Del 1 al 9 de agosto, Mendoza vuelve a poner la mirada sobre una de sus variedades de vino más representativas. Se trata del Bonarda, protagonista de la Semana Nacional del Bonarda, una iniciativa que por cuarto año consecutivo busca promocionar esta cepa y fortalecer su vínculo con el Este mendocino, particularmente con San Martín.
Roberto González: "El Bonarda encontró su identidad en el Este de Mendoza y empieza a ganarse un lugar en el mundo"
El reconocido enólogo mendocino habló sobre el presente de la segunda variedad tinta más cultivada de Argentina y destacó el potencial que tiene para conquistar nuevos consumidores

El reconocido enólogo Roberto González destaca su identidad en el Este de Mendoza y su potencial global.
La variedad es la segunda tinta más cultivada de Argentina y tiene en el Este de Mendoza uno de sus principales territorios de identidad. Pero, además de su historia y presencia en los viñedos argentinos, el Bonarda comienza a buscar un nuevo lugar entre los consumidores y también en los mercados internacionales.
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Para conocer cuál es el presente de la variedad y cuáles son sus posibilidades de crecimiento, Conexión Agro, el programa que se emite por Radio Nihuil, dialogó con Roberto González, uno de los grandes referentes del Bonarda argentino.
Enólogo de extensa trayectoria y reconocido académico del mundo vitivinícola, González fue además protagonista del desarrollo de algunos de los primeros Bonarda de alta gama elaborados en Argentina.
"El Bonarda encontró su identidad en el Este"
—¿Cómo está hoy el Bonarda en Argentina?
—El Bonarda viene destacándose como la segunda variedad tinta de Argentina. Evidentemente el reinado lo sostiene el Malbec, pero que una zona se identifique con un varietal como ocurre con el Este y particularmente con San Martín es algo muy importante para una región.
Yo siempre pongo el ejemplo de que cuando uno habla de Merlot o Cabernet piensa en Burdeos, y cuando habla de Pinot Noir piensa en Borgoña. Para Argentina y Mendoza puede ocurrir algo similar. Si hablamos de Malbec, pensamos en Mendoza y en los vinos de la cordillera; si hablamos de Bonarda, empezamos a pensar en el Este de Mendoza.
Esta es una oportunidad para que Argentina y Mendoza comiencen a identificar zonas con variedades que sean sus banderas. Hoy tenemos al Bonarda atravesando una etapa muy interesante de construcción de identidad y de vínculo con el territorio.
Un vino con características propias
—¿Qué ofrece el Bonarda frente a otras variedades como el Malbec o el Cabernet?
—Tiene muchos atributos y algunos muy cercanos al Malbec. Es una variedad con mucho color y muy versátil desde el punto de vista aromático y gustativo.
Cuando es joven presenta aromas florales, de frutas rojas y, en algunos casos, frutas negras. Con la evolución aparecen notas de aceituna y algunos conceptos balsámicos que recuerdan más a los vinos típicos italianos.
En boca es un vino amable, fácil de tomar y con taninos que no son tan intensos. Es suave y elegante. Eso representa una buena oportunidad frente al nuevo consumidor, que muchas veces busca vinos menos concentrados y menos tánicos.
La sombra del Malbec
—Durante mucho tiempo el Malbec concentró buena parte de la atención de los consumidores argentinos. ¿El Bonarda tiene que romper con esa competencia?
—El gran problema del Bonarda ha sido que siempre estuvo a la sombra del Malbec. Fue nuestro vino de consumo masivo durante muchos años, justamente por sus características y porque era una variedad de buen rendimiento, con atributos semejantes al Malbec.
Fue un vino muy popular durante las décadas del 30, 40, 50 y 60, cuando Argentina tenía un consumo per cápita de vino muy elevado. Alimentó a una gran franja de consumidores y hoy empieza a distinguirse y a separarse para también escalar la pirámide cualitativa, como le ocurrió al Malbec.
Por eso es una linda oportunidad para conocer otra variedad, como ocurre con el Cabernet Franc, el Pinot Noir o los blancos de Chardonnay, Chenin o Sauvignon Blanc.
Innovar para conquistar nuevos consumidores
—Los hábitos de consumo están cambiando y los vinos blancos vienen ganando espacio. ¿El Bonarda necesita una estrategia de marketing y nuevas propuestas?
—Creo que los tintos requieren una innovación mayor. Hoy las nuevas tendencias de consumo van hacia los blancos y también hacia los vinos dulces, tanto naturales como endulzados.
En el caso del Bonarda va a haber que innovar rápidamente. Hay una muy buena oportunidad para desarrollar rosados de Bonarda, frizantes, espumantes e incluso blancos de Bonarda.
También aparecen experiencias con blends y en el mundo de la coctelería. Son caminos interesantes para acercar la variedad a las nuevas tendencias de consumo.
Del Este de Mendoza al mundo
—El Bonarda tiene su gran expresión en el Este mendocino, pero también está presente en otras regiones. ¿Cómo cambia según el lugar?
—Históricamente tuvo una fuerte presencia en el Este de Mendoza, pero después fue recorriendo la cordillera de los Andes y llegó a San Juan, La Rioja, Catamarca y Salta.
Incluso Bolivia, que es un país exótico dentro del mundo de la vitivinicultura, hoy está cultivando Bonarda y tiene vinos reconocidos por su calidad.
Cada zona le aporta características diferentes. En el Este aparecen vinos suaves y elegantes, mientras que al recorrer la cordillera comienzan a aparecer otros conceptos de concentración, color y utilización de madera.
Una variedad que empieza a ser reconocida afuera
—¿Cómo reacciona el mercado internacional frente al Bonarda argentino?
—Es una situación muy interesante. Hace más de 25 años el Bonarda como denominación varietal prácticamente no existía en las etiquetas. En los últimos años comenzó a aparecer y a ganar espacio en el mercado internacional.
Hay pedidos de supermercados ingleses y también interés en los países escandinavos. En Suecia, por ejemplo, el Estado maneja la compra y distribución de vinos, y que el Bonarda aparezca en esos procesos significa que empieza a ser reconocido.
También tiene presencia en Canadá, Brasil y Estados Unidos. No hablamos todavía de los volúmenes del Malbec, sino de nichos, pero si miramos hacia atrás 25 años, el crecimiento es significativo.
"Hay que animarse a descubrirlo"
—¿Qué le diría a un consumidor que todavía no descubrió el Bonarda?
—Le diría que se va a encontrar con un vino de color intenso, muy atractivo visualmente, con aromas florales y frutales cuando es joven y una boca sedosa, fresca y equilibrada.
Es un vino amable, elegante y muy fácil de disfrutar. Además, cada copa permite descubrir una región vitivinícola con enorme historia y una identidad propia que merece ser conocida.
Para González, el futuro del Bonarda está estrechamente ligado a la capacidad de Mendoza para construir una identidad alrededor de sus territorios y variedades.
El desafío ya no pasa solamente por demostrar la calidad del vino, sino por lograr que más consumidores se animen a descubrirlo y que el Bonarda argentino continúe ampliando su espacio en el mundo.
En pocas palabras
- Bonarda: El reconocido enólogo Roberto González destaca su identidad en el Este de Mendoza y su potencial global.
- Características: Se resalta su color, versatilidad aromática y gustativa, con taninos amables, ideal para nuevos consumidores.
- Mercado: La variedad busca consolidarse internacionalmente, ganando espacio en mercados europeos y asiáticos frente a su histórica sombra del Malbec.