros", reflexiona.
Quizás por eso una de las definiciones que más le gusta del libro señala que el elenco demuestra que una mujer de 87 años todavía puede cumplir sueños y que una niña de 7 ya puede empezar a hacerlo.
Después de 16 años, esa parece ser la verdadera obra que interpreta Sagrada Familia. Una obra sin protagonistas individuales, donde el escenario sirve como excusa para algo mucho más importante: demostrar que nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para animarse a vivir nuevas experiencias.
Y que, a veces, el teatro puede convertirse en mucho más que arte. Puede convertirse en hogar.
Su obra, libro y actividades: @cdpedrosa_