La muerte del maestro Carlos Alonso, uno de los mendocinos más destacados del mundo cultural, llevó a recordar -en el repaso de su impecable trayectoria- cómo el terrorismo de Estado instaurado antes y durante la dictadura militar impactó en su familia.
Quién es Paloma Alonso, la hija desaparecida del consagrado pintor mendocino Carlos Alonso
Con el fallecimiento del genial Carlos Alonso resurgió la historia de su hija Paloma, quien fue secuestrada durante la dictadura militar, cuando tenía 21 años. Permanece desaparecida
El artista no solo debió exiliarse para resguardarse de la persecución de los aparatos de inteligencia y de las patotas militares y policiales que operaron en aquellos años y que hicieron foco en muchas personas del ámbito cultural. También sufrió la pérdida de su hija Paloma, secuestrada el 30 de julio de 1977, cuando tenía apenas 21 años. Desde entonces ella está desaparecida.
Por estos días, tras el fallecimiento del artista, muchos medios nacionales e internacionales hicieron publicaciones relacionadas con Paloma y cómo su martirio afectó al padre, quien sobre todo a través del arte de sus cuadros motorizó la resistencia y el reclamo tras aquel operativo ilegal de las fuerzas armadas en la casa donde la joven vivía en el barrio porteño de San Telmo.
Paloma Alonso, la maestra jardinera feliz que cantaba y bailaba
Paloma Alonso, hija de Carlos Alonso e Ivonne Fauvety, nació el 25 de julio de 1956. El matrimonio del pintor tuvo otra hija, Mercedes Josefina en 1961. Después, Carlos formó pareja con Teresa Echeverría y de esa unión, nació Pablo en 1976.
En algunas notas periodísticas o documentos como el publicado por el investigador e historiador Roberto Baschetti la mamá describió a su hija Paloma como alguien "constantemente se movía, corría, bailaba, cantaba y charlaba sin parar. Era incansable. Un exceso de energía encerrado en un cuerpo pequeño y nervioso. En el secundario fue buena alumna y líder entre sus pares, privilegiando amistad y compromiso afectivo".
Se recibió de maestra jardinera y a los 18 años se fue a vivir sola. Por entonces ya alfabetizaba en fábricas y villas. También estuvo en Perú trabajando en la ayuda y alfabetización de indígenas.
Carlos Alonso hizo también alguna vez una semblanza de su hija: “Heredamos de Paloma y su generación esa pasión cargada de ideales y valor para enfrentar la dura realidad del país. Esa generación comprometida con los conflictos sociales y políticos que marcaron la diferencia entre el país que somos y el que podríamos haber sido”.
La joven Alonso fue novia de Alejandro Montero (Jandri) quien pudo salvarse gracias a un aviso de la mamá de Paloma.Pero un amigo, Claudio Ferraris, corrió la misma suerte que Paloma y fue secuestrado y desaparecido el mismo día que ella.Era estudiante y trabajaba como periodista en el diario La Opinión.
La historiadora del arte y doctora en bienes culturales Romina Cervi, entrevistada esta semana por Guillermina Delupi en Perfil, dijo: “Para describir lo que fue la época del proceso, Alonso usa la imagen de la mujer. Y escuchándolo en entrevistas y analizando sus escritos, te das cuenta de que él pintó a su hija todo el tiempo. En todas las imágenes está Paloma”.
Los pasos de Paloma
Mercedes Alonso, otra hija del pintor, que es actriz, escritora y orfebre, protagonizó hace 12 años el unipersonal "Los pasos de Paloma". Dijo entonces: "Es el homenaje y cierre de la historia familiar: mi hermana mayor fue secuestrada por un grupo de tareas en julio de 1977. Quizás dolió el proceso creativo, pero lo que estoy haciendo es un acto de amor”.
“Yo la admiraba a Paloma porque se atrevía a todo. Hacía cosas que me sorprendían y me maravillaban. Hablaba de la vida de una manera con la cual no podía hablar una adolescente. Era una chica muy pensante, con mucho cuestionamiento. Era un ser libre”, dijo también Mercedes.
Y contó: “Luego de ser convocada por alumnos de la Escuela Normal Nº 1, que querían ponerle el nombre de mi hermana al auditorio de la institución, sin darme cuenta empecé a leer sus diarios y sus cartas y a convivir con objetos suyos que habían estado durante muchos años en la casa de mi madre. Ahí empecé a sentirme con el coraje para hacer algo para sanar esa herida, darle un sentido. No sabía cómo iba a hacerlo, tenía muchos temores, pero sin dudas debía ser algo de índole poético, que es lo que había atravesado toda nuestra vida".
Esas cartas y esos diarios, justamente, son los que la actriz lee en escena, “no como los leería Paloma”, sino como ella misma los siente.
La siguiente es una de las lecturas de Mercedes:
"Paloma es para siempre para mí y para sus compañeros la idea de la alegría.
Ella está en nosotros. Tengo en algún lugar de mi cuerpo esa sensación de alegría. Mis hijos van a tener esa misma sensación, esa pureza. Mis amigos la reciben a través de mí, nuestros compañeros la propagan.
Quizás usted no llegue a entender nuestro optimismo. Su hija no es ella sola, sino todos y todas. Una nueva forma de ser que está creciendo y, como vemos, no nos dejan. Sin embargo, ella está en nosotros y, pase lo que pase, seguirá estando. Y eso es lo que nos salva".
Mercedes y Pablo estuvieron con su papá hasta el final, para ayudarlo y asistirlo en el último mes, cuando su salud comenzó a deteriorarse. También lo hizo su esposa Teresa Echeverría, siempre a su lado. Y por supuesto, los profesionales de la salud.
Manos anónimas
"Carlos Alonso fue un artista que enfrentó a la maquinaria de la dictadura desde el arte”, resumió el periodista cultural Juan Gabriel Batalla en Infobae; y recordó que de su inmenso legado, una producción se alza como el testimonio definitivo de la resistencia: la serie "Manos anónimas".
Recordó Batalla que "la historia de Manos anónimas es la historia misma de la censura. Originalmente, nació en los primeros meses de 1976 como una instalación de cartapesta destinada a la muestra "Imagen del hombre actual" en el Museo Nacional de Bellas Artes. Con el asalto militar al poder, la exposición fue cancelada y la obra quedó arrumbada en el taller del artista, donde el paso del tiempo la destruyó. No obstante, la potencia de esa idea se transformaría, a partir de 1981, en una serie pictórica y de dibujos al pastel que hoy es un hito de la memoria colectiva".
El 24 de marzo de este año, a 50 años del Golpe de Estado, Fabián Lebenglik escribió en Página/12 que “Alonso fue atravesado por todas las tragedias y violencias sociales políticas que intuyó en su obra: la censura, las amenazas, el exilio y, la peor de todas las tragedias, la que aún sigue esperando justicia y por lo tanto sigue siendo presente: la desaparición de su hija Paloma. Para Carlos Alonso, el arte se transformó en el lugar en el que se fijan las heridas que deja la realidad sobre el mundo”.
"Las piezas de 'Manos anónimas' registran la irrupción de la violencia en lo cotidiano. No vemos batallas épicas, sino el terror doméstico: patotas de civiles que violan la intimidad de un hogar, muebles destrozados, la penumbra de los secuestros nocturnos y la presencia ominosa del hombre gris, aquel burócrata de lentes oscuros que vigila la carnicería. Las manos sin rostro, que dan nombre a la serie, operan desde la sombra, despojando a las víctimas de su nombre y transformándolas en meros números de una lista negra”, agregó el periodista Juan Gabriel Batalla.
Paloma Alonso, presente
Quizás la historia de Paloma Alonso no es muy conocida o ha sido poco difundida, incluso en Mendoza, la provincia en la que nació el maestro.
Sin embargo, la familia de la joven de 21 años, sus amigos, los que la conocieron y militaron con Paloma y las organizaciones de derechos humanos nunca bajaron la guardia para pedir justicia, para recordarla y para tenerla siempre presente.
En pocas palabras
- Carlos Alonso: el fallecimiento del pintor mendocino revive la historia de su hija Paloma, desaparecida durante la dictadura.
- Paloma Alonso: secuestrada a los 21 años en 1977, era maestra jardinera y militante política, comprometida con ideales sociales.
- Legado artístico: la obra de Alonso, especialmente la serie "Manos anónimas", refleja el horror del Terrorismo de Estado y la resistencia a la dictadura.



